Las listas abiertas: ¿clave para la participación ciudadana?
Foto: Flickr (CC)
10/04/2014

Por Núria Bigas

Estas últimas elecciones primarias del PSC han sido abiertas, es decir, se ha permitido la participación de todos los barceloneses, militantes o no. Los incidentes registrados en la primera vuelta han enturbiado el proceso y la segunda ha cerrado con una escasísima participación, solo han votado 5.479 personas. Las elecciones primarias son un sistema de elección política basado en una participación más directa del electorado, que tiene en sus manos el poder de escoger los candidatos de su partido. De las posibilidades que brindan las listas electorales abiertas ante las listas cerradas –actuales– y la posibilidad de acercar la ciudadanía a la política, hablamos con Albert Batlle, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC.

Beneficios y perjuicios de las listas abiertas

«Se establece una conexión más directa entre el representante y el ciudadano, puesto que el primero tiene que 'rendir cuentas' al segundo en cada proceso electoral», argumenta Batlle a favor de las listas abiertas. En esta misma línea, el experto considera que se atribuye más peso al elector: «Aumenta la capacidad de decisión de los ciudadanos, el elector no solo elige el partido político sino que además escoge los candidatos individuales».

Desde de la óptica contraria, Batlle advierte de los peligros de las listas abiertas: «Aumentan los costes informativos de la decisión del elector y la complejidad de voto». A pesar de que la participación electoral no está reñida con un sistema más o menos complejo, Batlle afirma que «siempre será preferible un sistema electoral sencillo antes que uno complejo». La principal amenaza de este mecanismo es «la posibilidad de aumentar el clientelismo político y el 'voto personal', el voto derivado de la promesa de proporcionar bienes públicos de carácter local o incluso personal».

Las consecuencias de la aplicación de las listas abiertas son diversas, pero la piedra angular del debate recae en la pérdida de la capacidad de control de los partidos políticos sobre los «sus candidatos». Según el experto, este argumento conjuga dos visiones, una primera entendida como un beneficio –«las élites de los partidos pierden importancia ante los electores»– y una segunda como un perjuicio –«institucionalmente, es más difícil la formación de mayorías políticas estables porque los partidos no controlan el comportamiento de los representantes».

Listas abiertas y mantenimiento de la disciplina de partido

Las listas abiertas no suponen directamente la autonomía de los candidatos, que pueden no quedar exentos de cierta disciplina de partido: «La libertad de voto de los representantes depende del régimen de comportamiento interno de cada partido que especifica el grado de libertad de voto de sus diputados, y no está necesariamente relacionada con el tipo de listas definidas por el sistema electoral. Aun así es cierto que cuanto más cerradas sean las listas, más posibilidades hay para que exista un mandato imperativo de facto que puede implicar multas, castigos y desapariciones de las próximas listas electorales de los candidatos no obedientes», explica el experto en Ciencias Políticas.

¿Es posible una renovación política?

El experto advierte de que la posibilidad de una reforma electoral es complicada, analiza que actualmente «hay poquísima gente en España que conozca quién es su representante en el Congreso de los Diputados». El experto considera que «en España el elector está ante una lista cerrada y bloqueada, y este puede ser un factor que no ayuda a mejorar la confianza de los electores hacia los representantes políticos, a pesar de que hay otros factores como la corrupción que pueden ayudar a explicar este recelo». En el debate sobre la reforma electoral, hay que ser prudentes: «Hay que conocer los efectos del sistema actual, identificar los problemas que hay que solucionar y analizar qué elementos del sistema electoral habría que modificar: forma de voto, circunscripciones, fórmula electoral...», concluye el experto.

El experto

Albert Batlle es profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC y director del máster universitario de Análisis político en la misma universidad. Es experto en partidos políticos, instituciones e internet. Paralelamente a su tarea docente, es el coordinador del grupo de investigación GADE sobre e-gobernanza (administración y democracia electrónica) del IN3 de la UOC.

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