Entrevistas Alumni

Soledad Ortega
Soledad Ortega
18/04/2018
Germán Sierra
Alumni


Máster Executive MBA en Negocios Internacionales





Soledad Ortega: «La gran empresa tiene que abrir su mentalidad para colaborar con empresas emergentes (start-ups) buscando la innovación disruptiva»

 

Soledad Ortega es ingeniera de Caminos y forma parte del programa europeo UNITECH, que le permitió terminar la carrera en Italia y completarla con conocimientos de gestión de negocios. Acumula más de nueve años de experiencia en la gestión de proyectos en empresas de construcción de primer nivel, pero su espíritu de superación la impulsó a cursar el MBA de Negocios Internacionales en la UOC. Reconoce que el primer año fue duro compaginar los estudios con el trabajo y la familia, pero la experiencia era tan enriquecedora que el sacrificio la compensaba. Actualmente es asociada (associate partner) de BCN Accelerator, donde promueve la innovación y el talento interno de las compañías como motor para conseguir la aceleración empresarial de sus clientes. 

 

¿Cómo funciona BCN Accelerator?

Somos una aceleradora de proyectos especializada en detectar oportunidades de negocio, desarrollarlas, priorizarlas y, en algunos casos, acompañar su salida al mercado. Este proceso se realiza mediante programas de intraemprendimiento basados en una metodología propia y contrastada, para potenciar el talento interno de las organizaciones con las que tenemos el privilegio de colaborar. En otras ocasiones se realizan programas que vinculan las empresas corporativas (corporate) con las empresas emergentes (start-ups) con el objetivo de conseguir innovación rupturista. Las sesiones tienen una píldora teórica del 15-30 % del tiempo en la que se explican las herramientas de trabajo y el resto del tiempo está dedicado a la práctica para aplicarlas a los proyectos. Con este proceso combinamos el rigor de la gestión de negocios de las grandes multinacionales con la agilidad del mundo de la empresa emergente o start-up, para pivotar en las ideas de negocio y reducir riesgos.

¿Cuáles son las principales carencias o necesidades que encontráis en las empresas al hacer consultoría? ¿Hay problemas que sean transversales?

La principal necesidad que nos encontramos es extender la innovación a todos los miembros de la organización para lograr la diferenciación y el liderazgo de la compañía. El mundo está inmerso en una revolución de cambios y los modelos de negocio tradicionales ya no responden a las necesidades actuales. La revolución tecnológica, el impacto del internet de las cosas (Internet of things, IoT), la expansión de las redes sociales y la globalización han obligado a las empresas a promover la innovación tanto en el producto como en el servicio. En algunas compañías, la innovación siempre ha formado parte de su ADN, pero muchas veces se ha quedado encapsulada dentro de un departamento. Con nuestros programas, lo que pretendemos es formar a todos los miembros de la compañía para que las herramientas les sirvan para la actividad del día a día y promover la comunicación interdepartamental.

Cuando animáis a las empresas a innovar, ¿qué definición hacéis de innovación?, ¿cómo las motiváis?

Nosotros consideramos que la innovación es un elemento que nos permite diferenciarnos, que aporta valor y, por lo tanto, que nos permite posicionarnos como líderes en el mercado; resumiendo, sería algún elemento nuevo y que aporte valor, no necesariamente vinculado a la tecnología. En la vertiente tecnológica nos encontramos con muchos escenarios distintos, porque trabajamos con pymes y con grandes empresas. Para poner un ejemplo, existen compañías que durante décadas han tenido una clara orientación al producto; esto quiere decir que diseñan su idea de negocio y, cuando está terminada, piensan: ¿y ahora a quién la vendo?, ¿quién es mi cliente objetivo o target? El proceso de innovación tiene que adoptar la metodología lean startup para validar las ideas de negocio en fase de diseño y pivotar en ellas, y conseguir una clara orientación al cliente. De esta forma, se minimiza la inversión inicial, que es el momento de mayor riesgo, y se da agilidad al proceso de ideación.

¿Qué consejo dais a las empresas para retener el talento o hacerlo aflorar?

Les decimos que dediquen tiempo a la gestión de las personas, para entender cuáles son las necesidades de sus equipos de trabajo y atender a aquellas personas que consideran que tienen capacidad para dar más y ofrecerles las herramientas necesarias. Lo que hace BCN Accelerator es potenciar que este talento aflore y se haga visible, porque a veces está latente. Con nuestros programas rompemos esquemas, como, por ejemplo, las estructuras verticales tradicionales, motivando que todo el mundo trabaje en una estructura plana independientemente de su posición dentro del organigrama. A menudo se descubre que alguien que hace un trabajo rutinario tiene un buen conocimiento de las necesidades del cliente, lo que permite empezar el desarrollo de proyectos diferenciadores con respecto a la competencia.

¿Con qué problemas se encuentra un joven emprendedor hoy en día?

Desde mi punto de vista, los problemas con los que se encuentra son de tres tipos: recursos financieros, recursos técnicos y recursos tecnológicos. El tema de la financiación se puede resolver con inversores privados (business angels), banca de inversión, aceleradoras, etc. En la vertiente de los conocimientos técnicos, los problemas dependen mucho de su formación académica, pero difícilmente se encuentran empresas emergentes equilibradas en todos los aspectos, es decir, en finanzas, aspectos legales, operaciones, etc. y, si se desconocen determinados aspectos de la empresa, el futuro de la empresa emergente puede estar comprometido. Por último, la dificultad de acceso a los recursos tecnológicos puede compensarse si se buscan socios con grandes empresas que faciliten el acceso a la tecnología.

En un proyecto emprendedor, qué es más importante: ¿la idea o el equipo?

Ambas cosas son fundamentales, pero lo importante es la idea de negocio desarrollada y validada, no la idea por sí misma. El equipo es esencial, porque será el que permitirá que la idea llegue al mercado y se desarrolle. Son un tándem.

¿Qué diferencia existe entre una empresa corporativa y una empresa emergente o start-up?

Me parece que si definimos la empresa emergente o start-up queda claro: es una empresa recién constituida y que tiene una vida máxima de cinco años; es decir, es una empresa, pero que acaba de nacer. Suelen ser pymes, pero su crecimiento puede ser muy exponencial, ya que se caracterizan por la agilidad en el cambio de la idea de negocio inicial para satisfacer las necesidades del cliente.

¿Crees que ha existido, como algunos señalan, una burbuja del emprendimiento?

No, estamos viviendo en un momento totalmente rupturista. Cada vez más las empresas necesitarán apoyarse en las empresas emergentes, y aquí en España esta tendencia no ha hecho más que llegar. Las grandes empresas por sí solas no pueden asumir el ritmo de la innovación y tendrán que asociarse con empresas emergentes que hayan hecho una evolución muy rápida hacia algunos determinados servicios. Hoy por hoy, llegar tarde es perder cuota de mercado. Seat, con su dependencia del IoT, es un ejemplo del éxito de la alianza de empresas corporativas con empresas emergentes. Lo que falta es que la gran empresa abra su mentalidad proteccionista y busque la innovación en empresas emergentes que la pueden ayudar y beneficiar. Esto haría crecer mucho las empresas emergentes y fortalecería aún más el ecosistema.

¿Qué puede hacer la universidad para los emprendedores?

Pienso que es un vínculo muy bueno. El sistema educativo cada vez refuerza más esta alianza del mundo profesional y el mundo académico, y esto permite a los emprendedores estar actualizados respecto a todo lo que se hace en el ámbito académico de investigación. Desde mi punto de vista, la UOC demuestra que tiene muy presente este vínculo.

¿Es necesario enseñar a los más pequeños qué es una empresa, cómo funciona, nociones de finanzas, etc.?

El sistema educativo tiene que ser más vivencial. Considero que enseñar a los más pequeños estas materias, pero con su lenguaje, es acertado, siempre que se realice de forma fácil y tangible, porque ellos el día de mañana se encontrarán esta complejidad. Para poner un ejemplo, la experiencia nos ha demostrado que mucha gente no sabía leer el contrato de una hipoteca.

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