Contenidos digitales en la educación superior
Josep M. Duart (jduart@uoc.edu)
Director de RUSC
Coordinador de la Cátedra UNESCO de e-learning de la UOC
Profesor de la UOC
En e-learning, al igual que en cualquier otra modalidad de enseñanza y aprendizaje, los contenidos son piezas fundamentales en la planificación e implementación del proceso de aprendizaje. Actualmente, la tecnología nos permite la digitalización de los contenidos facilitando así su visibilidad, distribución, reutilización y actualización, pero no por ello debemos perder de vista su función pedagógica. Más tecnología y más acceso a la información no se corresponden necesariamente con más aprendizaje. El arte del docente -y también del estudiante- reside en saber aprovechar al máximo el potencial transformador de las TIC, especialmente de Internet, al servicio del aprendizaje.

Hoy los contenidos están en la red. Están ahí, accesibles para cualquier participante del proceso formativo, es decir, tanto para profesores como para estudiantes. Sería miopía pedagógica negar tal evidencia. El uso de la digitalización de los contenidos como si de fotocopias se tratase no aporta nada al proceso de enseñanza-aprendizaje, simplemente sustituimos una tecnología por otra. En cambio, el trabajo conjunto entre profesor y estudiante en la selección de los contenidos, su valoración e incluso su creación convierten el proceso educativo en un espacio de coproducción de conocimiento, de aprendizaje.

Existen cuestiones abiertas que como profesionales de la educación debemos abordar. ¿Podemos pensar en un programa educativo universitario basado fundamentalmente en contenidos existentes en la red? ¿Debemos fomentar actividades de aprendizajes en entornos presenciales a través de contenidos digitales presentes en Internet? ¿Dinamizar comunidades de práctica virtual es también coproducir contenidos en la red? ¿Ponemos nuestra producción científica en Internet para que la usen los demás colegas universitarios? ¿Capacitamos a nuestros estudiantes en la selección y el uso adecuado de la información existente en la red? La respuesta a las anteriores cuestiones puede ser, sin duda, afirmativa, pero el éxito en su aplicación no dependerá únicamente del buen uso que hagamos de las TIC, sino también del aprovechamiento del potencial transformador de la tecnología desde una perspectiva pedagógica.

La calidad de los contenidos no viene determinada únicamente por su adecuación a los estándares tecnológicos, como tampoco exclusivamente por los méritos académicos del autor. La calidad de los contenidos es el resultado de su adecuación a un proceso educativo, a una metodología de enseñanza y de aprendizaje, que va desde el diseño hasta la evaluación de éstos, pasando por su producción, distribución, accesibilidad, uso didáctico y actualización. De esta forma, los contenidos se sitúan en manos de los docentes y de los estudiantes como elementos que facilitan un aprendizaje flexible y personalizado.

Los diferentes artículos que presentamos en este número de RUSC aportan nuevas visiones sobre el uso de los contenidos digitales en educación superior. Nuestra revista no podía dejar de lado este tema tan relevante en la universidad de hoy y de siempre. Destacamos el valor central de los contenidos en los procesos de aprendizaje y su relevancia para la garantía de la calidad de cualquier sistema formativo. Una vez más, esperamos que nuestra contribución a la divulgación académica de estas concepciones sea de utilidad para nuestros lectores.
Vol.2, nº2
Fecha de publicación:
noviembre de 2005