Controla los cultivos desde el móvil y reduce un 30 % los costes

Foto: Herney Gómez / Pixabay (CC)

30/04/2018
Ainhoa Sorrosal
Investigadores de la UOC desarrollan aplicaciones de bajo coste para cultivos poco productivos

El mercado de robots y drones para la agricultura mueve 2.600 millones de euros al año y la cifra se triplicará en 2022 hasta alcanzar los 8.900 millones de euros. La robótica y el internet de las cosas aplicado a la agricultura permiten, por ejemplo, conocer en tiempo real y con precisión el estado de los cultivos y, por tanto, que la producción y el uso de recursos ambientales sean más eficientes. Gradiant, el centro tecnológico de referencia en Galicia, estima que la monitorización en línea con sensores puede reducir hasta un 30 % los costes de mantenimiento de una explotación agrícola. La media naranja de la agricultura de precisión es el teléfono inteligente o la tableta, que permiten actualizar los indicadores y disponer de información en tiempo real.

El sector vinícola es uno de los pioneros en la aplicación de agricultura 2.0 porque, al igual que ocurre con el sector de la fruta, se trata de un cultivo que genera un alto volumen de negocio. Empresas como Codorníu fueron de las primeras en experimentar con este tipo de tecnología. «Hacer una inversión en estos sectores es asumible, pero el reto es lograr que cultivos que no generan tanto dinero también se puedan beneficiar de estas tecnologías, por ejemplo, los cereales», explica Xavier Vilajosana, director del grupo de investigación WiNe del IN3 de la UOC. Vilajosana, especializado en el internet de las cosas, pone el foco en abrir líneas de investigación para abaratar soluciones tecnológicas digitales y que también «sean accesibles» para los sectores productivos que no son tan rentables.

En este sentido, el equipo de investigación de Vilajosana tiene dos proyectos aún en fase embrionaria pero que beben de esta filosofía. Por un lado, un proyecto para desarrollar sistemas sensores para la agricultura con coste final por debajo de los tres euros por sensor. El segundo proyecto, impulsado desde los grupos de investigación del IN3 de la UOC Care and Preparedness in the Network Society (CareNet) i Urban Transformation and Global Change Laboratory (TURBA Lab) tiene una dimensión social: concienciar a la sociedad del efecto humano en la contaminación del agua. ¿El método? Instalar sensores en las fuentes del territorio catalán y publicar los resultados de presencia de nitratos y elementos contaminantes en tiempo real. La iniciativa quiere empezar por las zonas con alta actividad agrícola como la comarca de Osona y, en una segunda fase, extenderla por todo el territorio. En ambos casos, uno de los objetivos de los investigadores es desarrollar y probar soluciones tecnológicas de bajo coste aplicables a la agricultura digital.


Sector al alza

Los consultores sobre tecnología agrícola Markets and Markets prevén que la agricultura de precisión crecerá un 13,5 % cada año entre 2016 y 2022. Los expertos destacan que la agricultura digital o de precisión tiene que lograr que el sector sea más eficiente y productivo.

Incluso podría ayudar a hacer frente al reto de alimentar a un mundo superpoblado con 9.000 millones de personas en 2050. De momento, en Polonia ya se usan drones para favorecer la polinización ante la disminución de la población de abejas. También se ha desarrollado la plataforma Expert, que incluye modelos predictivos de enfermedades de los principales cultivos de trigo, avena, remolacha y patata. En Cataluña, los centros IRTA son uno de los referentes en este tipo de iniciativas.