«Mi madre estudió Psicología para demostrarnos que se puede hacer una carrera en línea»
Foto: Javier Molins
16/03/2017
Marian Antón

Como bailarina profesional de danza española y contemporánea, la vida de Helena García transcurre entre ensayos, clases, giras, audiciones y espectáculos en muchos países. De hecho, eligió estudiar Derecho en la UOC cuando estaba a punto de marcharse a vivir a Japón. Ahora, ya de vuelta en España, da clases en varias escuelas de baile de Valencia, a la vez que está pendiente de las audiciones a nuevas compañías, producciones y proyectos.

¿Cuándo descubriste tu pasión por la danza?

Tenía ocho años, aunque es una historia curiosa. A los tres años mi madre me apuntó a gimnasia rítmica y cuando las entrenadoras ya querían que compitiera nació mi hermano pequeño. Por organización y tiempo no pudo llevarme y me borró. Durante ese tiempo, después del colegio me quedaba en casa, hasta que un día mi madre me cogió del brazo y me dijo «Helena, nos vamos». Fuimos al teatro más cercano y allí preguntamos por las actividades y me apuntó a todo lo que había: teatro, danza clásica y danza contemporánea. Por suerte di con una profesional a la que siempre estaré agradecida por haberme presentado a la Danza de la forma en la que lo hizo. Ella era Rosa Ribes, bailarina valenciana que falleció hace varios años debido a un cáncer.

¿Y cuándo decides dedicarte profesionalmente?

Entré en el conservatorio profesional para seguir evolucionando en aquello que tanto me motivaba. Fue al cabo de los años. Iba creciendo y me di cuenta de que era una profesión tan válida como cualquier otra, con mucho esfuerzo, mucha disciplina y satisfacción. Eso sí, compaginándolo con otros estudios.

¿Cómo ha sido tu trayectoria hasta ahora en el mundo de la danza?

Acabé el grado profesional de Danza Española en el 2012 en el conservatorio profesional de Riba-roja del Túria, Valencia. Esta carrera consta de cuatro años de grado elemental y seis años de grado profesional. Yo lo cursé todo en siete años porque la constancia, el esfuerzo y las ganas fueron haciendo que me promocionaran tres cursos. En los últimos dos, antes de acabar la carrera, un reconocido bailaor, Jose Huertas, se puso en contacto conmigo y me ofreció formar parte del elenco de bailarines de su compañía, «Mediterráneo». Mientras acababa mis estudios de danza trabajaba en esta compañía y compaginaba mis primeros años de Derecho en la universidad presencial. Fue un desastre compaginar los estudios así con el trabajo. Cuando acabé el conservatorio fui a trabajar un año a Japón en Parque España. Al volver aquí, seguí con «Mediterráneo» pero tras una lesión dejé de bailar durante un tiempo. Tras un proceso de cambios, de forma individual he ido creando mi propia marca, «Helena Peña», donde sigo compaginando concursos, masterclass, clases de danza para jóvenes promesas, funciones, eventos en marcas (Benetton, Rolls Royce, Sandara, etc.), videoclips, cástines para proyectos que me motivan...

 

«Estoy segura de que daré el salto al Derecho pero nunca abandonaré la danza.»

 

¿Por qué decidiste estudiar Derecho?

Cuando tomé la decisión considero que era muy joven. A los dieciséis años, no sabía lo que quería. Mi hermano mayor estudiaba Derecho y pensé que sería buena idea. Realmente desconocía totalmente la materia y la profesión. Por entonces lo único en lo que pensaba era en danzar.

¿Y cómo llegaste a la UOC?

Mi hermano mayor estudiaba Derecho en la universidad presencial y abandonó la carrera por desmotivación. Mi madre le propuso probar la UOC, que había estado investigando que era una universidad veterana en los estudios en línea. Para demostrarnos que sí se podía, ella se apuntó también a estudiar Psicología. Pues acabaron a la vez la carrera.

Yo estudié dos años en la universidad presencial y veía que ellos ahorraban tiempo en desplazarse y que no tenían que penar para conseguir los apuntes. Este sistema les obligaba a tener una constancia continua y eso hace obtener buenísimos resultados. Así que, cuando acabé el conservatorio, tras la experiencia anterior y cuando supe que me iba a Japón, decidí apuntarme a la UOC, ya que era la única forma de seguir mi carrera artística y mis estudios.

Hasta ahora, ¿cómo te ha ido con este sistema formativo?

En general la experiencia ha sido positiva: me da la oportunidad de estudiar allá donde voy. Lo que más me gusta es verme en diferentes partes del mundo estudiando o adecuar cualquier sitio que me inspira o en el que estoy cómoda como «mi universidad». Lo más duro: las fechas de entregas de las PEC. Es muy fácil que te llamen para viajar y que esa semana tengas tres entregas. Entonces la organización con la que contabas ya no es válida y muchas veces toca hacer peripecias o hasta suspender la evaluación continua.

 

«Se puede hacer todo siempre y cuando se tengan las prioridades clares.»

 

¿Cómo te organizas en tu día a día?

Como decía antes, la vida de un bailarín puede cambiar en cualquier momento, y son cambios para los que estamos preparados. Por lo general, entreno 4 horas diarias, estudio otras 4 horas (dependiendo de si hay PEC próximas o no aumento o disminuyo las horas) y trabajo otras 4 horas diarias, actualmente dando clases en varias escuelas de baile de Valencia. Eso sí, siempre pendiente de las audiciones a nuevas compañías, producciones y proyectos.

Y cuando estás de gira fuera, ¿cómo lo haces para seguir con tus estudios?

Ordenador portátil, módulos, PEC descargadas y a aprovechar los viajes. Muchas veces resulta difícil porque las tentaciones siempre están circulando cerca: compañeros que no estudian y viajan más, propuestas de fiestas, quedadas, etc. Pienso que se puede hacer todo siempre y cuando se tengan las prioridades claras.

 

«La danza para mí es una filosofía de vida.»

 

Alguna anécdota relacionada...

Cuando fui a Japón nos seleccionaron a 23 bailarines de 300 aspirantes. Una vez llegué allí, sin conocer a nadie, descubrí a una compañera que también estudiaba a distancia en la UOC y la misma carrera de Derecho, aunque ella iba más avanzada que yo. Durante este tiempo fuera de casa nos íbamos dando ánimos.

¿Cómo te planteas tu futuro?

Mi hermano, al acabar Derecho en la UOC, abrió sus propios despachos: Legisty Abogados. Muchas veces le ayudo o me voy a estudiar allí y, de alguna forma, voy poco a poco integrándome en el mundo con su equipo. Daré el salto al mundo del derecho, estoy segura, pero nunca abandonaré la danza. Puede que deje de ejercer como bailarina de aquí a años, pero crearé proyectos para que otros bailarines tengan la oportunidad de poder bailar: estoy segura. La danza para mí es una filosofía de vida.