Número 94 (diciembre 2019)
El periodismo como altavoz: ‘El escritor de un país sin librerías’
Candela Ollé

Guinea Ecuatorial, antigua colonia de España, vive bajo la dictadura de Teodoro Obiang, la más larga del mundo. Un país donde la corrupción, las torturas y la vulneración de los derechos humanos marcan a varias generaciones de ciudadanos, así como el pasado colonial y la huella de la dictadura de Franco. El largometraje de ficción El escritor de un país sin librerías quiere ser el altavoz de la oposición al régimen del dictador, a partir del testimonio de Juan Tomás Ávila Laurel, un exiliado que vive en Barcelona. El largometraje ha sido dirigido por el periodista Marc Serena, quien en sus proyectos combina la función social del oficio, el compromiso y la visibilización de las minorías.

 

Sin duda, es el periodismo que me gusta y que me confirma por qué escogí esta profesión cuando no sabía qué quería ser de mayor. Un periodismo comprometido, que da la palabra a los que no la tienen, que visibiliza conflictos y situaciones, y cuenta historias con una sensibilidad máxima. Desde mi punto de vista, así es el largometraje El escritor de un país sin librerías.

 

El protagonista es Juan Tomás Ávila Laurel, uno de los escritores más productivos de literatura africana, el más traducido de su país, y que desde 2011 reside en Barcelona (Valldoreix) como refugiado; previamente hizo una huelga de hambre contra la dictadura de su país. En el otro lado de la cámara está el periodista Marc Serena, quien ha hecho posible mostrar una historia que sirve para explicar la realidad, o al menos una parte, de Guinea Ecuatorial.

 

Más adelante hablaremos del director y presentaremos al protagonista, pero de momento ponemos la atención en el documental, que en la versión original combina el castellano y el criollo con mucha naturalidad. Además, tiene unas animaciones que forman parte de la narración y combinan perfectamente con la música –destaca el rap que cierra el largometraje–, y fragmentos de material audiovisual de archivo muy bien incorporados. El documental tiene siete candidaturas a los Premios Goya y se proyectó recientemente en L'Alternativa, el 26.º Festival de Cine Independiente de Barcelona. Con el fin de obtener la financiación necesaria, el director recogió en crowdfunding casi 3.400 euros.

 

La independencia económica, la vocación de servicio público, la posibilidad de que la audiencia genere su propia opinión crítica, explicar lo que el poder económico y político no quiere que se conozca, poniendo por delante a las personas, podemos decir que definen este periodismo comprometido. Un periodismo que, por definición, debería ser así, pero no siempre lo es.

 

La historia comienza cuando el protagonista vuela hacia Guinea Ecuatorial para visitar a la familia; y a partir de las rutinas del día a día en Malabo se habla de los miedos, la dictadura, la corrupción, los presos, las torturas, el acceso a la cultura, las vulneraciones de derechos que se producen sin interrupción y se explica un fragmento de la historia reciente de España que no conocemos.

 

Guinea Ecuatorial se independizó de España hace cincuenta años (1968) y se ha convertido en uno de los países más aislados de África, sometido a la dictadura de Teodoro Obiang, la más longeva del mundo. Allí se encuentran las víctimas más invisibles del franquismo y aún sufren las consecuencias de dos siglos de dominación colonial. Es un país tan pobre que la gente no puede gastar dinero en la cultura, ni en libros, tal y como se recoge en el documental, porque la prioridad es comer. En contraposición a la miseria, está la fortuna personal del presidente, que supera los 600 millones de dólares, según la revista Forbes, que lo considera uno de los magnates más ricos del continente africano.

 

El protagonista es Juan Tomás Ávila Laurel, un escritor, activista e intelectual nacido en la pequeña isla de Annobón que, como decíamos, es el más traducido del país y de los más prolíficos de literatura africana; en cambio, nunca ha sido editado en catalán, y aunque sigue escribiendo en castellano, no encuentra ningún editor, ni en catalán ni en castellano. Una persona incomprendida en su país de origen y el de adopción.

 

El director es el periodista y también escritor Marc Serena, que ha hecho otros documentales, como Peixos d’aigua dolça (en aigua salada) [«Peces de agua dulce (en agua salada)»], centrado en el trastorno del espectro del autismo (TEA), y el proyecto Microcatalunya, que también explicamos hace tiempo en la revista COMeIN.

 

Hemos hablado con el director, Marc Serena, para saber cómo conoció la historia para poder transformarla en un largometraje.

 


Candela Ollé (CO): ¿Cómo y cuándo surgió la idea de hacer este largometraje?

 

Marc Serena (MS): Tenemos la sensación de que todo se sabe y se encuentra en Internet. En el caso de Guinea Ecuatorial, no es así. El país se independizó de España en 1968. En los últimos años ha vivido en una de las dictaduras más asfixiantes y herméticas del mundo: la de Teodoro Obiang, un militar franquista formado en la Academia de Zaragoza. Queríamos explicar qué está pasando con la gente del país y estamos muy contentos de haberlo podido conseguir.

 

CO: ¿En qué momento de todo el proceso has sufrido más?

 

MS: Esta es la primera vez que un largometraje crítico con la dictadura de Obiang se rueda en el país. Para mucha gente, esto es muy importante. Queríamos estar a la altura de todas las personas que nos han ayudado a hacerlo posible. Es arriesgado y hemos querido calcular bien todos los movimientos. Al final, hay personas que han trabajado en el documental que no podrán salir los créditos por cuestiones de seguridad.

 

CO: El continente africano te tiene cautivado [ha publicado Esto no es africano] y, para muchos, es lejano y desconocido. ¿Qué tiene para ti de especial?

 

MS: Me gustaría que se diera más importancia al periodismo internacional. En un momento como el actual, es vital. A veces nos quedamos en historias muy epidérmicas y hay que viajar y, en ocasiones, ir muy lejos para entender el mundo el que vivimos e, incluso, las cosas que pasan en nuestro país. La historia reciente de Barcelona y Cataluña no se puede explicar sin conocer el pasado colonial y las relaciones que se establecen en el presente.

 

CO: Y para terminar, un consejo para los alumnos periodismo que quieran abrirse camino como freelance, como tú.

 

MS: Que no hagan caso a las personas que quieren desmoralizarlos. Hay mucha gente que quiere saber y muchas historias que contar. El problema es que también hay quien trabaja de manera consciente para manipular a mayorías desinformadas.

 

Tras conocer el argumento y haber leído la breve entrevista con el director, solo necesitas ver el documental. ¿Dónde hacerlo? Lo puedes seguir en @guineadoc, en el espacio de https://www.facebook.com/guineadoc/ y en el cine a partir del 13 de diciembre.

 

Cita recomendada:

OLLÉ, Candela. El periodismo como altavoz: ‘El escritor de un país sin librerías’. COMeIN [en línea], diciembre 2019, no. 94. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n94.1983

periodismo;  cinema;  literatura; 
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