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La fotografía digital no se entendería sin las redes sociales
[31/07/2012]
El mundo de la fotografía se ha transformado, y mucho, con las TIC. «La imagen en red es precisamente una fotografía que integra como una parte fundamental de su existencia la distribución y exhibición en redes sociales», cuenta Edgar Gómez, autor del libro De la cultura Kodak a la imagen en red que acaba de publicar Editorial UOC.

«Instagram es el ejemplo paradigmático, sin la fotografía y sin la telefonía móvil con conexión a internet, no podría existir». Pero hay otros muchos: «Desde plataformas basadas completamente en lo visual (Flickr, Pinterest, Instagram) hasta plataformas que no serían exitosas sin las fotografías (Facebook, Tumblr). Y al mismo tiempo, la participación en dichas redes hace que la gente fotografíe más y, sobre todo, busque fotografiar más porque las imágenes se erigen como la base de la interacción social. Las redes sociales y la fotografía en red se co-constituyen», afirma el investigador del IN3 de la UOC.
 

De lo memorable a lo cotidiano

Ahora «ya no solo se fotografían los momentos memorables, sino lo cotidiano y banal», explica Gómez. Fruto de ello y de la importancia creciente de las redes sociales, el experto apunta que también está cambiando «nuestra relación con la imagen y, en última instancia, con las personas y el mundo».
 

Más autonomía de los usuarios

La fotografía digital proporciona más autonomía a los usuarios puesto que «tienen el control sobre la producción y distribución de imágenes», comenta Edgar Gómez. «De alguna forma estamos viviendo un retorno al control que había por parte de los pioneros de la fotografía, antes de Kodak, que preparaban sus emulsiones, disparaban, imprimían fotografías y las distribuían ellos mismos».
 

¿Buenas fotos sin conocimientos teóricos?

Aunque la definición de una buena foto es algo muy subjetivo, Gómez cuenta que la fotografía digital «hace que se dispare más, que se aprenda más rápido y que el interés por la fotografía en sí crezca. De esta manera, la curva de aprendizaje es exponencialmente mayor». Otros opinan que «todos somos capaces de tomar al menos una buena fotografía alguna vez, pero que los profesionales pueden sacarlas siempre».
 

Clásicos versionados

Es curioso constatar que cuando todo tiende a lo digital nazca un interés por los clásicos, como las películas Polaroid. El autor del libro cree que la razón es el entusiasmo por la fotografía amateur: «Las personas buscan experimentar, incrementar sus conocimientos, ir más allá con la fotografía e irremediablemente terminan utilizando lo analógico».

Paralelamente, hay un interés creciente por conseguir una estética vintage de las fotografías tomadas digitalmente, gracias a utilizar «filtros y postproducción especialmente de las apps (entre las que destaca obviamente Instagram)», concluye el investigador de la UOC Edgar Gómez.

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