JOAN LLACUNA LA CRÍTICA:           MIQUEL DOLÇ             

"(...) El mundo de su infancia y de su país nativo -Igualada- afloran incesantemente, bajo forma de anécdotas, apuntes o ilusiones, en su primer libro. "Aurora de l'Aragall" es, a su vez, la total reconquista de aquel paraíso encantado y perdido: como poema de su ciudad, expresa y dignifica su vida, su pasado, su paisaje, su amor, su crónica. Gracias a esta serie de vivencias, J. Llacuna se identifica con la verdad sustancial de cada objeto hasta infundirle una profundidad, una transfiguración y un estremecimiento que lo hacen completamente nuevo ante nuestros ojos asombrados.
El poeta, sin duda, se vuelve cada día más difícil. De aquí, sus escasas y elevadas preferencias: san Juan de la Cruz, desde hace muchos años, Mallarmé y, por media docena de piezas, Antonio Machado. Y todos ellos, por su perfección poética, su acendrado lirismo, su armonía entre forma y contenido. No parece ningún secreto. Estas son también, en efecto, la cualidades más relevantes de Joan Llacuna. Lo más prodigioso, sin embargo, de su poesía, el punto en que se unen iluminados todos sus valores, es la senzillez o la sutileza de su expresión. ¿Como descubrir en esta simplicidad, hecha de versos brevísimos y de elementales nexos sintácticos, la perseverante labor de lima a que somete el poeta su producción, depurándola hasta el límite de sus posibilidades?
Nada denuncia, al parecer, este esfuerzo. El verso corre siempre musical, claro, espontáneo; el vocabulario -extraordinariamente minucioso en la selección de nombres de plantas y pájaros- es, con sus adorables diminutivos, preciso y variado; la dicción, formada a menudo por simples enumeraciones de vocablos o conceptos, alcanza toda la fuerza arrebatadora de la palabra viva(...).

Miquel Dolç (1961) "El obstinado rigor de J. Llacuna." Destino