Número 39 (diciembre de 2014)
Open government, open data, big data y transparencia: la información como nexo de unión
Montserrat Garcia Alsina

En los últimos años se habla mucho de open data y big data asociados al ámbito científico. En el caso del big data este se considera también una herramienta a disposición de las empresas para explotar la información y generar ventaja competitiva. En comparación con estos dos ámbitos, poco se ha hablado de la relación de estos dos conceptos con el open government. ¿Cuál es la vinculación entre open government, open data y big data, y cuáles pueden ser los beneficios?

El concepto open government o gobierno abierto, como base para superar la opacidad de los gobiernos, aparece en la década de los setenta en Inglaterra. Entonces ya se apuntaba el acceso a la información generada por los gobiernos como un facilitador del fortalecimiento de la democracia. De manera progresiva este concepto se ha ido extendiendo y ya son muchos los gobiernos de todo el mundo que impulsan iniciativas para implantar gobiernos abiertos. Un ejemplo de este impulso es la Alianza para el Gobierno Abierto (Open Government Partnership) constituida el 2011 como una plataforma internacional para reformadores comprometidos en que sus gobiernos rindan cuentas, sean más abiertos y mejoren su capacidad de respuesta hacia sus ciudadanos. En esta plataforma se ofrecen pautas para hacer planes de acción e informes independientes sobre el progreso de la implantación del gobierno abierto en diferentes países. También se han promovido iniciativas de normalización del gobierno abierto, centradas en transparencia, participación y rendición de cuentas.

 

Fundamentos del gobierno abierto son: a) la transparencia en la gestión de los responsables políticos y administrativos; b) la rendición de cuentas por parte de los responsables de las administraciones públicas, sobre cómo éstos gestionan los recursos económicos; c) la participación de los ciudadanos en los procesos de toma de decisiones y diseño de políticas públicas; d) la colaboración, por un lado, entre las administraciones públicas para hacer una gestión más eficaz y agilizar los procesos burocráticos, y, por otro lado, entre éstas y los ciudadanos para ayudar a definir la agenda política; e) la tecnología (abierta) para facilitar la participación y la colaboración, gestionar la documentación, la información y los datos generados, facilitar los flujos de información, el acceso y el intercambio, y f) innovación en el procesos de gestión para hacerlos eficientes y facilitar la participación de los ciudadanos y la colaboración entre administraciones y entre éstas y los ciudadanos para innovar como base del desarrollo territorial sostenible. Para apoyar a estos fundamentos hay tres aspectos a remarcar: el acceso y suministro de información, la accesibilidad y los datos abiertos (el open data).

 

El primer aspecto –el acceso y el suministro de información– juega un importante papel en la transparencia y la rendición de cuentas, puesto que los gobiernos y las administraciones públicas tienen que garantizar a los ciudadanos el acceso a la información (económica, jurídica u organizativa) generada en el transcurso de sus actividades. Gobiernos y administraciones públicas también tienen que suministrar información a petición de los ciudadanos, preservando la protección de datos personales. El acceso y suministro de información tienen que estar regidos por procesos establecidos de gestión de la información y de los documentos. Del mismo modo, la participación y la colaboración involucran también el intercambio de información mediante varios canales, la mayoría de las veces basados en las TIC (por ejemplo, sede electrónica, redes sociales como twitter o correo electrónico).

 

El segundo aspecto que da soporte al gobierno abierto está vinculado a las características de accesibilidad de los medios por los cuales los ciudadanos acceden a la información y la intercambian. Esta accesibilidad debe cumplir unos requerimientos que hacen referencia tanto a la presentación de los contenidos como a los formatos empleados. Este tema está unido a los datos abiertos.

 

En tercer lugar, el open data hace referencia a la apertura de los datos públicos a los ciudadanos y a las empresas para que éstas generen riqueza (sector infomediario), contribuyan al bienestar de la sociedad y optimicen los procesos de la burocracia administrativa, entre otros beneficios. La Unión Europea señala el open data como una herramienta para la innovación, el crecimiento y la gobernanza transparente. La reutilización de estos datos ha sido legislada, y para facilitar el acceso a los datos las administraciones públicas han desarrollado portales donde alojan los repositorios de datos. Las propias administraciones públicas son consumidoras de la información generada mediante la reutilización, y de hecho la pueden aplicar para fundamentar sus decisiones y diseño de acciones o planes estratégicos. Es decir, pueden aplicar acciones de inteligencia territorial, para las cuales necesitarán gestionar grandes volúmenes de datos y de información (big data). Por lo tanto, la vinculación entre el open goverment y el big data viene dado por la necesidad que tienen las administraciones públicas de gestionar y analizar grandes volúmenes de datos. La gestión y el análisis se hace mediante dos herramientas: la tecnología llamada big data y también los procesos intelectuales hechos por humanos (clasificación, actualización, control de la calidad de la información, arquitectura de la información, usabilidad de la presentación de los datos, conservación, análisis de información, etc.).

  

En definitiva, abrir el gobierno es un fundamento de la transparencia en la gestión y ayuda a consolidar la democracia. Comporta abrir los datos gubernamentales a la ciudadanía, lo que implica gestionar una gran cantidad de datos para la toma de decisiones, y facilitar la colaboración y la participación ciudadana. Los beneficios del gobierno abierto se localizan en diferentes ámbitos: político, social y económico. Para que los gobiernos sean abiertos, estos requieren un sistema de información, donde destacan tres componentes: las TIC, los procesos de gestión de la información y los profesionales de la información. Las TIC ofrecen unas estructuras (redes de telecomunicaciones, software y hardware) para la recopilación de datos, información y documentos para su tratamiento y para su recuperación y su intercambio. La tecnología funciona si detrás hay unos profesionales que adaptan la tecnología a unos contextos y la ponen en funcionamiento. Aquí se pone de relevo el trabajo intelectual de dos perfiles profesionales: las personas que diseñan e implementan las TIC, y las personas que diseñan y aplican los procesos de gestión y tratamiento de la información para su recuperación y conservación posterior.

 

En el futuro las competencias de estos profesionales deberán profundizar, entre otros aspectos, en la gestión de los grandes volúmenes de datos y de información generadas por el gobierno abierto.

 

inteligencia competitiva;  documentación;  gestión de la información;  medios sociales;  big data
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