«El periodismo móvil visibiliza millones de historias pequeñas que merecen ser contadas»

Foto: UOC
26/07/2017
Ana Isabel Bernal
Carmela Ríos, periodista especializada en dispositivos audiovisuales

 

Carmela Ríos es licenciada en Periodismo por la Universidad San Pablo-CEU de Madrid, y ha desarrollado parte de su carrera como corresponsal en París para Antena 3 y CNN, además de colaborar con French Press. Fue premio Ortega y Gasset en 2011 por la cobertura que hizo en Twitter con motivo del 15M y actualmente es la responsable de estrategia de nuevas narrativas de Unidad Editorial, labor que compagina con coberturas periodísticas desde redes sociales y dispositivos móviles desde las cuentas de El Mundo. Ha participado en la I Jornada MoJoBCN organizada por los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC que ofrecerán, el próximo curso y por primera vez, el máster universitario de Periodismo y Comunicación Digital: Datos y Nuevas Narrativas.

 

¿Cómo llegaste al periodismo móvil?

Al periodismo móvil se llega desde el periodismo simple. Cuando CNN cerró, se hizo un tuit y eso creó una pequeña revolución. La gente entendió que aquello era una noticia, que se la contaba un periodista que ellos conocen y que tiene un cierto reconocimiento. Comprendí que el camino estaba ahí, en el relato en redes.

¿Cómo se pasa a considerar al móvil como un dispositivo comunicativo?

En la prueba. La forma de hacer periodismo móvil es probarlo. Probar y equivocarte una vez, ver lo que funciona y lo que no y ver cómo puedes gestionar la interacción con la gente. Cómo hacer una fotogalería, o un vídeo en directo… Los periodistas siempre nos estamos formando.

¿Qué beneficios tiene el periodismo móvil frente al periodismo tradicional?

El periodismo móvil puede dar visibilidad a cosas aparentemente invisibles. Por ejemplo, en la plaza del Sol de Madrid, un sitio magnífico para hacer periodismo móvil, ya que ocurren muchas cosas diferentes. Todos los jueves, por ejemplo, los miembros de la memoria histórica se reúnen para pedir verdad, justicia y reparación. No fallan nunca. Como periodistas nos sentimos con la obligación de darles visibilidad, ya que luchan por recuperar los restos de sus seres queridos. Y como esta, hay millones de historias pequeñas que merecen ser contadas.

¿Qué aprendizaje previo te ha sido válido para el periodismo móvil?

Por un lado, el sentido del ritmo. Cuando un acontecimiento está sucediendo en el momento, debes ser consciente de ello y tu cobertura tiene que ir en sincronía con los hechos. Por otro, hay que saber que sin fotografía no hay periodismo móvil. El relato gráfico es esencial, es su ADN. Esto te obliga a aprender composición, la regla de dos tercios… Las fotos que realices tal vez no son maravillosas, pero cuentan algo. De alguna forma el periodismo toma peso en la fotografía.

 

 

Otro de los beneficios del periodismo móvil es que puedes encontrarte la noticia en cualquier sitio.

Eso es. Yo soy de Ceuta, y un día volviendo a mi trabajo me encontré un grupo de inmigrantes del CETI (Centro Temporal de Inmigrantes) que habían sido «desalojados». Me explico, hay tantísima gente en el CETI que en ocasiones trasladan a unos cuantos a la Península y para ellos es la victoria, es lo que ellos deseaban. En el momento de viajar, todos se visten de punta en blanco porque han conseguido el sueño: cruzar el charco. Y a esto normalmente no se le da publicidad. Entré en el barco y me encontré a cincuenta chicos felices. Gracias a las herramientas propias del periodismo móvil —un pequeño micro (que llevo siempre en el bolso) y el teléfono (con el que hice las fotos, grabé vídeos e hice entrevistas)— pude escribir una crónica. Salió en la sección de reportajes de El Mundo: «Adiós África». No fue una cobertura para una red social, sino que esta fue finalmente integrada en un medio.

¿Crees que el periodismo móvil ayuda a hacer un periodismo más social, más comprometido?

Totalmente. El lugar natural del periodista está al lado de la gente, algo que los medios grandes y muchos periodistas han olvidado.

En la crisis del periodismo muchas veces se le echa la culpa a la tecnología… ¿compartes este punto de vista?

Tengo una opinión bastante crítica sobre este tema. Evidentemente, sin tecnología no hubiéramos podido avanzar hasta donde estamos ahora. El problema es que la tecnología puede invadir tu vida y tu trabajo. Si llega el caso se ha de echar el freno y analizar lo que hay, reflexionar y escoger para conseguir un equilibrio.

En el acontecimiento de periodismo móvil más conocido, el Mojo Dublín, hubo críticas sobre el hecho de que no hay muchas mujeres haciendo periodismo móvil. ¿Hay una brecha entre hombres y mujeres a la hora de adaptarse al periodismo móvil?

Yo no hablaría de una brecha de género, hablaría de una brecha de creencia, de concepto. Hay muchos periodistas que no tienen cuentas en redes sociales o que no han hecho grandes cosas con sus móviles y a quienes les cuesta ver sus posibilidades; pero hay otros que sí, que son curiosos y que tienen actitud por aprender, por lo que no es tanto un problema de género como de adopción.

¿Crees que en el periodismo móvil la mujer puede dar un punto de vista diferente?

Las miradas van a ser diferentes para cada periodista. Nos movemos en el terreno de la leyenda de los estereotipos y hay que combatir completamente esas ideas. El periodismo móvil es un terreno en el que uno puede crecer, sea hombre o mujer.