Número 37 (octubre de 2014)
Y el community manager dijo al content curator: ¿quieres casarte conmigo?
Julián Marquina, Sandra Sanz Martos

 Este es el quinto artículo que dedicamos a estos nuevos roles profesionales surgidos de la actividad de los medios sociales. Hemos hablado de las características de cada uno de ellos, de sus competencias, de sus similitudes y diferencias. E incluso nos hemos aventurado a hacer pronósticos sobre su  futuro y sus capacidades respectivas de consolidación y permanencia en el tiempo. Al principio, los dibujamos como perfiles opuestos, casi rivales, y después hemos visto que, en realidad,  son complementarios. 

Tanto es así que, sin querer darnos cuenta, hemos ido urdiendo una trama al estilo de cualquier comedia romántica al uso. Dos desconocidos que se encuentran de un modo poco amistoso y hostil para acabar, al final, descubriendo la atracción que había surgido entre ellos. Y así fue, con el tiempo en muchas organizaciones han ido advirtiendo que las tareas de los community manager (gestores de comunidades)– que han sido los primeros en consolidarse– deberían ser complementadas con las propias de los content curator (responsables de contenidos). O bien incorporando un profesional con este perfil o, en muchos de los casos, formando a los primeros para adquirir las competencias de los segundos.

 

De este modo, el community manager acabó pidiendo en matrimonio al content curator. Y el pasado 18 de septiembre en la sede madrileña de la UOC asistimos a la boda. Con Julián Marquina como maestro de ceremonias y Eva Moya (asesora en comunicación corporativa digital y analista de inteligencia en comunicación en línea) representando a la figura del community manager y Javier Guallar (documentalista, content curator, editor, profesor de Documentación y Comunicación en la UOC, UB, URL, UIC, revista El profesional de la información, Anuario ThinkEPI) representando por su parte a la figura del content curator.

 

A modo de mesa redonda, más que tratarse de un duelo de funciones y habilidades de ambas figuras por limitar las competencias de cada una de ellas, fue una sesión en la cual se vio que perfectamente pueden vivir y complementarse ambas, y que en muchas ocasiones dichas funciones recaen en una única persona. Funciones y figuras centradas en la interacción con las comunidades y en la desinfoxicación de unos usuarios cada vez más saturados de información.

 

De todos es sabido ya el espectacular crecimiento de los medios sociales y la revolución de estos ante las posibilidades de publicación, intercambio y comunicación, por no hablar del volumen de usuarios y contenidos que circulan en red, y de las comunidades creadas por intereses comunes y que se convierten en un objetivo estratégico para las empresas, investigadores y gobiernos. Por todo esto, y por las singularidades de las plataformas sociales existentes, se vislumbra la necesidad de gestionar de forma eficaz la información y ejercer de intermediarios, para lo cual hay que contar con nuevas habilidades e incluso nuevos perfiles profesionales, los cuales ocupan cada vez más un lugar importante en el entorno laboral.

 

Javier Guallar, mayor de edad y acudiendo libremente manifestó, que el content curator debe tener una serie de competencias centrales basadas en la gestión de la información y en la comunicación, que se pueden complementar con una serie de competencias específicas hacia el marketing, la inteligencia competitiva y el periodismo, por no hablar de las competencias específicas en la temática o ámbito en el cual se va a trabajar o los conocimientos en social media (medio social).

 

Eva Moya, mayor de edad y acudiendo libremente, afirmó que el objetivo de la presencia en línea de la marca en los medios sociales no es el número de seguidores, sino tratar de llevar a los usuarios hacia el objetivo de la presencia en línea de la misma, sea el que sea, como puede ser potenciar la marca y que los usuarios se sientan alineados con ella y su forma de ser/pensar. Y nos sorprendió a todos –como si de un ritual de cortejo se tratara- con un magnífico juego en el cual pidió la participación de los allí presentes para explicar de manera offline (sin conexión) el trabajo en línea de un community manager.

 

Dicho juego se basada en la identificación de cuatro tipos de usuarios existentes en la red y con los cuales los community managers tienen que lidiar a diario con cada publicación en el perfil corporativo de la marca que representa. Estos perfiles de usuarios son el reflexivo, que trata de matizar siempre cualquier publicación que se lance; el tecnológico, que lleva dicha publicación a su visión más geek; el happy, que siempre está feliz y todo le parece genial, y el troll, que no le gusta nada y trata de hacer daño siempre que puede.

 

Como punto final a la ceremonia, Javier Guallar propuso una serie de diferencias entre el community manager y el content curator:

 

• El objetivo central del community manager es la comunidad, mientras que el del content curator es el contenido.

• El objetivo complementario del community manager es el contenido, mientras que el del content curator es la comunidad.

• El community manager tiene que ser conocedor de la organización para la que trabaja, mientras que el content curator tiene que ser conocedor de la materia de la curation.

• La estrategia del community manager se basa en la dinamización, mientras que la estrategia del content curator se basa en la información.

 

 

Y, expuesto todo esto, se dieron el “sí, quiero”. Y como documento de prueba facilitaron el primer posgrado que fusiona a estos dos perfiles profesionales: Social Media Content: Community Manager y Content Curator, que dará comienzo el próximo 15 de octubre.  

 

 

inteligencia competitiva;  relaciones públicas;  gestión de la información;  medios sociales;  periodismo; 
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