La UOC nació rompiendo esquemas de espacio y tiempo. Sus primeros 200 estudiantes utilizaban una biblioteca, paseaban por un campus e incluso estudiaban en unas aulas... virtuales. Once años después, la Universidad cuenta con más de 35.000 estudiantes que, gracias a Internet, viven y trabajan por todo el mundo... pero estudian en el mismo campus virtual. Todo está preparado para que su vida académica tenga lugar entre bits y redes, sin necesidad de seguir horarios ni realizar desplazamientos.
Pero a veces un mensaje electrónico o un tablón virtual no pueden sustituir el trato cara a cara. Algunas dudas que deben resolverse, libros que hay que consultar y espacios para trabajar en grupo también forman parte de nuestra universidad, una universidad arraigada en el territorio en que nació.
Todo eso y mucho más es lo que los estudiantes pueden encontrar cuando traspasan las puertas de uno de los catorce centros y cuarenta y ocho puntos de apoyo de la UOC abiertos en Cataluña, Baleares, Madrid, Valencia, Sevilla y Andorra. Un antiguo matadero, un edificio modernista y unas oficinas junto a los leones del Congreso de Madrid son algunos de los puntos que configuran la red territorial de la Universidad.
"El primer centro lo inauguramos en Manresa en 1996. Ahora ya estamos presentes en todas las comarcas catalanas excepto en siete, y más de treinta personas trabajamos directamente para dar servicio a nuestros estudiantes y a las instituciones desde su casa", explica Toni Romero, director de Servicios Territoriales.
Con estos espacios, la Universidad ofrece su apoyo a los estudiantes, se da a conocer a la población en general, se acerca a las instituciones locales y contribuye al reequilibrio territorial. Según Romero, "este espíritu y los criterios iniciales con los que se empezó a hacer esta red todavía son válidos. El despliegue territorial catalán de la UOC se realiza de acuerdo con los ámbitos funcionales que plantea el Plan territorial general de Cataluña y, lógicamente, tenemos en cuenta la distribución geográfica y la evolución del número de nuestros estudiantes en las poblaciones".
Esta red territorial se ha ido creando mediante convenios con instituciones locales, como ayuntamientos, consejos comarcales o fundaciones, a fin de provocar un efecto real de vinculación. Como explica Romero, "los centros son un canal de entrada para las instituciones muy valorado. Intentamos integrarnos en el tejido local, organizando actividades, participando en los foros... Recogemos sus sensibilidades y necesidades, pero también hacemos de transmisores y llevamos el conocimiento hasta allí".
Desde el otro lado, las entidades políticas y sociales valoran este esfuerzo. Según Rosa Argelaguet, concejala y responsable del proyecto Manresa universitaria, "la proximidad es muy importante. Si queremos que el aprendizaje sea para toda la vida, tiene que acercarse al territorio. En Cataluña tenemos zonas muy alejadas del área metropolitana donde también viven jóvenes que quieren estudiar o personas que desean continuar su formación. Pensamos que no es lo mismo poder realizar una consulta o un trabajo en Barcelona o al lado de tu casa. Las becas son pobres, las distancias, largas... ¡no siempre es fácil trasladarse para estudiar! Damos igualdad de oportunidades a toda la población. El objetivo debe ser hacer llegar la formación a todo el mundo".
Esta profesora de la Universidad Politécnica afirma que "las universidades generan el conocimiento y lo acercan al territorio, lo enriquecen con la presencia de profesores o estudiantes y con las actividades que se organizan hacen posibles iniciativas que de lo contrario serían más complicadas. En Manresa, por ejemplo, hemos creado una red de emprendedores, y lo hemos hecho con el apoyo de las universidades".
Esta misma idea la comparte Carles Soriano, teniente de alcalde y concejal de nuevas tecnologías de Sant Feliu de Llobregat, que piensa que "la presencia de la UOC en nuestra ciudad es un factor muy positivo. Una iniciativa como ésta, del campo de la tecnología y la educación, nos ayuda a situarnos como la ciudad de servicios que queremos ser. Esto es positivo para nosotros, ¡pero lo es más porque trabaja para el futuro desarrollo de nuestros ciudadanos, desde aquí mismo!". Es un beneficio para la ciudadanía de estas poblaciones, pero también para la UOC, que así ve cumplido uno de sus objetivos: la contribución al desarrollo de la sociedad catalana de una forma territorialmente equilibrada.
La cara presencial de una universidad virtual
MARIA TERESA COSTA (estudiante de Humanidades) es miembro de la Comisión del Centro de Apoyo del Gironès. "Mi vinculación con el centro se estrechó hace cuatro años, cuando fui a vivir a Gerona". Por aquel entonces se convocaron las elecciones a las comisiones de centros de apoyo, se presentó y salió elegida: "Fue un modo de agradecer a todas las personas que trabajan allí su amabilidad y predisposición a hacerte el trabajo y el estudio mucho más agradables". Para Maria Teresa, este centro "es un sitio tranquilo, con ordenadores, libros, material didáctico..., que me facilita el trabajo y donde no tengo las distracciones de casa". En cuanto a los servicios que se ofrecen, "los que más utilizo son los ordenadores y el préstamo interbibliotecario, aunque lo más importante es la ayuda que se proporciona ante los problemas de matrícula, de convalidación de estudios y los temas de secretaría en general".
XAVIER DOMÈNECH (estudiante de Empresariales) es usuario habitual del Centro de Apoyo de Valencia. "Tanto para mí como para muchos otros estudiantes del País Valenciano, la relación con este centro es algo especial, ya que el centro es una aspiración deseada durante años por los estudiantes de aquí y disfrutamos de él desde hace sólo poco más de un año". Xavier utiliza el centro "para gestiones de tipo administrativo y también para devolver libros de la biblioteca, aunque, cuando tengamos el centro completamente acabado, algunos estudiantes ya proyectamos convertirlo en sede física para grupos de estudio de diversas asignaturas, punto de encuentro de estudiantes, e incluso pensamos en la posibilidad de organizar talleres y encuentros con consultores y tutores en él".
OLGA CUEVAS (graduada del Graduado Multimedia) es la actual responsable del Punto de Apoyo de Sort, en el Pallars Sobirà. Ella piensa que "está muy bien que existan los centros y los puntos de apoyo". En su opinión, son "un punto de referencia próximo que da la oportunidad a los estudiantes de hablar con una persona física, algo que entre tanta virtualidad se agradece". Olga expone como ejemplo que "si una persona tiene ganas de estudiar y necesita acabar de decidirse y asesorarse, le irá muy bien hablar con el responsable del centro o del punto".
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