Guía para cumplir los propósitos de septiembre

Analizar el porqué de un objetivo y definir como conseguirlo son algunos de los consejos básicos

Hacer dieta, aprender idiomas, ir tres días al gimnasio, dedicar más tiempo a la familia... Estos son solo algunos ejemplos de los propósitos que nos solemos hacer cuando volvemos de vacaciones. Pero, ¿hasta qué punto somos capaces de cumplir todos estos propósitos? ¿Por qué nos los hacemos si por la experiencia de años anteriores las probabilidades de fracasar y de frustrarnos son altas? ¿Hay alguna manera de garantizar que llevaremos a cabo los propósitos que nos hacemos? Estas cuestiones y otras las explican expertos de la UOC en neurociencia, psicología y sociología de las emociones.

En la toma de decisiones y formulación de propósitos intervienen dos partes del cerebro: la frontal ventromedial, profundamente vinculada a las emociones, y la dorsolateral, mucho más vinculada al razonamiento y a la conciencia. Pero, como explica el neurocientífico y codirector del Cognitive Neurolab de la UOC Diego Redolar, no siempre funcionan en armonía: «cuando empieza un curso escolar o año acostumbramos a estar muy motivados, más de la cuenta, y la parte emocional del cerebro prevalece sobre la parte racional a la hora de hacernos propósitos, lo cual descontextualiza nuestro propósito de la realidad en que vivimos y nos impide valorar la casuística de nuestro contexto».

Para el sociólogo de las emociones Francesc Núñez, «tendemos a creernos nuestra propia propaganda sencillamente porque es una práctica terapéutica, porque imaginar produce placer, aunque después no consigamos cumplir nuestro propósito totalmente». El principal peligro, advierte, es la frustración que aparece cuando, año tras año, fracasamos.

Por eso, remarca Mercè Conangla, psicóloga y autora del libro La fuerza de la gravitación emocional (Editorial UOC), no hay que confundir los objetivos con las ilusiones. «Los deseos conectan con las ilusiones; en cambio, un buen objetivo moviliza la fuerza de voluntad, que es la que permite obtener una motivación inteligente para perseverar en la acción», explica. Para combatir la frustración y favorecer un cumplimiento de los propósitos, Conangla recomienda seguir cinco consejos.

  1. Preguntarse qué objetivo se quiere conseguir. Para que sea un buen propósito ha de estar alineado con los valores personales y con lo que tiene sentido para nosotros en ese momento. Un ejemplo podría ser «mejorar las relaciones personales».
  1. Analizar el porqué. Se trata de buscar el sentido de lo que se desea. «Anhelar relaciones más profundas y comunicarse mejor puede ser muy significativo para nosotros si esas personas son importantes en nuestra vida», argumenta.
  1. Definir operativamente cómo lograr el objetivo. Hay que pensar qué acciones pueden conducir al cumplimiento de la meta. «Por ejemplo, una vez identificadas en una lista las personas importantes con las que no nos comunicamos mucho, proponernos llamar o escribir un correo cada lunes a una de ellas».
  1. Establecer cómo se hará el seguimiento. Hay que ir valorando periódicamente si estamos cumpliendo lo que nos habíamos propuesto o si hay que modificar alguna acción en el proceso.
  1. Revisar los resultados. Valorar qué nivel de satisfacción nos aporta cada logro alcanzado.

Se trata en definitiva de pasar del «querría o desearía» al «quiero» (en presente), que quiere decir voluntad aplicada a la acción (motiv-acción), concluye Conangla, directora del Instituto de Ecología Emocional.

 

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Foto del profesor Diego Redolar Ripoll

Diego Redolar Ripoll

Experto/a en: Neurociencia y psicobiología (bases biológicas del aprendizaje, la memoria, las emociones y el refuerzo).

Ámbito de conocimiento: Psicobiología y neurociencia.

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Francesc Núñez Mosteo

Profesor de los Estudios de Artes y Humanidades
Director del programa de Humanidades y del máster de Arte, literatura y cultura contemporáneas

Experto/a en: Sociología del conocimiento y de la cultura, sociología de las emociones.

Ámbito de conocimiento: Filosofía y sociología.

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Mercè Conangla

Psicóloga

Experto/a en: autora del libro La fuerza de la gravitación emocional (Editorial UOC)

Ámbito de conocimiento: Filosofía y sociología.