«Las redes sociales pueden cambiar la mentalidad de las personas sobre temas políticos»

Foto: UOC
30/11/2017
Germán Sierra
Jayeon Lee, profesora auxiliar de la Universidad Lehigh de Estados Unidos.

 

Jayeon Lee es profesora auxiliar de la Universidad Lehigh de Estados Unidos. Creció en Seúl (Corea del Sur) y se graduó en Derecho en la Universidad de Corea. Después de trabajar durante nueve años como redactora en un periódico nacional de Corea del Sur, hizo el máster de Periodismo en la Universidad de Texas en Austin, y el doctorado de Comunicación en la Universidad Estatal de Ohio. Ha publicado en revistas como Computer-mediated Communication, Communication Monographs y Mass Communication & Society. Entre sus intereses de investigación destacan las autopresentaciones femeninas y masculinas de los políticos, y las percepciones y actitudes del usuario en distintas redes sociales. Lee ha participado en el taller internacional Men in Movement, donde presentó «Tuits de campaña según la perspectiva de género: Hillary Clinton y Donald Trump», un trabajo basado en sus estudios recientes.

 

¿Qué importancia tuvo el uso de Twitter durante la campaña electoral en Estados Unidos?

Pienso que Twitter desempeñó un papel importante en las elecciones. Trump no paró de generar noticias durante la campaña, y esto fue posible, en parte, porque podía publicar tuits y hacer llegar sus mensajes sin tener que esperar que los medios de comunicación se hicieran eco de ellos. Las redes sociales lo hicieron posible incluso antes de las elecciones del año pasado —Obama también las utilizaba— pero Trump usó Twitter de una forma muy agresiva y polémica. Sus tuits generaban una noticia casi todos los días, y los medios de comunicación suelen citarlos literalmente porque son cortos. Esto permitió que Trump tuviera una gran cantidad de publicidad gratuita en los medios.

¿Piensas que Twitter es útil para abrir los debates políticos? ¿Es una herramienta política o simplemente de propaganda?

Cualquier herramienta de comunicación puede utilizarse con fines promocionales tanto de forma positiva como negativa. La cuestión es quién utiliza la herramienta. Al igual que otros recursos, Twitter puede tener un efecto positivo para promover las deliberaciones y los debates políticos. En otro de mis estudios, llegué a la conclusión de que las redes sociales podían cambiar la mentalidad de las personas sobre temas políticos. El amplio alcance de Twitter permite exponer información política a los votantes más jóvenes a los que no les interesa. Twitter es una herramienta de comunicación interactiva que permite que los votantes reaccionen inmediatamente ante los políticos. En este sentido, es mejor que la comunicación unidireccional, de arriba abajo, característica de los medios de comunicación de masas tradicionales. Los actores políticos y las entidades comerciales intentan promoverse a ellos mismos, o a sus bienes y servicios, a través de las redes sociales, al tiempo que establecen relaciones con los consumidores. Los votantes deben ser prudentes y tener la capacidad para diferenciar las fuentes fiables de las que ofrecen informaciones falsas.

¿Quién generó más impacto, Hillary Clinton o Donald Trump? ¿Quién «ganó» en Twitter en tu opinión?

Sin lugar a dudas, Trump. Tuiteó menos que Clinton, pero las reacciones de los votantes a sus tuits triplicaron las que recibió su contrincante, tanto en favoritos como en retuits, durante los tres meses en los que duró el estudio. Los tuits de Trump obtuvieron mayor cobertura mediática, lo que también tuvo más impacto en la forma de pensar de los votantes. Esto podía afectar a los votantes desinformados. Pienso que la campaña de Clinton fue un trabajo en equipo basado en una extensa investigación y en la lluvia de ideas, mientras que lo que hacía Trump era simplemente publicar lo que pensaba. Es difícil imaginar que sus tuits poco convencionales e incendiarios, con mensajes tan crudos, estuvieran planificados y diseñados por estrategas políticos profesionales.

¿Consideras que Twitter es más efectivo para alguien tan agresivo como Donald Trump?

Quizá sí, porque no parece que le importara demasiado que sus tuits provocaran el efecto contrario. Por otra parte, la cortesía y las buenas maneras tampoco tenían demasiada importancia para sus votantes. Sus principales seguidores eran hombres blancos que habían perdido el empleo y habían dejado de tener poder en casa y en la sociedad, y querían recuperar su autoridad. La imagen de macho duro y poderoso satisfacía sus fantasías.

Es evidente que Trump utiliza personalmente su cuenta. ¿Hillary hace lo mismo? ¿Gestiona ella misma su cuenta o los tuits los redacta alguien de su equipo?

Parece que ambos candidatos publican dos tipos de tuits: los escritos por ellos mismos y los que redacta alguien de su equipo. Algunos de los tuits de Trump se habían hecho desde otro teléfono y tenían más elementos visuales y eran más refinados, lo que hace pensar que provenían de su equipo. Clinton marcaba los mensajes que hacía ella misma con una «H» al final. No analicé en especial esta diferencia, pero sus mensajes eran tan profesionales y predecibles como los de su equipo, probablemente editados y aprobados por sus estrategas de campaña; por lo tanto la diferencia quizás no está tan clara.

 

«El amplio alcance de Twitter permite exponer información política a los votantes más jóvenes a los que no les interesa»

 

Según esta investigación, los tuits que contienen ataques o información negativa reciben más atención que los positivos. ¿Por qué?

Se dice que los seres humanos tienden a prestar más atención a la información negativa que a la positiva. Históricamente, es posible que hayamos sido adiestrados para ser más sensibles a los signos negativos u hostiles con el objetivo de podernos preparar para hacer frente a cualquier peligro. No obstante, no puedo decir que los tuits con ataques recibieran más reacciones solo porque somos así. Si un candidato habla negativamente todo el tiempo en un debate televisado, no siempre recibe reacciones positivas. En muchos aspectos, las últimas elecciones fueron únicas. En primer lugar, fue una carrera electoral muy competitiva. Las campañas suelen ser más negativas cuando hay un margen muy estrecho. En segundo lugar, Trump dirigió su campaña de una manera muy incívica y agresiva, insultando y despreciando a muchas personas, incluyendo al resto de los candidatos, lo que, en mi opinión, hizo que el ambiente general de las elecciones fuera más competitivo y negativo. Se habría arriesgado mucho si hubiera sido un candidato como los demás, pero como protagonista de un reality show, Trump ya tenía un carácter agresivo que se fue popularizando, por lo que parece que el hecho de actuar con agresividad no afectó a su popularidad. Personalmente, pienso que los mensajes duros y agresivos de hombre blanco y poderoso hicieron mella entre sus principales seguidores: hombres blancos que echaban de menos la autoridad que habían perdido, o a los que les daban miedo los cambios: cambios en la posición de la mujer, en las personas no blancas, los inmigrantes, los refugiados y el terrorismo.

En tu presentación has mencionado que los tuits y las webs de campaña de Donald Trump y Hillary Clinton reflejan la estrategia comunicativa de los candidatos políticos desde una perspectiva de género.

En mi opinión, las redes sociales tienen ahora un papel fundamental como plataformas de comunicación, e incluso sustituyen a las webs de campaña. He llegado a la conclusión de que tanto Clinton como Trump utilizaron sus sitios web y Twitter para poner de relieve problemas y rasgos de personalidad similares. Trump hizo énfasis en los rasgos y problemas masculinos, mientras que Clinton destacó los femeninos, tal como está previsto en la literatura y los estereotipos de género. Por eso digo que los tuits y las webs reflejan una estrategia de comunicación basada en la «perspectiva de género».

¿Las redes sociales pueden hacer cambiar el voto?

Esta pregunta tiene que ver con otro estudio que hice antes, que se publicó en Social Media Studies en 2016. Mi respuesta es que sí, pero solo bajo ciertas condiciones. Según el estudio, llegué a la conclusión de que el hecho de estar simplemente expuesto a los cambios no altera significativamente la mentalidad de las personas, a menos que (a) tengan una gran motivación para buscar información política o (b) establezcan relaciones con otras personas con opiniones diferentes a través de las redes sociales. Se demostró que había más posibilidades de cambiar de opinión sobre un tema o de implicarse en él cuando se daban al menos una de estas dos circunstancias. De todos modos, no verifiqué todos los posibles factores; puede haber muchos más. Solo quisiera añadir que es importante mantener una actitud abierta y aceptar nuevas informaciones incluso cuando entran en conflicto con tus conocimientos o creencias previos, y no tener miedo de hablar de política con personas que quizás no están de acuerdo con nuestras opiniones.