Número 46 (julio de 2015)
Vaya panorama
Alexandre López-Borrull

Hace unos días tuvo lugar un debate que nos ha hecho dar cuenta de varias cosas. Estamos hablando del debate en el Parlamento Europeo sobre la llamada libertad de panorama. Y las diversas cosas son las que veremos en este artículo. 

En primer lugar, una reflexión sobre el hecho de que a menudo —y en este caso se ha visto—  hay que defender los derechos, incluso aquellos que no sabías que tenías, o se emplean porque nos parece inimaginable que alguien más no lo tenga. Pues sí. No se sabía suficientemente que tenemos permitido, dentro de los derechos de autor, la posibilidad de tomar imágenes en espacios públicos. Esto hacía que no se tuviera que pedir permiso para tomar fotos de edificios, entornos naturales, ni tener que conseguir una licencia. Fijémonos que hemos añadido estos dos ejemplos, porque el primero (permiso) cae dentro del concepto de derechos morales (autoría) y el segundo dentro de los derechos patrimoniales (licencia), más ligado a la obtención de rentabilidad económica. 

 

Y hemos descubierto que no en todos los países esto es así, lo que también nos debería hacer reflexionar. En Francia e Italia, por ejemplo, que son países que disponen de un ingente patrimonio artístico y arquitectónico. Siendo así, y con un cierto criterio de homogeneización, el eurodiputado francés Jean-Marie Cavada presentó una enmienda para que en el marco de discusión y debate de la nueva directiva europea sobre derechos de autor, se armonizara esta cuestión a nivel europeo. Lo que se pretendía es que lo que se hace en pocos países se llevara a cabo en todos. Y aunque se veía difícil, se generó un interesante debate mediático, político e ideológico. Finalmente, el 9 de julio la enmienda no fue aprobada, pero el debate no parece cerrado..Recomiendo un artículo de Alistair Spearing que expone muy bien cinco motivos para estar en contra. 
 
¿Cuál es el concepto clave de la enmienda que generó tanto revuelo? La finalidad comercial, pero en una visión muy ambigua. Así, se entraba en un debate sobre lo que tiene o no finalidad comercial. Como explican los expertos, uno puede debatir si se podría aplicar a las guías de viaje que emplean imágenes para promover el producto y que forman parte intrínseca. En este caso, está claro el beneficio económico y una cierta compensación posible a los autores. Pero en un extremo, incluso las redes sociales con publicidad podían entrar una situación de riesgo. Asimismo, la propia Wikipedia y su Wikimedia Commons pasa a estar en una situación de riesgo y dificultad de gestión si tenía que pedir permiso a los autores del contenido de las fotos de espacio público que llenan sus artículos o bien alcanzar una licencia. En este caso, el problema radica en que Wikipedia permite expresamente que su contenido se pueda emplear para uso comercial, es decir, que podamos coger textos, imágenes y otros para generar un nuevo producto del que obtener una rentabilidad económica. 
 
Es por ello, y este es otro de los aprendizajes, que Wikipedia hizo un trabajo de lobby y activismo muy potente. No es la primera vez, pero nos hace dar cuenta de la potencia que puede tener esta herramienta para generar opinión. En este caso, lo hizo por una cuestión de interés propio, pues salía perjudicado. Así, generó páginas en contra y una campaña para que la gente contactara con su eurodiputado. Soy de la opinión que el posicionamiento de Wikipedia es uno de los que ayudó a que se abriera a nivel mediático (y efervescente, también hay que decir) el hecho sobre la libertad de panorama. Y a pesar de estar a favor de lo que proponía, también permite ver cómo ha sabido imponer su punto de vista. 
 
Ciertamente, el derecho de autor es un concepto legal con unas enormes repercusiones económicas e ideológicas. Sí, también las tecnologías y la ingente cantidad de datos debe hacer reflexionar sobre si legislamos en función de lo que pensamos o en función de lo que podemos controlar, que no es exactamente lo mismo. La red tiene una función  relevante a la hora de saltarse derechos de autor, pero también se ha demostrado que la tiene para hacer activismo a favor de la defensa de los derechos de autor. Sí, seguramente ni el Parlamento Europeo ni la red no se encenderán defendiendo derechos de autor de científicos ni por el derecho de docencia, pero eso son otras cuestiones que, pasado vacaciones, continuaremos tratando. Feliz verano.  
 
medios sociales;  lobbismo; 
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