Número 9 (marzo de 2012)
Inteligencia territorial: iniciativas y modelos
Eva Ortoll

El desarrollo de un territorio depende de varios factores y variables, la información y el conocimiento generado en él juegan un papel relevante. Hacer uso de este conocimiento y de esta información, mediante la coordinación de los actores que trabajan y participan en una misma región, se ha venido a denominar inteligencia territorial (IT). Aunque la IT engloba más aspectos que la gestión de información, esta es una de sus piedras angulares.

En los últimos años el desarrollo de un territorio ha sido objeto de interés por parte de grupos de investigación, de gobiernos y organismos supranacionales. Este interés se ha traducido en la emergencia de la disciplina llamada inteligencia territorial y en la creación de organismos específicos, orientados al desarrollo regional.

 

Uno de los organismos supranacionales e impulsor de la investigación en la materia es Coordination Action of the European Network of Territorial Intelligence (CAENTI), iniciativa europea líder en el estudio y desarrollo  de la IT. De acuerdo con CAENTI, la inteligencia territorial hace referencia al conocimiento que se necesita para entender las dinámicas y estructuras territoriales, así como los instrumentos empleados para la generación y uso de este conocimiento. Todo, para garantizar e impulsar un desarrollo territorial sostenible. CAENTI considera que la IT es un terreno interdisciplinario donde intervienen la economía, la geografía, la informática, la antropología y la ecología, entre otras disciplinas, y cada vez con más fuerza, las ciencias de la información y de la comunicación.

 

Aplicar políticas o iniciativas de inteligencia territorial puede constituir un eje diferenciador entre un territorio y otro, contribuyendo al desarrollo de la región y por extensión al de sus empresas y al bienestar de la sociedad en general. Su objetivo principal es promover nuevas formas de relaciones entre diferentes actores implicados en un territorio (administración, empresas, centros de investigación, centros educativos, cámaras de comercio, etc.) y con intereses muchas veces divergentes entre sí, para diseñar futuros escenarios políticos, económicos y sociales.

 

Para poner un ejemplo cercano del interés creciente en este tema haremos mención de la declaración, hace unos meses, de François Fillon, primer ministro francés.  El comunicante presenta una declaración dirigida al ministro de Estado, ministros de su Gabinete y secretarios de Estado sobre la Acción del Estado en Materia de Inteligencia Económica. En el escrito se pone de manifiesto la importancia de la gestión de la información y del conocimiento como herramienta que contribuye a la mejora de la competitividad de las empresas, regiones y países. Además, otorga al gobierno un papel importante para el desarrollo de políticas en materia de Inteligencia.

 

El modelo francés, una vez superada una primera fase en la cual ha divulgado los conceptos de inteligencia competitiva a las organizaciones, se enfoca a temas de seguridad nacional y a fomentar el desarrollo y la cooperación de las empresas francesas con otros países, promover la competitividad del tejido industrial, la seguridad de las empresas y reforzar la influencia exterior del país, además de fomentar el bienestar social. Precisamente, el análisis de la IT para hacer confluir los intereses empresariales con los sociales es uno de los ejes de debate del congreso Dynamiques des Territories: Innovation, Intelligence et Bien Commun.

 

Si miramos la situación en España nos damos cuenta que no existe una iniciativa clara a nivel de Estado, y son las comunidades autónomas las que trabajan desde hace tiempo en el impulso de sus propias propuestas. Así por ejemplo, destacamos gobiernos como el de Navarra o el de Madrid que impulsan y promueven la innovación a las empresas de la zona, mediante sus respectivos portales: Navactiva en Navarra y el portal Madrid I+D en la Comunidad de Madrid. La mayoría de estas iniciativas ofrecen asesoramiento para impulsar la innovación en las empresas, dan acceso a recursos de información específicos, elaboran informes sectoriales, orientan sobre la creación de servicios de inteligencia competitiva o proporcionan informes estratégicos sobre el estado de las tecnologías, entre otros.

 

Parece que en el estado español el estadio de la IT se encuentra todavía en una fase muy embrionaria, y  las prioridades son divulgar el conocimiento sobre la inteligencia competitiva a las empresas e impulsar la innovación. Otra vertiente en los esfuerzos españoles, se centra en el desarrollo de estrategias de seguridad y defensa nacional, mediante organismos como el CNI. El cambio de orientación viene dado por fomentar el desarrollo nacional, mediante la definición de estrategias globales que reconocen factores de seguridad nacional, pero también económicos, para desarrollar el territorio.

Quizás, a falta de un modelo estatal de IT, el enfoque  de un modelo en red, donde los diferentes actores y supra-actores regionales dediquen esfuerzos a colaborar, sería una opción a analizar. El volumen de información que alimentan  estos organismos de manera independiente seguro que, en gran parte, es de interés para el resto y en muchos casos se solapa. Sin perder de vista la singularidad e independencia de cada uno de estos organismos, probablemente se podrían aplicar fórmulas para compartir determinados recursos y analizar determinada información.

Con todo, sea cual sea el modelo adoptado, uno de los retos importantes consiste en ver de qué manera los actores implicados en el territorio (a nivel meso, macro o micro) pueden avanzar en las dinámicas y mecanismos para compartir el conocimiento y la información relacionada con el territorio en beneficio de todos, y principalmente, en beneficio del desarrollo social.

 

inteligencia competitiva;  gestión de la información; 
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