La crisis financiera empobrece más a las mujeres que a los hombres
15/03/2013

Estas son algunas ideas expuestas en la mesa redonda sobre crisis y aumento de la desigualdad y la precariedad de las mujeres que ha organizado la UOC con motivo del Día Internacional de las Mujeres. Han participado Anna Mercadé, asesora de la Unión Europea en proyectos empresariales y orientadora profesional de mujeres; Elena Sintes, investigadora sobre las condiciones de vida de la población, los hábitos culturales y los usos sociales del tiempo; Ivet Castaño, coordinadora del Instituto Catalán de la Mujer (ICD), y la socióloga Marina Subirats. La mesa redonda la ha moderado Agnès Vayreda, delegada de la rectora Imma Tubella para temas de igualdad de la UOC.

 

Las mujeres son agentes de cambio

Según Anna Mercadé, directora del Observatorio Mujer, Empresa y Economía (ODEE) de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona,«en este momento de crisis y cambio de paradigma, las mujeres tenemos mucho que hacer. Somos agentes de cambio». La solución pasa para «organizar la sociedad de diferente manera, nos falta la inteligencia emocional que las mujeres tenemos de manera innata, y que los indicadores de esta crisis financiera y de valores no sean todos masculinos».

Mercadé ha expuesto algunos datos de estudios realizados por el ODEE en que se hace patente la desigualdad en cuestiones de género:

  • 60% de mujeres tituladas
  • 25% han cursado un MBA
  • 11% ocupan cargos directivos estratégicos
  • 8'2% están en consejos de administración
  • 4'5% son directoras generales

Y en relación a los sueldos, Mercadé ha destacado que «hay un techo de vidrio económico para las mujeres alrededor de los 50.000 euros de salario anual».

Para acabar, Anna Mercadé ha constatado que «la mitad de las mujeres consideran que han sufrido alguna forma de discriminación a lo largo de su carrera profesional asociada al género».

 

Hay que equilibrar el tiempo dedicado al ámbito doméstico

Elena Sintes ha destacado que «en el último año la crisis afecta más a las mujeres que a los hombres y que estamos retrocediendo en temas de igualdad en los últimos 20 años». A pesar de que «no es una situación fácil de resolver porque la vida pivota en torno a la lógica masculina: Se valora el trabajo, no el tiempo destinado a los hijos».

Y las políticas públicas, que tienen mucho que hacer, «son ciegas al género y perjudican a las mujeres. Es cierto que las políticas de conciliación han tenido un cierto éxito, pero el problema es que parten de la idea de que la conciliación es solo cosa de mujeres», ha expuesto Sintes.

En el ámbito doméstico, la investigadora ha explicado que «las desigualdades todavía son más descomunales: las mujeres dedicamos al ámbito doméstico el doble de tiempo que los hombres, a pesar de que hay tendencias de cambio en parejas jóvenes y jubilados».

Los retos de futuro para Elena Sintes son diseñar una organización que permita equilibrar este tiempo de dedicación al ámbito profesional y al doméstico involucrando más a los hombres, y no penalizar a la mujer por el hecho de ser mujer.

 

Los recortes empobrecen más a las mujeres

Para Ivet Castaño, «la crisis financiera hoy es también una crisis social que las mujeres viven de manera silenciosa y desde la posición más débil y vulnerable».

Y parece paradójico teniendo en cuenta que actualmente existe «la generación de mujeres mejor formada, pero en el momento de encontrar trabajo o mejorar profesionalmente topan con el techo de vidrio y con una brecha salarial del 17-18% de diferencia respecto de los hombres».

Por su parte, la socióloga Marina Subirats ha hecho referencia al mundo universitario: «El aumento de las matrículas provocará que en un futuro tengamos menos mujeres en la universidad, porque sus padres priorizarán que asistan sus hijos». En cuanto al cuerpo docente, ha hecho notar que actualmente «hay un 30% de mujeres profesoras y sólo un 18% de catedráticas». Per todo esto ha pedido «rehacer la cultura, cambiarla, porque ha sido construida por los hombres y está sesgada; sólo hay que mirar los libros de texto de Bachillerato y la ESO, en los cuales los referentes masculinos son los mayoritarios».

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