«Debemos pensar en la decisión que toma un refugiado o inmigrante cuando abandona su país»

  Foto: UOC

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21/06/2018
Roser Reyner
Juan Jesús Donoso, director económico de Cruz Roja Española

 

Juan Jesús Donoso (Madrid, 1969) es, desde hace dos décadas, director económico de Cruz Roja Española. Durante este tiempo no ha dejado de formarse y, entre otros, ha cursado dos másteres en la UOC. Además, es docente del posgrado en Gestión y Administración de Entidades no Lucrativas de la UOC. «Si te desprendes de la parte académica y no la mezclas con la parte real, pierdes mucha capacidad de dar respuestas», asegura. En esta entrevista habla especialmente de sus ideas sobre la economía y las ONG.

 

Vuestra organización ha tenido un papel destacado en los últimos días en la asistencia, en el puerto de Valencia, de las personas migrantes y refugiadas rescatadas en aguas del Mediterráneo por el barco Aquarius. Pero es un trabajo que hacéis habitualmente. ¿Cómo valoras lo que está ocurriendo en el Mediterráneo? ¿Cómo puede mejorar?

Cruz Roja, de acuerdo a sus principios, atiende a las personas sin importarle condición alguna. Realizamos el esfuerzo que sea necesario para atender al creciente número de personas migrantes y refugiadas que llegan a nuestro país. En lo que va del año 2018,  nuestros equipos de intervención han atendido a 9.345 personas suponiendo un 50% más sobre el año 2017. Esta actividad se realiza de acuerdo al Convenio suscrito con el Gobierno de España a través de la Secretaría General de Inmigración y Emigración del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Personalmente creo que la llegada de refugiados e inmigrantes, intensificada de un tiempo a esta parte por el Mediterráneo, y que otrora se realizaba por otras costas (solo tenemos que echar la vista atrás y recordar la llegada de cayucos a las costas Canarias), es la respuesta a las guerras, declaradas o no, y otros fenómenos como son las hambrunas. Sólo debemos pensar en la decisión que toma un refugiado o inmigrante cuando abandona su país: dejando atrás en muchos casos a toda su familia, arriesgar la vida sabiendo que pueden perderla antes que seguir en las condiciones en las que se encuentran en sus lugares de origen. En mi opinión debe prevalecer ante todo el derecho a la vida y a un trato digno, y ahí es donde interviene una organización como en la que trabajo, atendiendo a quien lo necesita.

La respuesta debe ser global y la iniciativa debe partir desde el ámbito político. En el caso del Mediterráneo, la Unión Europea. Deben cambiarse las políticas no sólo de asilo y refugio, sino también las orientadas al desarrollo de los países que no cuentan con un nivel de vida mínimo para la subsistencia, perseguir las redes mafiosas que se dedican al tráfico de seres humanos, deben replantearse las situaciones geoestratégicas y, sobre todo, acabar con las guerras.

En tu perfil de Twitter lo primero que leemos es «economía de las personas». ¿Qué significa?

La idea surgió haciendo un máster de Consultoría y Desarrollo Organizacional en la Universidad de Valladolid. Escribí un libro titulado De la economía de mercado a la economía de las personas, donde reflexiono sobre si la economía está actualmente concebida para las personas o para mantener estructuras que no tienen por qué estar directamente relacionadas con lo que las personas necesitan.

Entiendo que tu forma de concebir la economía es la primera. ¿Desde cuándo?

Una cosa es cuándo lo escribo: cuando surge la necesidad de plasmarlo. Pero creo que desde pequeño he sido muy colaborativo, siempre he estado muy ligado a asociaciones y actividades, tanto en Madrid como en el pueblo de origen de mi familia, Granátula de Calatrava, en Ciudad Real. Aunque he sido una persona contradictoria: a la hora de escoger carrera, puse tres opciones muy dispares: económicas, telecomunicaciones y medicina.

Tenías una nota de corte alta.

Sí, y eso me permitió entrar en la primera opción de la lista: económicas. Soy de ciencias, pero también escribo libros de historia. Estas contradicciones, aplicadas a la economía, pueden abrirte el campo de visión, para que no te focalices en lo que muchas veces se da por sentado: que el beneficio es exclusivamente el resultado económico. En mi opinión, el beneficio es mucho más amplio. Existen muchas facetas en las que se puede distribuir.

Como por ejemplo...

En la empresa, en medidas de conciliación o en la posibilidad de desarrollar la carrera profesional, pero también tu vida personal; o en poder hacer cosas relacionadas con tu trabajo, pero que benefician a la sociedad; en la responsabilidad social... La economía no se puede entender exclusivamente como un problema de restricción de recursos. Hay que pensar dónde ponemos los recursos, no que son escasos. Para mí la ciencia económica es aquella que se ocupa de las personas, de sus decisiones y acciones.

Desde 1994 estás vinculado a Cruz Roja Española, una entidad sin fines lucrativos. ¿Cómo empezaste?

En realidad, como becario y sin conocer absolutamente nada de la entidad. Tenía una imagen más sanitaria de Cruz Roja, la imagen típica de las ambulancias y los hospitales, una imagen que se rompió a los tres días. Me di cuenta de que Cruz Roja está en todos los planes sociales donde podamos encontrar personas vulnerables, desde la infancia hasta las personas mayores, pasando por las personas estigmatizadas o excluidas. Por ejemplo, en el momento en el que empecé, una necesidad importante era atender a las personas con VIH.

Eran los años noventa. ¿Cómo evolucionaste hasta dirigir las cuentas de la entidad?

Era diplomado en Empresariales y llegué para implantar un cuadro de mando en la institución en el área de actividad, no en la de economía. Fui creciendo a medida que fui pasando por distintos departamentos y ahora hace ya veinte años que dirijo las cuentas de Cruz Roja.

En todos estos años has pasado de tener una diplomatura a contar con una licenciatura, cuatro posgrados y cuatro másteres, dos de los cuales de la UOC. Además, estás haciendo la tesis doctoral. Parece que apuestas por la formación continua.

Sí, es básica. Si te desprendes de la parte académica y no la mezclas con la parte real, pierdes mucha capacidad de dar respuestas. También es importante investigar. Pertenezco a una comisión de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas, que investiga y publica sobre las entidades sin fines de lucro.

Cruz Roja es una entidad inmensa. ¿Qué números se barajan en las cuentas de la filial española?

Lo primero sería decir que no es una filial: es una entidad constituida en España que es miembro de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. También es necesario decir que es una entidad de derecho privado, no público como se piensa a veces. En España tenemos un presupuesto que oscila alrededor de los 600 millones de euros anuales y no es comparable con el mundo privado, porque este dinero no incluye la inmensa contribución del voluntariado. Tenemos más de 1.350.000 socios y socias que hacen aportaciones periódicas. Y más de 220.000 personas voluntarias, que son nuestro tema central (leitmotiv): somos una organización de voluntariado. Además, trabajan unas 11.000 personas con contrato laboral, que en ciertos momentos del año aumentan. En mi opinión, el objetivo sería que no fuéramos necesarios, pero mientras haya necesidades, ahí estaremos, en más de 1.000 puntos de España.

Imagino que una parte de vuestra actividad es más estable, pero que hay otra más relacionada con contingencias y situaciones de emergencia, ya sean nacionales o internacionales. ¿Cómo se gestiona un presupuesto así?

Tenemos un presupuesto ordinario, más estable, y luego están los presupuestos extraordinarios. Por ejemplo, en España ahora estamos atendiendo a miles de personas asiladas, a las que damos apoyo y refugio, en parte gracias a un convenio con el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Pero tenemos capacidad para atender emergencias nacionales gracias a la estructura que habitualmente da apoyo en servicios preventivos: voluntarios formados y personal que coordina; todos se ponen a disposición de la entidad en situaciones excepcionales.

¿Esto también es así en el caso de las acciones internacionales?

En este caso cada año destinamos, de los fondos propios, un porcentaje de al menos el 1 % del presupuesto total a las acciones internacionales; además, empleamos los fondos públicos y privados obtenidos para tal fin y, si fuera necesario, hacemos campañas de captación. En el ámbito internacional, además de atender las grandes emergencias, llevamos a cabo una importante actividad de ayuda al desarrollo.

Como comentabas, uno de los grandes pilares de Cruz Roja es el voluntariado. Eso la distingue respecto a otras ONG, ¿verdad?

Cruz Roja existe porque tiene voluntarios: el presidente y los presidentes provinciales son voluntarios, muchos de los directivos son voluntarios, y también las personas que atienden a la población en el ámbito local y en cualquier otro lugar. Los trabajadores están al servicio de los voluntarios coordinándolos.

¿Qué hay de la financiación pública?

No hace mucho tomamos la decisión de intentar que las tres grandes líneas de captación de fondos estuvieran equilibradas: subvenciones, prestación de servicios y la parte que aportan los socios y donantes. En parte fue porque, con la crisis, notamos una caída de las subvenciones, especialmente en el ámbito autonómico y local. También notamos que, en los concursos públicos para prestaciones de servicios, se pasó de valorar varios factores a valorar en exclusiva el precio. Y nosotros no queremos entrar en la competencia feroz y salvaje. Afortunadamente, la solidaridad del pueblo y las empresas españolas es tremenda y las aportaciones siguieron creciendo.

Se dice que depender menos de la financiación pública significa más independencia, pero ¿es bueno que los gobiernos se desentiendan de la ayuda a organizaciones con fines humanitarios?

No lo sé, es muy difícil responder a esa pregunta simplemente con un sí o un no. Es el yin y el yang, la cara y la cruz. Nosotros cubrimos y atendemos determinadas carencias sociales, pero la responsabilidad última sigue siendo de las administraciones. Dicho esto: si estás muy ligado a una administración y todos tus ingresos provienen de ella, eso puede matizar tu toma de decisiones. Por eso nosotros decidimos compensar los ingresos, distribuirlos. Para mí, las ONG tenemos los papeles de defensa de derechos, de concienciación de la sociedad y de creación de demandas sociales que van más allá de la prestación de un servicio y que, cuando se consiguen, nos permiten retirarnos.

Recientemente, la sociedad europea se ha escandalizado por el caso del gasto indebido de fondos de Oxfam Intermón en trabajadoras sexuales. ¿Era complicado controlarlo?

Es difícil de controlar, pero no es imposible. Lo preocupante no es que salga un caso en un momento determinado: en todo cocido siempre hay un garbanzo negro. Lo importante es tener las estructuras y los controles internos adecuados y tomar medidas en su caso, como son los códigos de conducta, etc. Es esencial disponer de las barreras necesarias y los elementos de control y, si se detecta algún caso, tomar las medidas correctivas oportunas.

¿Quizás también es importante contarlo?

Es difícil dar una respuesta a esa pregunta cuando se es alguien que no se dedica a la comunicación. Quizás me repita, pero creo que lo importante son las estructuras y los controles internos, y también ser transparente en todo el proceso.

Sea como fuere, ¿el mundo es mejor con las ONG?

Su existencia tiene mucho que ver con la crisis del estado de bienestar, cuando se detecta que no se están cubriendo las necesidades básicas. Van surgiendo personas que se organizan, incluso para dar cobertura a sus propios problemas. En general, a las ONG no les importa de qué lado estén las personas, solo que hay que atenderlas, hacer una sociedad mejor. En la medida en que cubren una necesidad social, todas las ONG me parecen buenas. ¿Por qué no?

¿Con qué nivel de optimismo ves el futuro de la humanidad?

Ahora mismo, si te digo la verdad, lo veo perdido. Ha habido dos sistemas económicos claros: capitalismo y socialismo. Lo que tenemos en España lo denominaríamos capitalismo, pero esta palabra significa exaltación del capital. Entonces, ¿cómo es posible que el dinero esté retribuido a tipo cero o negativo, que haya personas que no son capaces de obtener financiación a la vez que otras no pueden obtener remuneración de sus ahorros, que existan compañías que pierden dinero año tras año y valgan miles de millones de euros o dólares? Eso sí, manejan muchísima información de todos, los llamados macrodatos o big data. ¿De verdad esto es capitalismo o es otra cosa? Si fuera capitalismo, los economistas tendríamos herramientas.

Y en este contexto, ¿cómo ves tu futuro, después de tanta experiencia en Cruz Roja?

Si te digo la verdad, no me he hecho esa pregunta. Sí he tenido muchas propuestas tentadoras del sector privado, ofertas concretas. Pero al final no he hecho un plan de negocio personal, he puesto en la balanza siempre lo primero: la economía de las personas.