El café, un aliado del deporte

Foto: Bruno Nascimento / Unsplash (CC)
26/09/2017
Roser Reyner
La bebida aumenta el rendimiento, fomenta el consumo de grasa corporal y disminuye la sensación de fatiga muscular

Después del agua, pocas bebidas son tan populares en el mundo como el café y el té. Quizá por eso son fuente de duda y objeto de debate en las conversaciones cotidianas. Parece claro que el café nos despierta, pero ¿también sirve para combatir enfermedades? ¿Cuántas tazas podemos tomar al día? ¿El té es más saludable? ¿La teína y la cafeína son diferentes? Algunas preguntas todavía ocupan las investigaciones científicas y otras ya tienen respuesta. Por ejemplo: la cafeína y la teína son la misma molécula, y tanto el café como el té pueden ser miembros de pleno derecho de una dieta saludable. Es decir, no son perjudiciales, «aunque tampoco podemos afirmar que tengan superpoderes». Lo explica el nutricionista Àlex Vidal, profesor colaborador de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.

La protagonista común de las bebidas a base de hojas de té o de granos de café, y la principal causa de que sea necesario consumirlas con moderación, es la cafeína, una sustancia que estimula el sistema nervioso central, el estado de alerta y la concentración. «Además, en la práctica del deporte aumenta el rendimiento, fomenta el consumo de grasa corporal y disminuye la sensación de fatiga muscular», subraya el experto de la UOC. El café suele tener más concentración de cafeína que el té. Entre las variedades de té, el negro se sitúa a la cabeza.

Pero la cafeína no puede tomarse sin mesura. Tal como indica la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), hasta 400 mg diarios de esta sustancia son seguros para la salud en el caso de los adultos sanos, exceptuando las embarazadas. Como, según la misma institución, un café contiene en promedio entre 80 y 90 mg de cafeína y un té negro lleva unos 50, a priori tendríamos margen para tomar unas cuantas tazas. Sin embargo, la EFSA advierte de que dosis individuales de unos 100 mg pueden alterar los patrones del sueño y su duración, especialmente si se toman por la noche.

En este sentido, Vidal aconseja tener muy en cuenta la vida que lleva cada uno y escuchar al cuerpo para saber si nos conviene tomar más o menos y en qué momento. La hipertensión es un factor a tener en cuenta. En cuanto a los deportistas que toman café para mejorar su rendimiento, el nutricionista recomienda sustituirlo por cafeína en cápsulas, «porque de otro modo es muy difícil que sepan qué cantidad están ingiriendo, y el abuso de café puede acarrear problemas, como la deshidratación».


Más allá de la cafeína

Pero más allá de la cafeína, todo apunta a que otras sustancias presentes en el té, el café o ambas plantas estarían relacionadas con los efectos beneficiosos que el uno y el otro parecen tener para la salud. Por ejemplo, este mismo verano un estudio encabezado por científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asociado la toma de entre una y tres tazas de café al día, tanto con cafeína como descafeinado, con una probabilidad más baja de muerte prematura, sobre todo debido a enfermedades digestivas o del corazón.

A pesar de que solo es una asociación, el estudio es una muestra del cambio de percepción respecto a los efectos del café en la salud. En este sentido, en 2016 la propia OMS retiró el café de una lista donde, desde los años noventa, se lo consideraba un posible cancerígeno. Actualmente se considera que no hay una evidencia concluyente. «Tomar café también se asocia con la prevención de la diabetes tipo 2, sobre todo gracias a un antioxidante que favorece el metabolismo de los azúcares», recuerda el nutricionista. Otra investigación publicada este año sugiere que puede ayudar a prevenir el cáncer de hígado. Con todo, «parece que las sustancias antioxidantes del té pueden estar más relacionadas con efectos anticancerígenos», señala Vidal.


Disfrutar de su sabor sin azúcar

Vistos los conocimientos actuales, todo apunta a que ni el café ni el té nos harán ningún daño si somos adultos sanos y tomamos adecuadamente, es decir, tratando de no ingerir en exceso para que la cafeína no nos juegue una mala pasada, evitando que la bebida esté demasiado caliente y combinándolos con un estilo de vida saludable, lo que también implica tomarlos sin añadir azúcar y acostumbrarnos a disfrutar de su sabor natural, recomienda Vidal.