La Facultad de Física y Química de la Universidad de Barcelona acoge desde hace tres años las pruebas presenciales de la UOC en Barcelona. Además de esta sede, los estudiantes del Barcelonés utilizan la Facultad de Geografía e Historia de la UB, que está en el mismo centro del Raval, al lado del MACBA. Este año se han examinado unas 22.000 personas en las 56 aulas repartidas entre las dos sedes de Barcelona.
Según nos informa al director del centro de apoyo del Barcelonès, Ricard Giménez, en Barcelona se concentra el 50% del total de los estudiantes de la UOC que se examinan. «Los alumnos escogen donde quieren realizar las pruebas; con independencia de su procedencia, la UOC les facilita examinarse donde más les convenga; por esta razón es complicado cuadrar todas las piezas de la organización». La facultad de Ciencias de la central es la única que la UOC utiliza entre semana, no por una decisión fortuita, sino porque la mayoría de las pruebas que realizan los estudiantes habituales son experimentales, de modo que el edificio acostumbra a estar vacío en periodo de exámenes.
Giménez nos comenta que durante meses han trabajado codo con codo con el departamento de Gestión de la Acción Docente. Aparte del equipo propio, se contrata a unas 100 personas como personal de apoyo que han recibido una formación previa. La preparación de las jornadas de exámenes es un periplo que empieza en cuanto acaban las pruebas anteriores y se hacen ya las primeras previsiones para el semestre siguiente.
La sala de organización es el centro de operaciones del centro de apoyo en los días de exámenes. Encontramos un par de coordinadores que supervisan, entre otras cosas, la organización de las aulas, la distribución de examinadores, las aulas de necesidades especiales (para alumnos con minusvalías), etc.; también hay los responsables académicos de las asignaturas, encargados de dar respuesta a las cuestiones que puedan surgir en el desarrollo de los exámenes, como incidencias en los enunciados. Asimismo, en la sala trabajan un par de equipos de cuatro personas que tienen a su cargo la manipulación de las pruebas: gestionan los exámenes tanto en su entrega a los alumnos como en su recepción, una vez resueltos.
La mayoría de estudiantes que nos encontramos haciendo los exámenes de la última jornada son trabajadores que estudian para complementar o mejorar su situación profesional. Es el caso de Joan Hueso, de 46 años, maestro de profesión que estudia la licenciatura de Pscicopedagogía. Reconoce que está un poco «enganchado» a la UOC y que también se ha matriculado de inglés en el ateneo universitario. Verónica, 36 años, estudia la diplomatura de Ciencias Empresariales: «No pude terminar los estudios en Argentina; por suerte en la UOC me han convalidado muchas asignaturas», nos comenta. Por su parte, Trinidad García, que cursa la licenciatura de Derecho, llegó a la UOC a través del acceso para mayores de 25 años: «En la UOC no te sientes tan sola como en otras universidades a distancia», asegura. Todos los estudiantes destacan las virtudes del método pedagógico de la UOC para conciliar la vida laboral y familiar con el estudio.
Una vez los exámenes han sido entregados, se someten a un minucioso y complejo proceso de digitalización. A partir de este punto, el papel desaparece. Los exámenes, en este nuevo formado digital, se mandan a los consultores que se encargan de corregirlos. Esta última gestión dura unas dos semanas, antes de que los alumnos reciban las calificaciones definitivas.