Inicio > Actualidad > Entrevistas > Entrevistes del 2010

Actualidad

Entrevistas

Entrevista con Gustavo Cardoso
«Las descargas gratuitas en internet no deben considerarse como un problema, sino como una oportunidad de negocio»
Diciembre de 2010 / Por Cèlia Roca
Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) no sólo han transformado radicalmente las relaciones humanas, sino que también han contribuido a perfilar unos nuevos hábitos culturales y de ocio capaces de alimentar un debate de desenlace incierto. Así, cuestiones como la gratuidad de los contenidos multimedia o la viabilidad económica de los medios de comunicación tradicionales se han hecho un lugar incluso en el ámbito académico, donde son objeto de análisis y de discusión. Este es el terreno de investigación de Gustavo Cardoso, profesor visitante del IN3 y de Medios de comunicación, tecnología y sociedad en el ISCTE (Instituto Universitario de Lisboa). Ex asesor en el ámbito de políticas de la sociedad de la información y de telecomunicaciones para la presidencia de Portugal y galardonado con el premio Young Global Leader 2008 por el Foro Económico, ha sido coeditor, con Manuel Castells, del libro Network Society: from Knowledge to Policy y, con Jeff Cole y Angus Cheong, de World Wide Internet. Recientemente, ha dirigido, en el marco de la UOC, un ciclo de cinco seminarios centrados en los desafíos que plantean los medios de comunicación en la sociedad del conocimiento.

El aprendizaje virtual basado en las TIC cada vez tiene más implantación en el mundo universitario y empresarial. ¿Cómo valora esta tendencia?

Por un lado, tenemos un modelo ideal y, por el otro, la realidad. El modelo ideal de las universidades presenciales nos dice que todo el mundo puede seguir las clases in situ, pero eso no encaja con la realidad. De hecho, los estudiantes no siempre pueden desplazarse a las aulas, ya sea porque además trabajan o por otros motivos. Y el aprendizaje electrónico es una respuesta a este problema. Ahora bien, este tipo de enseñanza a veces cuenta con herramientas de escasa calidad, lo que provoca el descontento de los alumnos. A pesar de todo, eso no sucede en la UOC, ya que ha creado unas plataformas tecnológicas adaptadas al conocimiento que quiere transmitir.

 

¿Qué otros motivos lo empujaron a unirse al IN3 de la UOC?

Uno de los motivos ha sido la afinidad con las personas que lo integran, surgida de investigaciones y trabajos previos en el marco de las nuevas tecnologías. Además, tengo la sensación de estar en un lugar en el que las posturas y las opiniones son muy parecidas a las mías. Eso me permite debatir y llevar a cabo proyectos que no tienen cabida en ninguna otra institución, como el uso de internet y de las TIC.

 

En la década de los setenta, Marshall McLuhan decía que los medios de comunicación eran el mensaje. Con la irrupción de las TIC, ¿cree que esta afirmación continúa siendo válida?

Esta idea va ligada a la cultura y a la tecnología del siglo xx, cuyo medio de comunicación más importante era la televisión y, por otra parte, la radio y los periódicos. En cualquier caso, con internet y la revolución tecnológica, hemos llegado a un punto en el que eso ya ha dejado de tener sentido: hoy, las personas son el mensaje, porque son ellas las que tienen la habilidad de adaptarlo a cualquier tipo de público. Un ejemplo lo encontramos en YouTube, donde los usuarios pueden cambiar el discurso de los vídeos institucionales y promocionales descargándolos y editándolos. Los medios de comunicación son ahora una plataforma que forma parte de nuestra vida diaria. Ya no nos limitamos a concebirlos como algo inalterable.

 

De hecho, el director del IN3, Manuel Castells, también destaca el protagonismo de las personas como generadoras de contenidos. Parece que ha surgido un nuevo competidor para el periodismo que podría llegar a desplazarlo...

En un mundo en el que tanta gente produce tantos contenidos, lo que deberíamos considerar es el hecho de que muchos de estos ya no siguen el formato de las noticias tradicionales. Esto también es aplicable al entretenimiento, en el que los formatos como las películas y las series de televisión han adquirido una retórica específica. La persona que genera estos nuevos contenidos ya no intenta convencer a nadie para que los consuma, sino expresar su opinión y compartirla. En este contexto, el periodismo no desaparecerá: continuará estando presente, pero existirá un espacio para los nuevos productos comunicativos. Los dos convivirán, pero tendrán que hacer frente a lo siguiente: llegar a ser sostenibles desde el punto de vista económico. Así pues, nos tenemos que preguntar hacia dónde va la gente, ya que los anunciantes también se situarán allí —por ejemplo, en Facebook o en los sitios web.

 

Usted es presidente adjunto de la agencia portuguesa de noticias LUSA. En el caso de este tipo de empresas de comunicación, ¿cómo cree que evolucionará?

Debido a los recortes de plantilla que se producen en los diferentes medios de comunicación, estos cada vez dependen más de los contenidos de las agencias de noticias. El resultado final de todo ello es que todo el mundo ofrece el mismo tipo de información. Y la audiencia —a la que también podemos referirnos como consumidores o participantes— lo nota.

Por lo tanto, el futuro de las agencias exige ofrecer cosas innovadoras, para experimentar con nuevos formatos. Cada día, al levantarse, los periodistas deben preguntarse cómo pueden ponerse en la piel de su público y cómo ser útiles a la gente. Tienen que desterrar la idea de que la audiencia responde a un perfil preconcebido. Se trata de un ejercicio terriblemente complicado, pero necesario. El periodismo es importante para una sociedad democrática.

 

Las TIC también han revolucionado el acceso a otro tipo de contenidos: los académicos, a los que usted ha dedicado un seminario en la UOC. ¿Cree que podría llegar a conciliarse la obtención gratuita y la retribución a sus creadores por derechos de autor?

Para los investigadores, salvo unas pocas excepciones, su tarea no es en absoluto una cuestión lucrativa. Más bien responde a la voluntad de darse a conocer entre sus compañeros de profesión y de hacer aportaciones a la ciencia. Por lo tanto, su prioridad es compartir e intercambiar el conocimiento que se genera, teniendo en cuenta que no hay límites para la investigación científica: siempre se puede añadir algo nuevo. Esta circunstancia, junto con la existencia de internet, hace posible que mucha gente publique sus trabajos, que ya no permanecen bajo el dominio exclusivo de un pequeño grupo de instituciones. Evidentemente, podemos decir que no es justo que se tenga que pagar por obtener estos contenidos, ya que no todo el mundo tiene bastante dinero para hacerlo. El acceso abierto es un tema de debate fundamental en el marco de la comunidad científica, y aquí hay división de opiniones. En cualquier caso, los investigadores están adoptando nuevas estrategias de publicación en internet, con lo que diversifican los medios en los que divulgan su tarea. Eso implica también un cambio en las relaciones de poder con respecto al control de la difusión de los trabajos académicos, a la vez que incrementa las vías de divulgación. Desde mi punto de vista, eso es beneficioso.

 

A pesar de todo, quizás el debate más controvertido gira en torno a las aplicaciones P2P para la descarga gratuita de archivos de audio y vídeo. Parafraseando el título de otra de las conferencias que ha impartido: ¿ángel o demonio?

Vivimos en un mundo donde la gente tiene acceso a internet y quiere consumir los productos culturales: música, películas, series de televisión, etc. Siempre hay quien está dispuesto a pagar por estos contenidos, pero al mismo tiempo hay un porcentaje mayoritario de internautas por todo el mundo que no lo hace. Ante este hecho, es posible actuar ley en mano y de manera coercitiva, pero con eso no basta: debería imponerse un cambio cultural, porque los usuarios no creen que estén haciendo algo malo. Desde el momento que eso es una práctica habitual en nuestra sociedad, no podemos verlo como un problema, sino como una oportunidad de negocio. Hay que reinventar las vías de monetización de este proceso. A largo plazo, no podemos ir hacia un escenario donde todo lo que se produzca se pueda consumir libremente, de la misma forma que tampoco podemos volver al modelo anterior, en el que el hábito de compartir archivos en línea era insignificante. De todos modos, el actual sistema de descargas gratuitas en internet sólo cambiará cuando dé más pérdidas que beneficios. Por otra parte, tampoco podemos crear un mundo donde Google permita descargas gratuitas de archivos de MP3 sólo en determinados países. Nadie lo entendería. Sea como sea, no se trata de discutir si las aplicaciones P2P son buenas o malas. Una cosa no es blanca o negra: hay varias escalas de grises.

 

En definitiva, ¿hacia dónde nos llevan todas estas transformaciones?

Una de las certezas que podremos constatar será la desaparición del actual modelo de comunicación de masas. Este será sustituido por el de la comunicación en red. Tanto las organizaciones como los individuos se moverán en el marco de la comunicación interpersonal multimedia, basada en el uso simultáneo de la palabra, de la imagen y del sonido. Además se producirá aquello que Manuel Castells define como autocomunicación de masas, cuyo eje central será la persona.

 

Hay muchos actores implicados: los usuarios, las corporaciones, los medios de comunicación, las universidades... ¿Quién liderará el cambio?

Es una pregunta difícil. Pienso que todo el mundo tendría que plantearse su función en este proceso. Probablemente, se necesitaría una sociedad más crítica con los medios de comunicación y las empresas, y eso no se conseguirá sin la ayuda de la universidad. No se trata de ordenar a estos actores por importancia jerárquica, sino de captar las interacciones que se producirán entre ellos, porque tendrán que trabajar juntos.

 

Si dependiera de usted, ¿cómo le gustaría que fuera este nuevo contexto?

Querría ver un mundo en el que el periodismo todavía disfrutara de un papel destacado, y donde todo el mundo tuviera bien presente la responsabilidad que implica vivir en un entorno donde todos estamos interconectados.

 

Perfil

  • Profesor visitante del IN3.

  • Investigador asociado y profesor de Medios de comunicación, tecnología y sociedad en el CIAS, ISCTE (Instituto Universitario de Lisboa).

  • Colaborador del Departamento de Comunicación de la Universidad de Milán.

  • Colaborador de la Escuela de Medios de Comunicación de Lisboa (ESCS).

  • Presidente adjunto de la agencia portuguesa de noticias LUSA.

  • Young Global Leader 2008 (distinción otorgada por el Foro Económico).

  • Ex asesor de la sociedad de la información y de telecomunicaciones para la presidencia de Portugal (1996-2006).

Creative Commons. Algunos derechos reservados
Este texto está -si no se indica lo contrario- bajo una licencia Reconocimiento- NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España de Creative Commons. Puedes copiarlo, distribuirlo y comunicarlo públicamente siempre que cites su autor y Universitat Oberta de Catalunya (UOC), no los utilices para fines comerciales y no hagas con ellos obra derivada. La licencia completa se puede consultar en http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/deed.es.