Mientras Barcelona se engalanaba para los Juegos Olímpicos, las tropas serbias rodeaban Sarajevo
e iniciaban el asedio más largo de la historia de la guerra moderna (1992-1995). A pesar de su
origen serbio, Divjak no dudó en hacer su trabajo: organizar la defensa de la capital con todos los
medios disponibles. Para ello, formó un ejército con civiles e, incluso, con convictos.
¿Cuántas personas murieron en la guerra de Bosnia?
Se habla de 250.000 muertos, pero una ONG, junto con un instituto, habla de cifras más ajustadas a la realidad, unos 100.000. De estos, 60.000 son bosnios musulmanes, 30.000 son serbios y el resto, croatas. Mayoritariamente eran soldados, unos 27.000, tanto de un bando como del otro. En Sarajevo murieron 15.000 personas; entre ellas, 1.600 niños.
¿Qué conduce a los hombres a la guerra?
Cada conflicto se origina por unas causas determinadas. En el caso de Bosnia-Herzegovina, fue el deseo de dominación de un pueblo sobre otro. Después de la muerte de Tito y la caída del comunismo, Milosevic y los nacionalistas serbios concibieron la tesis de una «gran Serbia» que agrupara a todos los serbios. Los croatas y los eslovenos la rechazaron, y estalló así el conflicto y se produjo la posterior independencia de estos dos países. Los bosnios, al igual que los otros, también pidieron la independencia, y los serbios, una vez más, se opusieron. El deseo que guiaba a los nacionalistas serbios también era la desaparición de los musulmanes de aquellos territorios. Evidentemente, un deseo parecido de «limpieza» del territorio surgió entre los musulmanes y los croatas. Ahora bien, si tenemos que hablar de responsabilidad, el 90% correspondería a los nacionalistas serbios, el 6% a los croatas y el 4% a los bosnios, según un estudio de la CIA del año 1994.
Usted es de origen serbio y no es musulmán como la mayoría de bosnios. ¿Por qué se considera bosnio?
Nací en Belgrado, porque mis padres se desplazaron por trabajo, pero mi padre siempre ha vivido en Bosnia; además, mi familia nunca ha dado demasiada importancia a las cuestiones religiosas. Antes de la guerra, ya hacía veintisiete años que vivía en Sarajevo, una ciudad donde todos éramos iguales, nos visitábamos durante las fiestas religiosas de unos o de otros, nunca habíamos tenido problemas por el hecho de ser serbios. La guerra empezó con la propaganda nacionalista, que inducía a la desconfianza hacia los musulmanes y hacia la convivencia entre los grupos. Yo formo parte desde el año 1984 del cuerpo de defensa territorial (interna) del ejército, que también se hace cargo de las obras de salvamento en caso de catástrofes. Cuando se organizó la defensa de Bosnia, recibí la orden de defender Sarajevo y la acepté. También lo escogí por una cuestión más humana, porque el ejército de la capital estaba muy poco armado, a diferencia del serbio. La defensa territorial de Bosnia-Herzegovina se constituyó de forma multiétnica y multirreligiosa, tal como era antes el ejército yugoslavo.
¿Qué significa para usted la palabra identidad ?
La pertenencia a aquello de lo que alguien quiere formar parte, ya sea la religión, la nación, una asociación cultural... Es una elección libre. Por ejemplo, yo insisto en la idea de persona bosnia, ni católica, ni ortodoxa ni musulmana o no serbia. Soy un ciudadano de Bosnia que respeta aquello que es de los otros, pero que también quiere que se respete aquello que es suyo. Tengo una múltiple forma de mostrar mi identidad: creo en la ciudadanía, en un estado laico sin ninguna referencia a la religión o a las cuestiones lingüísticas. Una cuestión de identidad nacional en mi país es la lengua, y de este modo tenemos tres lenguas oficiales, que los tres grupos comprenden porque son casi idénticas, pero las utilizan para demostrar su pertenencia a un grupo. Lo que es más vergonzoso de mi país es que los políticos traen a sus propios intérpretes, cuando en realidad conocen muy bien la lengua de los otros interlocutores políticos. Nuestro presidente asegura que, de las lenguas extranjeras, sólo conoce un poco de ruso.
¿Todavía hay gente en Bosnia que se considere yugoslava por encima de todo?
Sí, se llama la yugonostalgia. Por suerte, hay mucha gente joven que reconoce que aquella fue una época muy buena de nuestra historia. En los últimos cuatro o cinco años, se han formado muchas asociaciones Josip Broz Tito. Cuando se realizan encuestas sobre los personajes históricos más relevantes, Tito siempre está en las primeras posiciones, tanto en Eslovenia como en Croacia o Bosnia (en Serbia, no tanto).
La declaración de independencia de Kosovo ha provocado una división de opiniones en la escena internacional. ¿Quién cree que tiene la última palabra para decidir la aparición de un nuevo país en el mapa?
Como en muchas otras cuestiones, Estados Unidos es el que decide. Hace un año, en Tirana (capital de Albania), George Bush dijo que Kosovo sería independiente y así ha sido. Países como China o Rusia se oponen a ello porque tienen reminiscencias de aquel sentimiento hacia la antigua Yugoslavia, que después han ampliado a la época de Milosevic. También por sus propios problemas internos: temen que el caso de Kosovo anime otras regiones. Con respecto a Europa, esta no toma sus propias decisiones, siempre espera a que venga otro a solucionar sus problemas. Así sucedió en 1995, en la guerra de Bosnia... ¿Por qué los europeos no decidieron participar en ella antes, sin los americanos?
¿Qué papel le queda a las Naciones Unidas si los estados nación ignoran sus resoluciones o las acatan a conveniencia?
Las Naciones Unidas es un órgano neutral, orientativo. Llegan a buenas conclusiones, pero muchas de sus empresas no llevan a ningún sitio. Se aprobaron hasta cuatro resoluciones sobre Bosnia que exigían que se detuviera la guerra y no se hicieron realidad. No han tenido nunca el derecho a reaccionar militarmente, así que se limitan a ser unos meros observadores. Con este argumento justifican su pasividad ante la matanza de Srebrenica. Además, claro está, es una organización muy dividida por las distintas esferas de interés de los países que la integran.
¿Cómo ve el futuro de Serbia después de la victoria del partido moderado y proeuropeísta de Boris Tadic en las últimas elecciones presidenciales?
No tienen suficiente mayoría para gobernar, así que deben pactar. Lo que es más trágico para el futuro de Serbia en estos momentos es que las decisiones últimas sobre la situación del país las acaban tomando el partido y los colaboradores de Milosevic (el Partido Socialista de Serbia). De todos modos, tanto Tadic como Nikolic son contrarios a la independencia de Kosovo.
¿Cómo cree que afectará al escenario balcánico la integración europea?
La Unión Europea (UE) está dividida entre el área de influencia de Estados Unidos y de Rusia, y no toma decisiones coherentes. Se percibe la voluntad de acoger los países del antiguo bloque del Este. Bulgaria y Rumanía ya son miembros de ella, aunque no han cumplido todos los requisitos económicos y tienen unos indicadores sociales semejantes a los de Bosnia. Antes entrará Serbia, cuando resuelva las cuestiones judiciales con los criminales de guerra. Bosnia tiene pendiente de solucionar aspectos de su estatuto, porque potencia las nacionalidades y las religiones en detrimento de la ciudadanía, al contrario que la declaración de derechos de la UE. Sin embargo, Eslovenia también tiene problemas con minorías y ya es miembro de ella.
En la actualidad, preside una organización que otorga becas a los huérfanos de guerra. ¿La educación es el mejor remedio para evitar los errores del pasado?
Sí, evidentemente. Pero los nacionalismos en el poder ahogan los intentos de educar para prevenir estos errores. Las tres partes, musulmanes, croatas y serbios, apoyan la postura de alimentar la diferencia. Los políticos favorecen las particiones de escuelas según el grupo étnico... ¡en un mismo edificio! Eso no lo deciden ni los alumnos ni los padres. Además, justifican esta actitud de segregación argumentando que un grupo concreto representa una minoría en una zona determinada y, por lo tanto, necesitan su propia institución para evitar perder su identidad. El resultado: el 27% de la población es analfabeta y hay entre el 8 y el 10% de absentismo escolar.
¿Qué estudios aconseja a los huérfanos de su organización?
Les aconsejo que estudien ingenierías técnicas. En mi país nos sobran abogados y necesitamos que se desarrolle económicamente.