Número 24 (julio de 2013)
'Content curator': un perfil en vías de consolidación
Sandra Sanz Martos, Alexandre López-Borrull

Ha pasado más de un año desde la publicación de aquel exitoso artículo que llevaba por título ¿Por qué lo llaman content curator cuando quieren decir documentalista?” y, probablemente, es momento de hacer una valoración del posicionamiento que está tomando este perfil profesional. ¿Ha aumentado la oferta formativa? ¿Qué se publica sobre este perfil? ¿Cuál es su demanda actual?

Sorprende comprobar que uno de los artículos más leídos de esta revista hace referencia a uno de esos  nuevos perfiles profesionales nacidos de la web social. En él hablamos del perfecto encaje de las competencias de los profesionales de la información y documentación con las del content curator. En otro artículo anterior publicado en el Anuario ThinkEPI señalábamos incluso que era mucho más adecuado que otro codiciado perfil, el community manager, con el que en ocasiones se confunde.

 

Evelio Martínez en Dokumentalistas.com ha rebatido esta idea diciendo que “los content curators están más relacionados con la comunicación y el marketing 2.0 que con la gestión de la información y la inteligencia competitiva”. Según Martínez, a los documentalistas les faltan estos conocimientos para poder realizar la tarea de content curator: “el cambio de la relevancia a la pertinencia”, “el cambio de los metadatos al contenido en contexto” y “el cambio de la evaluación de la información al pensamiento crítico (lo que, de nuevo, nos acerca más a los juicios de pertinencia que a los de relevancia)”. Pero, además, Evelio Martínez añade que deberían tener aquellas habilidades “implicadas en el proceso de dar sentido a los contenidos. Así, el curador de contenidos optimiza los títulos para hacer el contenido atractivo para la audiencia; edita los títulos, las descripciones… para adaptar el mensaje a la audiencia; da un formato al contenido, mediante tipografía, listas numeradas…; selecciona y añade imágenes/ilustraciones que complementen y refuercen el contenido; extrae pasajes del contenido original para favorecer su comprensión; ofrece su voz personal para contextualizar el contenido y explicar su importancia; organiza el canal y los metadatos del contenido, e integra links extra para ofrecer referencias a conceptos específicos”.

 

Lo cierto es que, como todos los perfiles nuevos, el content curator se presta a inexactitudes  definitorias. Con el tiempo, se irán asentando y refinando las competencias y ajustando las tareas que debe llevar a cabo. Si revisamos la oferta formativa, encontraremos diferentes propuestas que recogen esta diversificación. Principalmente, encontramos cursos de especialización como el de la Universidad Carlos III a través de su Instituto Agustín Millares. O cursos de los que podríamos denominar intensivos (40 horas), como el avalado por la Universidad Europea Miguel de Cervantes. El primero tiene un perfil más cercano a la información y documentación; el segundo está enmarcado claramente en el ámbito del marketing digital.

 

Un informe promovido por la Fundación de Tecnologías de la Información, y subvencionado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y por el Fondo Social Europeo que lleva por título “Perfiles profesionales más demandados en el ámbito de los contenidos digitales en España 2012-2017” sitúa al content curator como un perfil esencial que actúa como intermediario crítico del conocimiento. Entre las funciones requeridas destacan la búsqueda y agrupación de información, la adaptación de la información al canal por el que será difundida, la identificación de nuevas fuentes de información y el asesoramiento a otros miembros de la empresa sobre la información de mayor relevancia.

 

El próximo octubre la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) –que se ha distinguido hasta ahora por la formación puntera de sus licenciados y graduados en Información y Documentación—  oferta un Diploma de Posgrado en Content Curator: Creando valor de la información en la Red. Se trata de una clara apuesta por una formación integral.   Revisando sus contenidos, se observa como está mucho más cerca de lo que en un primer momento podríamos pensar del enfoque que el propio Evelio Martínez defiende.  Además de facilitar a los estudiantes conocimientos sobre recuperación, evaluación y análisis estratégico de la información, les permitirá adquirir habilidades para la visualización de la información que recogen muchos de esos aspectos que echa a faltar Martínez y que equivocadamente —pensamos— atribuye al ámbito de comunicación. Además, contará con dos expertos en la materia, Javier Leiva y Javier Guallar, que precisamente están preparando un libro al respecto. Próximamente comentaremos el trabajo de Leiva y Guallar, que estamos seguros de que nos será de gran utilidad para acotar las funciones y ayudar a la consolidación del perfil.

 

documentación;  gestión de la información;  medios sociales; 
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