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Reportajes

Las bibliotecas, puertas de acceso a las revistas electrónicas
Febrero de 2007 / Por Núria Toril
Las bases de datos de revistas electrónicas son un ejemplo de las mejoras que las TIC han introducido en la investigación y en el estudio, ya que ofrecen la posibilidad de acceder a un gran volumen de revistas, documentos y publicaciones electrónicas de todo el mundo desde un ordenador conectado a Internet. A pesar de todo, se generan nuevos problemas, como son el precio elevado de muchas de estas bases de datos o la posibilidad de perderse entre tanta información. La Biblioteca de la UOC y las otras bibliotecas catalanas universitarias trabajan para superar dichos retos.

Las bases de datos de revistas electrónicas, académicas y profesionales son de gran ayuda para los investigadores a la hora de poder elaborar un estado de la cuestión sobre la materia que se estudia. Me cuesta imaginar cómo se podía hacer esta tarea de investigación de bibliografía sin tener acceso a estas bases de datos que van acompañadas de motores de búsqueda muy potentes que tanto buscan por los campos de descripción bibliográfica del título, autor o resumen como por el texto completo del artículo.? De este modo, la profesora de Información y Comunicación Núria Ferran explica la importancia que las bases de datos electrónicas han adquirido en el mundo universitario.


Aunque nos parezca muy lejano, no hace tanto tiempo que las revistas y los documentos estaban en estantes y las fichas para localizarlos eran de papel y tenían que consultarse manualmente en archivadores. Ahora, desde un ordenador con acceso a Internet puede consultarse todo lo que ha publicado un determinado autor o todo lo que se ha publicado sobre un tema determinado y, en muchos casos, además, tener acceso al texto completo de la publicación. Con una búsqueda y una selección, ya tienes los artículos que necesitas en la pantalla sin tener que esperar. Al mismo tiempo, lo que es muy útil –y es algo que algunas plataformas de búsqueda incorporan– es la posibilidad de buscar artículos que citan lo que tú lees. Anteriormente, sin estas interfaces, el investigador sólo podía saber qué bibliografía había utilizado un determinado autor para hacer su investigación. Pero actualmente también puedes saber qué otros autores han utilizado aquel artículo, y eso es muy útil porque vas tirando un hilo temático o incluso puedes ponerte en contacto con el investigador?, explica Núria Ferran.


Todo ello ha sido posible gracias a los avances en el mundo de las redes y en los lenguajes estándares para almacenar información y poder buscarla con facilidad. Las primeras bases de datos en red se crearon a Estados Unidos ya el año 1972; la primera se llamaba Dialog. Al principio, no permitían almacenar imágenes o gráficos. El paso siguiente lo protagonizaron los CD-ROM, que ya ofrecían imágenes en PDF. Pero el problema estribaba en que tenían que instalarse en un ordenador y debía crearse una red para compartir la información. La clave del desarrollo de las bases de datos de colecciones de revistas electrónicas como ahora las conocemos reside en la incorporación de los lenguajes SGML y los HTML, estándares que permiten presentar todas las partes de las páginas (texto, gráfico, ecuaciones, etc.) como objetos susceptibles de ser buscados separadamente que pueden estar conectados por medio de enlaces de hipertexto a otras secciones o documentos contenidos en ordenadores de cualquier lugardel mundo. Esto ha abierto la puerta a la creación de las bases de datos de revistas digitales accesibles por Internet desde cualquier terminal conectada a la red, explica Gema Santos, responsable de comunicación y proyectos de la Biblioteca de la UOC.


La Biblioteca de la UOC ha hecho un esfuerzo desde el principio por ofrecer el máximo de información bibliográfica en formato digital. El curso 1996-1997 ya incluía sumarios y resúmenes de libros físicos y de los sumarios de las revistas en papel suscritas por la UOC. En el curso 1999-2000 se sustituyen las páginas estáticas con recursos de información por un gestor de recursos digitales conocido por DinaWEB, que después evolucionó hacia el DIMAX.


Actualmente la Biblioteca de la UOC dispone de una colección de 131 bases de datos, entre suscritas y de libre acceso. En total hay 51.000 revistas de suscripción, donde puede encontrarse tanto contenido a texto completo como referencias bibliográficas. También hay bases de datos gratuitas muy interesantes como el DOAJ (Directory of Open Access Journals). Finalmente, podemos encontrar más de diez mil libros electrónicos y 445 diccionarios y enciclopedias electrónicas, disponibles por medio de bases de datos como NetLibrary y Gale Virtual Referent Library. El portal de ISI Web of Knowledge es una de las colecciones más consultadas.


Una de las últimas adquisiciones de la Biblioteca de la UOC, por ejemplo, es la nueva base de datos Elsevier (ScienceDirect), que ofrece la posibilidad de consultar el texto completo de 1.600 revistas electrónicas tanto en PDF como en HTML. Uno de los atractivos de esta colección es que incorpora revistas desde 1996.

Un servicio en auge

Un estudio llevado a cabo entre el profesorado de las universidades catalanas demuestra que el 94,4% de los encuestados conoce las bases de datos de revistas electrónicas, aunque es un servicio implantado hace pocos años. Los profesores de las disciplinas de ciencias exactas y naturales son los que tienen más conocimiento de este servicio. Un 10% del profesorado catalán sólo usa revistas electrónicas y un 42% se sirve de ellas mayoritariamente. En cambio en la UOC el porcentaje es mayor, un 21,9% utiliza sólo revistas electrónicas y un 43,8% las utiliza generalmente.


Además, según este estudio, el 71% de los encuestados afirma que dejaría de utilizar la versión impresa como un título en caso de tener acceso a la versión electrónica.


En febrero de 2005, la Biblioteca de la UOC, como el resto de bibliotecas del CBUC (Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Cataluña), empezó a trabajar para cambiar de sistema automatizado, tanto de catálogo como de biblioteca digital, siguiendo la tendencia a que la biblioteca universitaria funcione comoun portal. El objetivo para un futuro próximo es la búsqueda única. El portal brinda la oportunidad de simplificar las complejas colecciones y dar acceso a una amplia variedad de servicios. Los usuarios de las bibliotecas hoy día creen que el número de bases de datos es muy elevado, las interfaces de búsqueda complicadas y las opciones de servicios confusas. Estudios recientes sugieren que el principal problema de los sitios web de las bibliotecas estriba en que ofrecen demasiados puntos paraescoger; una entrada simple como la ventana de búsqueda de Google se ha hecho más atractiva para los usuarios, en parte porque reduce la elección que la persona debe hacer entre el gran número de bases de datos y páginas web, explica Anna Cabré, responsable de la colección de la Biblioteca de la UOC.


El nuevo sistema que adoptarán las bibliotecas universitarias también permitirá una catalogación más rápida e, incluso, que se desarrolle la biblioteca a medida, una especie de portal para cada usuario, que, por ejemplo, lo avise de las publicaciones que vayan incorporándose y que le interesen, donde los usuarios pueden personalizar un grupo temático preexistente, añadiendo o eliminando bases de datos o sitios web según sus necesidades y creando una lista de recursos disponibles, explica Gema Santos. Ahora ya funciona un sistema de sumarios electrónicos a los que los profesores pueden suscribirse. La UOC es la universidad catalana que cuenta con más suscriptores de estos sumarios.


Precisamente que las bases de datos sean fáciles de utilizar y que aumente el número de usuarios es uno de los retos de las bibliotecas universitarias. Uno de los puntos débiles detectado por la encuesta llevada a cabo entre profesores universitarios es precisamente la falta de familiaridad en el uso de estos servicios, lo que explica que una parte del profesorado continúe prefiriendo las revistas impresas.


Los estudiantes son un colectivo que todavía hace poco uso de las publicaciones electrónicas académicas y profesionales en soporte digital. Según la profesora Núria Ferran, los estudiantes quizá no encuentran tan interesantes estas bases de datos porque están acostumbrados a utilizar las búsquedas de Google. Tal vez haría falta hacer más difusión entre las bibliotecas y explicar que los contenidos que albergan han sido revisados y seleccionados por profesionales expertos en la materia, que ofrecen una garantía de veracidad, que navegando por Internet es más difícil que los encuentren de libre acceso, de momento. Anna Cabré añade que utilizar el lenguaje natural como búsqueda básica por defecto proporciona a los estudiantes unos resultados más adecuados a sus necesidades. Demasiadas normas de búsqueda desde el principio conducen a los usuarios a Google, donde ellos consideran que pueden conseguir mejores resultados más fácilmente.

Consorcios para cooperar

Otra de las cuestiones que trabajan las bibliotecas universitarias es la del acceso abierto a los contenidos (open access). Muchas de las bases de datos de revistas electrónicas son productos comerciales, de empresas, que esperan obtener el máximo rendimiento de su producto. A veces sólo dan acceso al sumario del artículo, para que después haya que comprar la revista en cuestión. Otras veces avanzan un sumario y no publican el texto completo hasta que no hace un determinado tiempo que ya se ha publicado la versión impresa.


La Biblioteca de la UOC, junto con el resto de bibliotecas universitarias, ha optado por diversas vías para ofrecer el máximo de información a profesores y estudiantes. El CBUC efectúa compras de bases de datos consorciadas con el fin de compartir sus fondos y ahorrar recursos.


Por otro lado, desarrollan diferentes programas para crear bases de datos de materiales generados en las universidades. El TDR (Tesis Doctorales en Red) quiere promover que las tesis doctorales de cada universidad se publiquen de manera abierta en las redes universitarias. Otro programa, RACO (Revistas Catalanas con Acceso Abierto), permite el acceso a las revistas que se publican en las universidades; todas las de la UOC están presentes. El programa RECERCAT procura que los trabajos de investigación de las universidades también aparezcan en estas bases de datos universitarias?, explica Gema Santos.


Núria Ferran añade que es incoherente que las universidades paguen por unas bases de datos que incluyen, muchas veces, artículos de profesores universitarios y que hay que promover el acceso abierto. El proceso de creación y acceso a las revistas electrónicas es peculiar y contradictorio. La Administración pública financia las universidades: por una parte, paga los sueldos del profesorado y, por la otra, otorga un presupuesto a la biblioteca universitaria. Así, los profesores investigan y, como resultado de dichas investigaciones, producen comunicaciones científicas, que habitualmente van a parar a editores de revistas que seleccionan los artículos y que compensan a los profesores con un reconocimiento académico, ya que podrán añadir la publicación en su curriculum vitae. Llegados a este punto, estos editores crean las bases de datos con los contenidos de diferentes revistas que editan los contenidos o bien los suministran a empresas que crean interfaces de consulta. Y, entonces, las bibliotecas tienen que adquirir estas bases de datos para que el profesorado pueda trabajar; es decir, los recursos públicos acaban pagando dos veces por lo mismo.