Número 9 (marzo de 2012)
Elogio de lo inútil: creación poética y tecnologías digitales
Amalia Creus

El arte es inútil. No lo digo yo, lo dijo Oscar Wilde. También lo diría más tarde Paul Auster, hablando de literatura: “Sin duda es una extraña manera de pasarse la vida: encerrado en una habitación con la pluma en la mano, hora tras hora, día tras día, año tras año, esforzándose por llenar unas cuartillas de palabras con el objeto de dar vida a lo que no existe, salvo en la propia imaginación”.

 

Pero ¿que tiene de malo –pregunta Auster– la inutilidad? ¿Acaso no es esa necesidad de hacer, de crear, de inventar, ese impulso humano fundamental falto de todo sentido práctico, lo que nos diferencia y nos define, en lo esencial, como seres humanos? Sí, el arte es inútil según Auster. Pero es en la inutilidad donde reside su principal valor.


El pasado 21 de marzo fue el día internacional de la poesía. Una fecha dedicada a celebrar algo esencialmente inútil tiene seguramente un encanto especial. Yo asistí entonces a uno de los muchos recitales poéticos que se celebraron en Barcelona, ocasión en que no solo disfruté de variadas interpretaciones de clásicos como Hivern (Miquel Martí Pol) o Divisa (Maria-Mercè Marçal), sino que también tuve la oportunidad de conocer algunas propuestas, como mínimo curiosas, resultantes de la mezcla entre creación poética y tecnologías digitales.


No es de extrañar que la poesía, así como tantas otras formas de expresión, se adapte, cambie y reinvente en conexión con los recursos y las tecnologías de cada época. En efecto, bastan algunos minutos en Google para darse cuenta de la gran cantidad de trabajos y debates que circulan hoy en la red sobre este tema. Poemas interactivos,  novelas nube, poesía visual, poesía sonora, poesía transmedia, email art… En Internet la poética va más allá de las palabras, y hay de todos los géneros y para todos los gustos. Veamos algunas propuestas.


Una buena manera de introducirnos en este mundo es visitar la página web de Belén Gache y su antología de trabajos de poesía eletrónica Word Toys. En esta colección de obras seleccionadas, la artista nos propone una manera diferente de aproximarnos a la poesía, con una combinación de imágenes, sonidos y textos que invitan al devaneo.  Vale la pena explorarlo.

 

Wordtoys- Belén Gache

 


 

 

 

 

 

 

 

 

Si prefieres los clásicos (eso sí, reinventados), dedica algunos minutos a navegar por Amor de Clarice, el poema hipermedia del autor portugués Rui Torres. Esta propuesta de reescritura electrónica de Amor (poema de la escritora brasileña Clarice Linspector) combina fragmentos del texto original con locuciones, fotografiás y video. El resultado es una extraña pero sugerente superposición de voces, colores, palabras y movimientos.

   Amor de Clarice

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jugando en las fronteras de la genética, las matemáticas y la poética visual, Bacterias Argentinas, del creador colombiano Santiago Ortiz, es un motor generativo que, basándose en la combinación del esquema de relaciones biológicas y la red gramatical del lenguaje, genera narración. ¿Suena complicado? Dedica dos minutos a escucharlo explicando su obra. ¡Deliciosamente inútil!

 



Como un ultimo ejemplo, ya en el terreno de la realidad aumentada,  Between Page and Screen aporta un plus de originalidad. Este obra, fruto de la colaboración entre Amaranth Borsuk (autor de los textos) y el programador Brad Bouse, se ha presentado también como libro virtual o desplegable digital (pop-up digital book). Lo novedoso en este caso es el formato: en lugar de texto, el libro se compone como un conjunto de códigos de realidad aumentada que, cuando son captadas por una webcam, se convierten en palabras y animaciones a modo de poesía concreta.



Parece ser que la poesía se reinventa en la era digital. Como muestran estos ejemplos, más allá de la palabra escrita, la interactividad, el hipertexto y la convergencia de formatos abren nuevos caminos para la creación y el consumo de obras que expanden las fronteras de la creación poética. De hecho, como suele ocurrir en la producción artística contemporánea, hablar de poesía digital (también llamada ciberpoesía, hiperpoesía o poesía electrónica) supone situarnos entre territorios cuyos límites se desdibujan. En términos más generales podríamos hablar de cibernarrativas, donde se incluyen, por ejemplo, las narrativas hipermedia (narraciones que utilizan hipertexto y multimedia), los libros enriquecidos  (enhanced ebooks), o el transmedia storytelling. Recursos y territorios creativos dónde poetas y otros enamorados de lo inútil encuentran nuevos espacios de experimentación.
 

cultura digital; 
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