Número 66 (mayo de 2017)
Hacia la publicación permanente?
Alexandre López-Borrull

El asesor Antonio Gutiérrez-Rubí escribía en este artículo el sentido de campaña permanente en la comunicación política. Según este concepto, que aparece ya a mediados de los setenta, pero que se ve reforzado durante los años 90 durante el gobierno Clinton, gobernar implica también estar en campaña permanente. Esto, a su vez, Gutiérrez-Rubí explica que refuerza dos ideas básicas en comunicación política: «Si lo haces, comunícalo» y «Si no comunicas, no existes». ¿Creemos que la comunicación política y la comunicación científica están alejadas?

    A principios de mayo tuvo lugar la 7ª Conferencia internacional sobre revistas de ciencias sociales y humanidades donde tuve el honor de hacer la ponencia de clausura, con el título "Eclosiones de nuevos modelos de revista: APRENDIZAJES para las revistas de ciencias sociales" . Una de las conclusiones del estudio de las nuevas plataformas para la difusión del conocimiento científico es que nos están empujando hacia lo que llamo la publicación permanente, en comparación con el término en política. Estos son los motivos, diferentes, pero que parecen converger hacia esta visión. Algunos de ellos no son nuevos, mientras otros aparecen últimamente como respuesta a la crisis de las revistas, los modelos de negocio o las críticas a los oligopolios editoriales del conocimiento científico:
 
- El famoso publish or perish, la presión continua que los investigadores tienen por publicar. En esta lógica, digamos perversa, digamos en espiral, si los científicos no publican, no pueden conseguir dinero para hacer investigación, que hacen que no puedan hacer investigación, no tengan resultados, no puedan publicar, y de nuevo la rueda en espiral los aleja del círculo virtuoso de la investigación. Evidentemente, cuanta más dependencia de tecnología, aparatos y artefactos científicos, más presión.
 
 
- En un fenómeno que no es nuevo, hemos visto lo que los expertos llaman las publicaciones salami, en las que una investigación y sus resultados se ven alargados en múltiples publicaciones, en las que, con ligeras diferencias de texto, se exponen resultados similares o con mínimo avance entre unas y otras. En este caso, los programas que detectan plagios o autoplagio no son suficientemente eficientes, y es una dimensión más ética y moral que legal o de derechos de autor. Se refiere, en todo caso, a cuántos artículos se necesitan para poder publicar una investigación, y el efecto, a menudo, es de inflación constante, y así van creciendo los artículos y las revistas, conduciendo a una mayor dispersión del conocimiento.
 
- La necesidad de publicar y la competencia para publicar más que otros. Así, la existencia de la financiación de la investigación que promueve la competición por encima de la colaboración y que tiene como principal indicador los artículos publicados y en qué revistas han sido publicados. De nuevo, el factor de impacto como nivelador de la investigación.
 
- En las publicaciones clásicas se han empezado a añadir las publicaciones de los datasets resultantes de la investigación. Así, se han creado artículos y revistas de datos, especializados en describir un paquete de datos con el fin de promover la reutilización. Esto significa que hay nuevos vehículos que utilizan las carreteras ya conocidas, el formato de artículo, pero que exactamente no acaba de ser el formato conocido. Son artículos que no muestran discusión ni conclusiones, sino que muestran el valor del paquete de datos que presentan.  
 
 Scientific-data
 
- Nuevas revistas como RIO Research Ideas and Outcomes, que de hecho se convierten en repositorios que permiten, bajo la apariencia de artículos de investigación, la publicación de cualquier documento generado en el ciclo de vida de la investigación científica como informes, propuestas para proyectos, borradores de artículos, preprints, etc. Habrá que hacer un seguimiento de este tipo de plataformas, porque de hecho aparecen para resolver algunas de las necesidades y presiones expresadas en los apartados anteriores.
 
 
 - Medios sociales como Twitter fomentan el debate continuo, y por lo tanto se convierten en una herramienta muy útil y nueva para la comunicación científica, aunque a menudo no tenemos suficiente conocimiento sobre cómo maximizar ni el debate ni las métricas asociadas. Por ejemplo, cómo resumir las principales conclusiones de una investigación a través de los tuits. ¿En qué idiomas, qué hashtags? Posiblemente en este caso estamos en un aprendizaje un poco forzado. 
 
- La voluntad, implícita o explícita de maximizar el impacto ciudadano de nuestra investigación. Así, tanto empleando el mismo lenguaje científico tradicional o creando otros nuevos, los científicos deben explicar mejor y ser capaces de revertir a la sociedad los conocimientos que están generando, y los ciudadanos en la mayor parte de los casos pagando. 
 
 Redes sociales académicas como ResearchGate, a través de la herramienta Projects, permiten que se vaya depositando cualquier documento que se esté generando. En el límite, podría convertirse en un nuevo modelo de libreta de laboratorio electrónica, casi para rendir cuentas de los avances de forma tan rápida como se actualiza el estado de un medio social.
 
 
Como hemos comentado, pues, parece que en el mundo académico se están generando diversos factores que parecen llevar los científicos hacia la publicación permanente. Posiblemente esto no encauzará algunos de los factores expuestos anteriormente ni nos conducirá a un límite de publicación que impida dedicar tiempo a investigar, pero posiblemente, al igual que el tiempo que invertimos en buscar la literatura que se está generando, parte importante del tiempo del investigador se conducirá a comunicar mejor todo el conocimiento que genera. En este nuevo paradigma de la ciencia abierta será básico hacerlo, y hacerlo mejor. Vamos, pues. 
 
investigación;  gestión del conocimiento;  comunicación científica;  medios sociales; 
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