«Estudiar con discapacidad es muy difícil, el esfuerzo de la UOC por aliviarlo se agradece»

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«Estudiar con discapacidad es muy difícil, el esfuerzo de la UOC por aliviarlo se agradece»

Persona amb discapacitat visual seguint amb un bastó unes guies a una estació. Foto: 85mm.ch (Flickr, CC)
03/04/2012 «Empecé a estudiar en una universidad presencial, pero perdía visión progresivamente y cada vez me costaba más seguir las clases; mis compañeros y amigos se licenciaban y se marchaban, me encontraba muy sola y no avanzaba. Al final abandoné». Así describe su paso por la universidad presencial Marta Berduque, técnica de gestión del programa de Derecho, Ciencias Políticas y Criminología de la UOC y estudiante del máster de Gestión cultural.

[Reportatge de Germán Sierra]

 

Marta sufre una grave enfermedad visual degenerativa desde su nacimiento y es una de las 636 personas con alguna discapacidad que en el curso 2010-2011 se matricularon en una de las titulaciones oficiales en catalán ofrecidas por la UOC. Aquel año, este colectivo representaba el 1,5% de un total de 40.099 estudiantes matriculados en alguna titulación oficial en catalán. Esta cifra sitúa a la UOC al frente de las universidades del espacio universitario catalán en número de estudiantes inscritos con alguna discapacidad. La flexibilidad, la no presencialidad, la accesibilidad de los materiales y la oferta de estudios son los criterios que todos los entrevistados destacan como determinantes a la hora de elegir la UOC.

 

 

 

Compromiso fundacional

DDesde su nacimiento, la UOC ha estado comprometida con la inclusión social de las personas con alguna discapacidad y ha velado por su integración en alguno de los colectivos que forman parte de la comunidad universitaria (estudiantes, docentes colaboradores, profesorado y personal de gestión). Este compromiso se ha traducido en el ámbito institucional y operativo en distintas acciones que culminaron el año pasado en la creación de la Comisión Estratégica de Accesibilidad, órgano que fija las políticas de la UOC con relación a las personas con discapacidades.

 

La Comisión se reúne dos o tres veces al año y designa unas líneas de actuación para después aplicarlas. Este órgano tiene su origen en una primera Comisión de Accesibilidad que se creó a finales de 2009 y que integraba un grupo de técnicos y profesores que más tarde serían las dieciséis personas referentes en políticas de accesibilidad que trabajan en la actualidad en distintas áreas y estudios de la UOC y evalúan déficits y necesidades. Las pautas marcadas por la Comisión se despliegan a partir del Programa de accesibilidad. En la actualidad la UOC ofrece acogida y seguimiento con un tutor a disposición del estudiante, materiales didácticos en varios formatos, un campus virtual que cumple los estándares del consorcio, actas y pruebas presenciales con las adaptaciones pertinentes, y adaptaciones curriculares.

«El sistema», explica Maria Galofré, responsable del Programa, «es descentralizado: cada área de gestión se ocupa de atender sus peticiones y problemáticas; así consideramos que funcionan con más compromiso porque no derivan la solución de los problemas a un administrador global». Las necesidades de los estudiantes con discapacidades llegan a través de sus tutores y el servicio de atención de consultas, exactamente las mismas vías que las del resto de estudiantes de la UOC. Esta es la política de esta universidad.

Hay diferentes tipos de discapacitados y dentro de ellos varios grados de gravedad. Según Galofré, solo una parte de los estudiantes matriculados con alguna discapacidad hace algún requerimiento: «piden ayuda para poder acceder a los recursos de aprendizaje, disponer de materiales en formato audio o de los enunciados de las pruebas finales de evaluación en formato electrónico, tener más tiempo para examinarse, hacerlo en aulas especiales o con ordenador, y tener adaptaciones curriculares». En 2010 se recibieron un total de 174 consultas mientras que el Comité de Adaptación Curricular ponderó seis casos a petición de los estudios.

 

 

Testimonio de la gente anónima

Dolors Diví sufre una discapacidad motriz a raíz de una operación cerebral. Era procuradora de tribunales hasta que la enfermedad interrumpió su carrera. Ahora convive con algunas secuelas que no le han impedido matricularse en el grado de Psicología. Estudia con normalidad a pesar de que cuando llegan los exámenes es una de las beneficiarias de las aulas especiales.

 

«Necesito concentración máxima y cualquier ruido puede afectarme muchísimo; para mi bien y el del resto de personas que se examinan, es mejor hacer el examen aislada»,explica. Dolors no quiere ser un ejemplo para nadie, y accede a dar su testimonio para este reportaje dando por sentado que en él se reconocerá también toda aquella gente anónima que no tiene un documento que acredite su enfermedad «pero que se esfuerza, lucha y muestra espíritu de superación para hacer unos estudios». «Para mí», concluye, «la universidad no es un centro de atención público a quien sufre; es un centro de transmisión del conocimiento, y todo lo que haga por añadidura se agradece».

 

 

 

Un entorno dinámico y complejo

Uno de los principales desafíos con relación a la atención a los discapacitados es hacer coincidir un entorno tecnológico tan dinámico y cambiante con las necesidades que plantea una discapacidad. Esta es una de las tareas de Juan Méndez, pedagogo de la ONCE y colaborador de la UOC.

 

Juan trabaja como tutor de apoyo para discapacitados visuales que cursan estudios universitarios. Colabora con la UOC desde hace más de diez años y ha sido tutor de una quincena de estudiantes. Conoce de primera mano las necesidades de los discapacitados visuales cuando acceden al entorno universitario y las transmite a la UOC. «Hemos trabajado en la adaptación de materiales, en la gestión y el entorno para realizar los exámenes y en la objetivación de muchas demandas», explica. Según Méndez, la UOC ha sido desde el primer momento una de las universidades más concienciadas con los discapacitados y la institución universitaria que probablemente más ha trabajado con relación a la adaptación de los recursos de aprendizaje para que sean accesibles en todos los formatos. «Con todo, sin embargo», lamenta, «siempre hay casos complejos que por uno u otro motivo se nos escapan».

 

 

«DISCAPACI..QUE»

El aislamiento, el sentimiento de soledad, de fracaso y la tentación de abandonar son recurrentes en algunos de los alumnos con alguna discapacidad. El camino de Marta Berduque no ha sido fácil: «Me he sentido muy sola, en algunos momentos poco acompañada, y no he querido que otros estudiantes vivan mi experiencia, la sensación de no avanzar, de no saber qué dice a la pantalla; no quiero que nadie llore, se sienta impotente y lo deje».

 

Con estos argumentos, Berduque decidió crear en el campus virtual de los estudiantes el foro «DISCAPACI...QUE», un espacio de encuentro abierto y un canal de comunicación para los estudiantes con alguna discapacidad. En este rincón virtual pueden resolver sus dudas, compartir sus sentimientos y manifestar sus reivindicaciones. En solo un mes y medio de actividad, ha registrado mucha participación, y muchos estudiantes con discapacidad han encontrado al fin un lugar donde poder hacer vida social. «Yo creo», afirma Marta, «que mucha gente se ha sentido liberada, que ahora le pueden explicar a alguien sin miedo ni vergüenza que tienen una discapacidad y qué problemas se derivan». Una carta al director publicada en el Diari de Tarragona hace algunos días reconocía la tarea realizada por este foro.

 

 

Asignaturas pendientes

Cada nuevo estudiante discapacitado plantea nuevos retos a la UOC. Probablemente nunca se pueden llegar a cubrir con inmediatez todas las peticiones, pero la UOC ha trabajado bastante para intentarlo. Según Maria Galofré,«debemos seguir trabajando en accesibilidad de los materiales, en accesibilidad web, adaptación curricular y en protocolos internos de actuación más ágiles». Juanma Espinosa, deficiente visual grave y estudiante del grado de Humanidades, se expresa en esta línea. «Mi experiencia ha sido muy positiva: siempre que he pedido algún requisito en la sede del Baix Camp, donde me examino, lo han tenido todo a punto, pero sí lamento que determinados contenidos con Flash o algunos pdf no funcionan con nuestro software».

 

Juan Méndez define la primera experiencia de un discapacitado visual con el web de la UOC como la de un viajero que llega a una nueva ciudad y tiene que descifrar el mapa del metro con el añadido de que no ve. «Es muy estresante, tiene que entender la filosofía de un nuevo web y tiene que escuchar decenas de informaciones irrelevantes antes de llegar a lo que le interesa: los recursos de aprendizaje o el pago de la matrícula», explica. Por este motivo, podría estudiarse la posibilidad de hacer perfiles específicos temporales para discapacitados visuales con los accesos más importantes individualizados. Marta Berduque apoya esta propuesta. «El problema», añade Méndez, «es que corremos el riesgo de que, dando la información masticada, se pierda toda la riqueza de contenidos que puede aportar el web». Berduque pide un último deseo: «Me gustaría ver más gente con discapacidad en los seminarios presenciales. Creo que ahora no van y la UOC debería incentivar esta presencia».

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