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La serpiente emplumada en código binario
CRÓNICA MÉXICO EN ARCO
Por Raquel Herrera
El arte contemporáneo mexicano ha crecido en popularidad y difusión en los últimos años.
ARCO, la feria de arte contemporáneo que se celebra anualmente en Madrid, se ha hecho eco de esta repercusión en su edición de 2005, presentando una amalgama de propuestas que, como la propia feria, oscilan entre los soportes y formatos expositivos tradicionales (galería, cuadro, Las dos Fridas como eje mediático de la muestra) y los avances relacionados con el uso de las nuevas tecnologías (obras de Yoshua Okón o Rafael Lozano-Hemmer en la sección de nuevos medios y comisarios estrella Black Box, en determinadas galerías, así como en el conjunto de instalaciones DataSpace Arte electrónico mexicano presentadas en el MedialabMadrid).
México resulta un país complejo y fascinante tanto para los que lo conocen como para los que tuvieron ocasión de saber de él por primera vez en la feria: cargados de tensiones y contradicciones donde la violencia, el folclore, la injerencia extranjera y una capacidad aglutinadora y globalizante que no parecen ser comunes al resto de países latinoamericanos, los estados mexicanos han captado la atención de las ferias, bienales y encuentros internacionales de un modo distinto al de sus vecinos del cono sur, pero que tampoco responde a una lógica primermundista.
Más allá de los muralistas, de Frida Kahlo y de los limbos entre tradición y modernidad recreados por las imágenes del film inacabado de Eisenstein y las fotografías de Manuel Álvarez Bravo, el latido cultural mexicano se ha dejado sentir en los últimos años en forma de graffitis, performances, stickers (pegatinas) y vídeos de marcado carácter subcultural que atraen a los amantes del diseño pero también a los activistas sociales.
La pregunta en este caso sería si el arte tecnológico mexicano, el arte digital tal y como se viene interpretando en las últimas dos décadas, participa también de estas estrategias, se adhiere a la crítica contra sistema de sus homólogos anglosajones o desarrolla una vía propia. Difícil respuesta para un país tejido de contrastes.
De los distintos centros de arte tecnológico impulsados en los últimos años en México -y centrados en su inmensa mayoría en la capital-país Distrito Federal-, los que mayor resonancia han tenido para esta edición de ARCO son el Laboratorio Arte Alameda (de donde proviene el comisario de Dataspace, Príamo Lozada), y el Centro Multimedia (otro laboratorio que ofrecen residencias y cursos impartidos por artistas en muchos casos formados en Europa). Existen otros espacios, como el ExTeresa Arte Actual o el Cyberlounge del Museo Tamayo, que quizás pasen por demasiado localistas o demasiado alternativos. Para saber más sobre estos centros en auge (y en precaria inestabilidad), resulta recomendable rescatar los cinco reportajes de Eduardo Navas a propósito de la inauguración de la escuela de arte y diseño Centro en México D.F.; y la entrevista realizada al comisario de la bienal Interactiva 05, Raúl Ferrera-Balanquet (ambos publicados en Netartreview).
La propuesta de Príamo Lozada para Dataspace ataja el habitual análisis folclorista que suele presentarse en el arte contemporáneo mexicano con instalaciones cuyo común denominador es la relación que establecen entre interactividad y público. Planteamiento sobradamente conocido donde se apuesta por ejercer de escaparate generalista donde se mundializa en cierto sentido la creación digital mexicana: el término dataspace puede volverse tan ubicuo o pleonástico como los comunes flujos o cartografías. En este sentido, los listados siempre serán injustos, los comparaciones odiosas y los criterios dispares, pero para conocer y comparar proyectos de catalogación de arte electrónico mexicano véase Media Art Internacional, Arte.red net.Mex, de producción española, y Heartelectronico y Doc, de producción mexicana).
Superados de uno u otro modo los problemas de instalación y ubicación, los artistas de Dataspace comparten espacio con el reconocido Rafael Lozano-Hemmer, que en esta edición ejerció de "hombre orquesta" con diversas instalaciones presentes en galerías, la propia Público subtitulado del Medialab, así como en su habitual papel de jurado en el premio VIDA de Fundación Telefónica, también presentado en ARCO. La sombra de Lozano-Hemmer puede ser alargada, pero también lo son los referentes internacionales de media art, y eso se notó en las instalaciones del Medialab más allá de su circunstancial adscripción a la temática de interactividad y público.
A caballo entre arte y ciencia, Defrost (Iván Abreu) es una instalación donde la imagen videográfica se ve literalmente empañada y modificada al proyectarse en un cubo; por su parte, Fluids (Graph-Tec) es una instalación de realidad mixta donde las interfaces tangibles permiten explorar fenómenos físicos; mientras que Semiscope (Arcángel Constantini) es un simulador electromecánico que reformula el fenómeno de "persistencia retiniana" en el marco del arte digital. Con tono más intimista, Frontera (Lilia Pérez Romero) propone interactuar con el personaje de la pantalla a modo de mimo.
Entre el activismo y el arte, Después de las horas (Claudia Algara) presenta el flyer como herramienta de comunicación en la cultura de clubs; Stockartist (David Hinojosa) se plantea por su parte un sistema de compraventa de arte en línea para cuestionar el valor de mercado del artista, y Aplican restricciones (Mario García Torres) es un mensaje sonoro donde se comunica la "letra pequeña" minimizada en la publicidad.
Un caso aparte, y que quizás sirva para atar los distintos flecos que el "caso México" en ARCO ha ido dejando, es la instalación Mistizaje (Enrique Rosas). Una silla futurista y un conjunto de auriculares y gafas tridimensionales frente a una pantalla traslada al espectador a una atmósfera lisérgica de resonancias futuristas y chamánicas a la vez. Con el auspicio de la Fundación Daniel Langlois (lo cual no debe ser casual para llevar a cabo un proyecto de esta envergadura), la instalación reúne condiciones de espectacularidad, alusión a las tensiones entre tradición y modernidad que afronta México y la temática científico-artística que tanto atrae en los festivales internacionales (no hay grandes diferencias entre este proyecto y muchos de los presentados en la gran exposición Banquete, ubicada en el mismo Medialab).
Precisamente en este aspecto, cabe preguntarse si los proyectos de arte tecnológico mexicano en ARCO no siguieron el compás internacional marcado por la transdisciplinariedad y la legibilidad inmediatas. Una vez más, surge la cuestión de si puede hablarse de propuestas curatoriales específicas -y por extensión, nacionales- en un contexto donde el origen de la obra parece convertirse en anécdota.
No obstante, las Tijuana Sessions propuestas durante la feria -y rescatadas parcialmente en las Jornadas de Arte Mexicano en Barcelona - pueden justificar un planteamiento basado en criterios geográficos: la apuesta por creadores locales que tratan problemas locales con repercusiones universales (esto es, el concepto de frontera y las sociedades de control que lo gestionan) puede explicar el por qué de una muestra de arte digital mexicano y abrir el camino a nuevos temas de reflexión artística propia donde se superen estereotipos esclereotizados y compromisos feriales enquistados. El proyecto de exposición dedicado al concepto de "norte" artístico previsto para Barcelona en 2005 y con base organizativa mexicana puede ser un paso adelante si logra implica a la comunidad digital mexicana en el intento.
México en Arco: Ariel Guzik, La banda nerviosa autónoma (2000). Orquesta de arañas mecánicas que combina madera, metal, tambores, cascabeles, campanas y circuitos electrónicos. Galería Emma Molina (Recinto ferial ARCO 2005).
Fuente imagen: Arco Virtual.
México en Arco: Rafael Lozano-Hemmer, Caguamas Sinápticas, Subescultura 4 (2004). 30 botellas de vidrio se deslizan en una mesa de madera motorizada controlada por algoritmos de simulación neuronal. Galería OMR (Recinto ferial ARCO 2005).
Fuente imagen: Arco Virtual.
Dataspace Arte electrónico mexicano: Enrique Rosas, Mistizaje (2005). Instalación interactiva con silla ergonómica, auriculares y gafas 3D con proyección multipantalla. Medialab Madrid. Las piezas presentadas en Dataspace fueron creadas ex profeso para la muestra.
Fuente imagen: Universes in Universe - Worlds of Art. Gerhard Haupt & Pat Binder. Todos los derechos reservados
Tijuana Sessions: Colectivo Torolab, La región de los pantalones transfonterizos (2004-2005). Instalación de maqueta topográfica y vídeo vinculados a prendas de vestir con GPS en el mundo físico. Sala de Exposiciones de Alcalá 31 (Madrid).
Fuente imagen: Radio Global.

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