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Desmontando mitos sobre el agua

Foto: Unsplash / Aidan Meyer
Foto: Unsplash / Aidan Meyer
20/03/2017 Anna Snchez-Jurez

El 22 de marzo es el Da Mundial del Agua. En torno a este bien bsico para las personas existen creencias populares de todo tipo, algunas ciertas y otras falsas. ¿Hay aguas perjudiciales o con propiedades curativas para la salud? ¿El agua envasada es mejor que la del grifo? ¿Algunos materiales son contraproducentes para conservarla? Los expertos de la UOC Alicia Aguilar, Carme Carrion y Hug March aclaran todas estas dudas y explican los tipos de agua que existen, qu materiales son recomendables para su conservacin y qu actitudes humanas son nocivas para la calidad del agua.

«Al agua no pueden atribursele propiedades curativas», apunta Aguilar, biloga y profesora de los Estudios de Salud de la UOC. Aguas, las hay de muchos tipos (de grifo, embotellada, de baja mineralizacin, etc.) y cada una tiene sus caractersticas que pueden contribuir a algunas funciones orgnicas. Las aguas de elevada mineralizacin -como son las clcicas o hipersdicas- pueden ser, por ejemplo, desaconsejables en casos de problemas renales, clculos, hipertensin o para los bebs, y las fluoradas, en cambio, pueden ser recomandables para la proteccin dental.

La dureza del agua acostumbra a ser otro aspecto controvertido. La bioqumica Carme Carrion, profesora de los Estudios de Salud de la UOC, explica que la dureza viene condicionada por la cantidad de iones en disolucin, «sobre todo de calcio y magnesio». Desde el punto de vista del consumo humano, diferentes informes publicados por la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) no han encontrado pruebas cientficas de que las aguas duras sean perjudiciales para la salud. Carrion solo puntualiza que las aguas de este tipo son menos recomendables para las personas con alteraciones cutneas y que en algunos casos «puede provocar eccemas». El nivel de dureza o mineralizacin, adems, puede influir en el sabor del agua.

Existe tambin el mito popular que el agua del grifo no es buena para la salud. Y lo cierto es que, como seala Aguilar, esta agua pasa por unos controles analticos exhaustivos de sus caractersticas fsicas, qumicas y microbiolgicas que garantizan su calidad y seguridad para el consumo humano: «que el agua sea del grifo no significa que sea peor que la envasada». El agua envasada, en realidad, «no es estril, no garantiza cero microorganismos de origen». Lo que asegura, tambin por medio de unos controles muy estrictos, es que «no haya patgenos».


Los envases, y sus materiales, para conservar el agua

En las etiquetas de los envases se tiene que informar de la procedencia del agua y del tipo —mineral natural, de manantial o preparada—, el nombre de la empresa, la fecha de consumo preferente, recomendaciones de conservacin, entre otras indicaciones. Un agua, adems, no puede atribuirse una calidad propia que es caracterstica del agua en general, como por ejemplo «agua ligera» (cuando todas lo son).

El agua envasada en botellas tanto de plstico como de cristal est libre de contaminantes. Aguilar, de todos modos, recomienda el cristal, porque es un material de fcil limpieza, que se puede desinfectar, lavar a elevadas temperaturas y, por lo tanto, reutilizar. Adems, es un material ms sostenible de cara al medio ambiente.

Las botellas de aluminio que utilizan los excursionistas para transportar el agua son una buena opcin, porque este material es ligero, no deja pasar la luz y es bastante resistente a los golpes. De todos modos, hay expertos que recomiendan comprobar que el bidn tenga recubrimiento interior para que el aluminio no entre en contacto directamente con el agua y se eviten posibles migraciones de sustancias que puedan ser un riesgo para la salud.


La calidad del agua depende de todos

«Algunas acciones humanas cotidianas pueden afectar la calidad del agua e incrementar los costes de depuracin de las aguas residuales», alerta Hug March, experto de la UOC en gestin urbana del agua. La primera prctica nociva, comenta el investigador, es la eliminacin del aceite de cocina (u otras grasas) que hemos utilizado para frer por el fregadero: «pequeas cantidades de aceite pueden afectar la calidad de grandes cantidades de agua y de rebote encarecer el proceso de tratamiento en las plantas de depuracin». En este sentido, March explica que el aceite se tendra que llevar en recipientes al centro de recogida.

La segunda prctica nociva, remarca el experto, es la eliminacin de medicamentos que ya no se usan por medio del lavabo. «Los medicamentos caducados se tienen que llevar a los puntos de recogida habilitados en las farmacias», puntualiza.

 

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