Número 68 (julio de 2017)
ALMANZORA COMPARTE: Impulsando la cultura de compartir
Sandra Sanz Martos

El pasado 1 de junio nos volvimos a reunir en la Escuela del Mármol de Fines entusiastas del conocimiento compartido, interesados y curiosos para hablar de su importancia, de lo necesario y de los beneficios que se derivan de su práctica. A la bienvenida institucional asistieron el alcalde del municipio, el presidente de la Mancomunidad de Municipios y la secretaria de la Delegación Territorial de la Junta de Andalucía. Concluidos sus respectivos discursos de recepción, nadie se quería ir. Se quedaron atrapados ante el apasionante diálogo sobre por qué compartir conocimiento que Carlos Merino, profesor de Organización de empresas de la UAM, y Mario Pérez-Montoro, profesor de Documentación y Comunicación Audiovisual de la UB, emprendieron minutos después.  

¿Qué pasa con el conocimiento de un empleado que abandona una empresa? —decía Carlos Merino—. A lo que la gente respondió: «¿Que se pierde?» «No —dijo él— que se va». Y de ahí surgieron un montón de propuestas de cómo gestionar el conocimiento explícito, el más fácil de gestionar, decía Mario Pérez-Montoro, y el tácito, que es el que tenemos cada uno en nuestras cabezas y no queda recogido en ninguna parte si no establecemos técnicas o dinámicas para que así sea. Una de estas dinámicas son las comunidades de práctica que permiten —como ya hemos explicado en otros trabajos publicados en esta misma revista— intercambiar experiencias, buenas prácticas y aprender en definitiva de los pares. Permiten aprender de aquellos que realizan las mismas tareas que tú o que tienen las mismas responsabilidades o funciones. Porque nadie conoce tu trabajo mejor que aquél que desempeña el mismo cometido que tú. Y ese es el auténtico valor de aprender de los pares. Trabajar y aprender colaborativamente también propicia la transferencia de conocimiento
 
Para ilustrar cómo compartir conocimiento, y después de un exquisito desayuno a base de productos de la zona, comenzó el segundo bloque de la II Jornada Almanzora Comparte que contó con cuatro experiencias que han puesto en práctica diferentes iniciativas entorno al aprendizaje y la innovación. En primer lugar, el director de La Salle de Almería, Juan Luis Vidal, que nos explicó cómo han ido implementando técnicas de aprendizaje colaborativo y de learning by doing y cómo, gracias a estas iniciativas, los alumnos del centro aprenden y mejoran su rendimiento. Después, Francisco Saavedra, director de la Escuela de Administración Pública de Murcia, nos habló de las comunidades de práctica y grupos de trabajo colaborativo que han ido surgiendo en el marco de la administración murciana. Es imposible no contagiarse de su entusiasmo y eso también se desprende de las ganas con las que se han ido constituyendo y consolidando las distintas comunidades y grupos presentados. 
 
 
La intervención de Juan Antonio Millán, coordinador de los agentes de empresa del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), nos mostró un amplio abanico de proyectos y plataformas pensados para impulsar el crecimiento económico en la provincia de Almería. Muchos de ellos basados en la cultura del compartir, como las de Andalucía Emprende con sus Lanzaderas de Empleo, o los del Centro Andaluz de Emprendimiento (CADE) donde se intercambian experiencias y se trabaja de manera colaborativa. 
 
Por último, disfrutamos y sonreímos con las experiencias que vinieron a explicarnos África Lucena, emprendedora y asesora de marca personal, y Remedios Fernández, experta en tecnología y educación. El Coffee-Blogger Almería, que tiene su embrión en el PITA, el parque científico y tecnológico de Almería, es un  grupo de apasionadas mujeres bloggeras que comparten e intercambian sus experiencias en encuentros presenciales periódicos. 
 
Por la tarde, después del almuerzo, nos tocó jugar de la mano de Pablo Lara, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC. El objetivo fue luchar contra la hora de la siesta haciendo el aprendizaje entretenido. Y lo consiguió, sin duda. Con un montón de amenos y visuales ejemplos, los asistentes se engancharon enseguida a la dinámica y participaron de más de una experiencia lúdica a través de sus propios teléfonos móviles. Como colofón a su intervención se hizo entrega del premio (una figurilla de creación exclusiva de la Escuela del Mármol de Fines, cómo no) del juego que organizamos con el fin de mantener la atención del público y que éste fue resolviendo a lo largo de la jornada. 
 
Dos visitas guiadas, como en la edición anterior, pusieron el punto y final. La primera, como ya es tradición, a la Escuela del Mármol —excelente anfitriona— y la segunda, un recorrido turístico por la comarca del Almanzora ofrecido por la Mancomunidad de Municipios que en esta ocasión nos llevó a Somontín, pintoresco municipio con su espectacular mirador con vistas al valle, y al Museo Casa Ibañez, uno de los más importantes museos de Andalucía de arte contemporáneo, auténtica joya cultural de esta zona. 
 
Y así concluyó esta segunda entrega de la Jornada Almanzora Comparte. Con la suma de muchos conocimientos compartidos y de muchas satisfacciones también. Podríamos decir que ha sido la edición de la consolidación. Con un mayor número de asistentes que el año pasado, con un mayor compromiso por parte de las instituciones (alcaldía, Mancomunidad y Junta de Andalucía), y con un programa que enganchó y atrapó a todos sus asistentes desde el inicio, pidiéndonos más. Tanto es así, que ya estamos preparando una tercera edición para el año que viene. ¡Atentos! 
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