El crecimiento de Cataluña se ha producido hasta ahora a un ritmo inconstante. El país ha tendido a invertir en proyectos puntuales como los Juegos Olímpicos o el Fórum 2004, que han dado una visión de la política y la cultura como espectáculos. Sin embargo, Cataluña ha vivido durante los últimos treinta años un período de transformación gracias al cual hoy día es capaz de afrontar proyectos más duraderos.
Por otra parte, éste no es un objetivo exclusivo para Cataluña. Países punteros como Alemania y Francia también se percatan de la necesidad de fomentar el conocimiento a fin de potenciar la competitividad. En este contexto, la universidad desempeña un papel decisivo, como centro de investigación y como centro de formación. El proyecto presentado por el ponente, La década del conocimiento (2005-2015), toma como modelo el sistema norteamericano, según el cual la universidad debe convertirse en una opción principal de la política económica y, por lo tanto, hay que situar la ciencia y la investigación en un punto muy elevado de las prioridades presupuestarias del país. Ello ha de detener el éxodo de nuestros científicos y, a la vez, atraer a la comunidad científica internacional hacia Cataluña.
La financiación de este proyecto a largo plazo no es algo agradecido electoralmente y, en consecuencia, necesita la participación y la concienciación de todos los sectores de la sociedad.
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