¿Cómo hacer compatible la creciente demanda de seguridad con los derechos del individuo? Parece evidente que la seguridad debe dejar de ser reactiva para pasar a ser preventiva y que, asimismo, debe estar apoyada por políticas públicas que no se limiten únicamente a una gestión policial o judicial, sino que se adelanten a los conflictos reforzando las capacidades de prevención desde un enfoque interdisciplinario.
Las actuales estructuras de seguridad fueron creadas para enfrentarse a los retos de la sociedad industrial, no a los de la nueva sociedad digital y multicultural. El nuevo contexto requiere una seguridad que no sea labor exclusiva de los cuerpos uniformados, sino también de muchos otros agentes sociales, como los educadores y los mediadores, los medios de comunicación y, en último término, de todos los ciudadanos. En este nuevo entorno deseado, la seguridad no deberá ir sólo de arriba abajo, sino también de abajo hacia arriba y, por consiguiente, la cultura y la convivencia resultarán determinantes como vectores de seguridad. Sin convivencia nunca habrá seguridad.
Conviene, pues, plantearse la seguridad como un derecho básico, esencial para el desarrollo humano sostenible, lo cual nos impele a poner en funcionamiento nuevas formas de pensar y nuevas prácticas que nos permitan encontrar respuestas proactivas a los asuntos de seguridad, haciendo partícipes a todos los miembros de la comunidad.
Aplicación profesional
Este máster permite a profesionales, funcionarios o gestores políticos o sociales adquirir –en su actividad profesional y académica, de manera eficiente, autónoma y flexible– conocimientos (saberes) y habilidades (saber hacer) específicas para la gestión de la seguridad ciudadana.
Temario
Ver programa académico completo