El actual contexto de la cooperación internacional en España y en Cataluña no es favorable. En pocos meses y a raíz de la crisis, la dotación económica que la Administración pública catalana destinará a los proyectos de desarrollo se ha reducido cerca de un 80%. Según la Federación Catalana de ONG, muchas entidades han tenido que paralizar sus proyectos porque la Generalitat de Cataluña debe cerca de diez millones de euros en materia de subvenciones y convenios aprobados.
La inquietud y la incertidumbre en el sector es grande, y por esta razón el pasado 14 de junio, en Manresa, la UOC, en colaboración con Cruz Roja, sentó en la mesa a cuatro profesionales de este ámbito para definir el futuro modelo de la cooperación internacional.
Radiografía de la cooperación
Eulàlia Reguant, de Justícia i Pau, abrió el debate mostrándose crítica con la actual gestión: «La cooperación no se puede regir por intereses comerciales ni actuar desde el asistencialismo. Si bien es cierto que se han hecho buenos proyectos, estos han sido de duración limitada y no se han atacado las causas estructurales que provocan las desigualdades económicas y sociales que muchos países viven».
También fue contundente David Llistar, cofundador del Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), cuando repasó lo hecho hasta ahora: «Son setenta años de cooperación y, con perspectiva, después del esfuerzo económico y social, los resultados deberían ser mejores y no es así. El mundo no está mejor». «Funcionan los grandes proyectos, pero en general la cooperación ha ido disminuyendo», sentenció.
Roger Alonso, de Cruz Roja Española (CRE), aseguró que el modelo de la cooperación debe someterse a revisión, ya que «es dinámico y complejo». Pero se desmarcó de Reguant y Llistar con una valoración optimista de la situación: «Hay que preguntarnos dónde estaríamos si no hubiéramos hecho esto. Debemos ser críticos, pero tener claro que sin cooperación seguramente no estaríamos igual que ahora».
El director general de Cooperación de la Generalitat de Cataluña, Carles Llorens, reconoció las dificultades económicas que sufre el sector en Cataluña y opinó: «En un país pequeño como el nuestro la especialización y los conocimientos son nuestros recursos». Llorens defendió un modelo de cooperación eficaz, poniendo énfasis en el desarrollo y no en la ayuda, e inclusivo, apostando por la sociedad civil y las empresas como elemento clave para crear riqueza.
¿Debe la empresa hacer cooperación?
El punto polémico del debate, que generó controversia y polarización de opiniones, surgió cuando Gisela Miñana, consultora del máster Acción humanitaria UOC-CRE y moderadora, lanzó una pregunta al aire: «¿Es compatible la empresa con la cooperación?».
Llistar, acuñador del término anticooperación, tenía muy claro que los gobiernos no pueden financiar proyectos de cooperación internacional y al mismo tiempo subcontratar empresas que violan los derechos humanos o destruyen el medio ambiente. Aseguró que la Administración pública catalana no filtra las empresas que le suministran bienes y servicios por su comportamiento ético. En respuesta, Carles Llorens instó a Llistar a demostrar las acusaciones que había hecho y proclamó que en Europa este debate es inexistente: «Con la disminución de los fondos públicos, hemos asumido [la Agencia Catalana de Cooperación para el Desarrollo] el patrocinio empresarial para poder seguir financiando proyectos de cooperación».
No lo veía igual Eulàlia Reguant, que reclamaba una cooperación basada de igual a igual, sin intereses comerciales ni particulares y en busca del bien común: «La cooperación en manos de las empresas es muy peligrosa y, si existe, debe haber controles muy rigurosos». Roger Alonso afirmó con severidad: «Sería una transacción económica encubierta: ayudo porque saco un beneficio».
Consecuencias de los recortes
Para Roger Alonso los recortes suponen un paso atrás a corto y largo plazo, puesto que significan detener los programas de cooperación que estaban en marcha y también «una pérdida de confianza en las contrapartes». El técnico de Cruz Roja veía un sinsentido recortar la cooperación internacional para salvar la pobreza de Cataluña: «Los recortes solo sirven para enfrentar pobrezas». Reguant opinó en la misma línea: «Estamos abocados a una situación de enfrentamiento entre norte y sur y debemos revertir estos efectos». En cambio, el director general de Cooperación aseguró que los recortes en cooperación no son fruto del eslogan «Primero los de casa», sino que, como «sociedad responsable», no se puede eludir el aumento alarmante de la pobreza en Cataluña.
Carles Llorens expuso: «Hubo una gran época de crecimiento en la cooperación, pero no había ninguna estrategia definida». Según Llorens, vivimos una «burbuja de la cooperación». «Ahora las circunstancias nos han empujado a decrecer y los recortes afectan a todos los sectores, no solo al de la cooperación». Aunque «la realidad es que no hay dinero», Llorens se mostró confiado: «La Generalitat pagará tan pronto como pueda. Por ello, debemos buscar fondos europeos y fondos de patrocinio, así como orientar las líneas de actuación hacia la diversificación. Quien no haya construido un proyecto lo suficientemente fuerte, desaparecerá».
Más pesimista, David Llistar vaticinó la desaparición de las ONG medianas, que no podrán seguir manteniendo la estructura por culpa de la crisis: «Pervivirán solo las grandes y habrá una extinción masiva de ONG». Sin embargo, responsabilizó de la situación al tejido de ONG catalanas por su fuerte dependencia de las subvenciones de la Agencia Catalana para el Desarrollo (ACCD). Llistar cree que a corto plazo desaparecerá el cuerpo asalariado de las ONG y que habrá un cambio de las ONG hacia los movimientos sociales.
Última sesión del ciclo «Tiempo de crisis, tiempo de oportunidades»
El director del Campus por la Paz y de la Escuela de Cooperación de la UOC, Eduard Vinyamata, cerró la última sesión del ciclo «Tiempo de crisis, tiempo de oportunidades» emplazando a los asistentes a la segunda edición, que está previsto que empiece en el mes de octubre, para tratar temas como la seguridad humana, las entidades no lucrativas, la dependencia y los derechos humanos.
El debate se ha podido seguir vía Twitter con la etiqueta #UOCcoop.