Número 9 (marzo de 2012)
Herramientas para leer sin ver
Candela Ollé

En la red hay menos barreras para quienes tienen una discapacidad visual. Pueden leer y navegar por webs accesibles, y gracias a los programas desarrollados para ellos, cada vez lo pueden conseguir de una manera más rápida ganando en comodidad y autonomía. A pesar de los avances, todavía queda mucho trabajo y concienciación por delante.

Según datos de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), "el 80% de la información necesaria para nuestra vida cotidiana implica al órgano de la visión". Ello supone que la mayoría de las habilidades que tenemos, de los conocimientos que adquirimos y de las tareas que desarrollamos los aprendemos o ejecutamos basándonos en información visual.

 

Es una obviedad que el aprendizaje de una persona con ceguera es diferente, así como también la composición de su cerebro. Este hecho es corroborado por un estudio del Departamento de Neurología de la University of California, Los Ángeles (UCLA) donde se indica que la plasticidad del cerebro permite que este se vaya adaptando para potenciar las regiones no relacionadas con la visión. La pérdida o ganancia de la materia cerebral de estas regiones depende de la edad a la que se produce la ceguera. Por lo tanto, cuanto más joven, más posibilidades de fortalecer las regiones que determinan los otros sentidos.

 

¿Qué herramientas tienen a su alcance las personas ciegas para leer en la red sin ver? Como docentes, ¿cómo podemos ayudar al alumno ciego?

 

Hay una serie de aplicativos y software, algunos de los más conocidos son JAWS y DAISY, que ayudan al invidente a poder convertir los archivos en audio. JAWS es el acrónimo de Job Access With Speech, y es un software lector de pantalla para ciegos o personas con visión reducida. Verbaliza con voz sintética lo que va apareciendo en la pantalla y permite controlar el ordenador a base de comandos del teclado. DAISY es un formato que traspasa los módulos de papel a voz nacido en 1996 con el objetivo de conseguir libros digitales accesibles. Las publicaciones adaptadas a este sistema se parecen a los audiolibros en CD porque ambos se escuchan, pero el funcionamiento es diferente ya que permiten ir a una página determinada sin tener que pasar por todas las anteriores, marcar puntos de lectura a los que se quiere volver más adelante o incluir notas propias.

 

Además, en el campus virtual de la UOC también contamos con el ebook, el aparato de libro electrónico que permite leer documentos PDF y HTML. Para poder visualizar correctamente estos documentos, hay que adaptar los contenidos de la asignatura al formato PDF óptimo para el libro electrónico –hay que tenerlo en cuenta a la hora de digitalizar capítulos, por ejemplo. Otro: el Karaoke es la traducción a formato de vídeo podcast de un módulo. El texto aparece en pantalla mientras la voz lo va leyendo y se marca la parte que se está escuchando en forma de karaoke. Los estudiantes pueden bajar cada módulo como un podcast independiente y cargarlo en sus dispositivos.

 

Por otro lado, también existe la opción "lee en voz alta" del Adobe Reader, que suele ser de gran utilidad, aunque a veces produce algunos errores. Uno de los clásicos que permite ser leído por software especializado para ciegos es el Word, y me atrevería a afirmar que casi el 90% de los contenidos, en algún momento del proceso de redacción son elaborados con Word, y por tanto, fácilmente accesibles para invidentes.

 

Vivimos en una sociedad red donde los contenidos (libros electrónicos, e-journals, blogs, etc.) se crean y publican a un ritmo superior al que podemos leer y controlar. Es muy importante conocer y utilizar los estándares que indica el World Wide Web Consortium (W3C) para facilitar el acceso a estos contenidos a las personas con deficiencia visual. Concretamente el Web Content Accessibility Guidelines (WCAG) y la Web Accessibility Iniciative (WAI) ofrecen una serie de recomendaciones para hacer los contenidos web (ya sea texto, imagen o sonidos) más accesibles a las personas con discapacidades.

 

En cuanto a nuevas tecnologías, y nuevos soportes y aplicativos de lectura, la compañía de telefonía móvil Nokia ha desarrollado una aplicación beta, junto con la Universidad de Tampere y la Federación Finlandesa de Deficientes Visuales, llamada Nokia Braille Reader. Tiene como finalidad ser una ayuda para la lectura de SMS a ciegos o personas con deficiencias visuales. Podéis ver la interfaz resultante en la imagen de portada que acompaña a este artículo.

 

Los diferentes programas –los citados en este texto y muchos otros– junto con las recomendaciones del W3C suponen un paso más, y hacia delante, pero como en muchos otros casos, hasta que no hay un alumno en el aula con dificultades de visión, no acabas de tomar conciencia de ello.
 

El artículo por categorias:   comunicación y educación;  gestión de la información; 
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