Foto: Flickr: Nicolas Alejandro /(CC) Foto: Flickr: Nicolas Alejandro /(CC)
11/10/2016
Nereida Carrillo

El nutricionista y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC Àlex Vidal explica que muchos procesos característicos de la gente mayor, como por ejemplo la diabetes, la pérdida de masa muscular o los problemas del sistema circulatorio se producen precisamente «por haber llevado una incorrecta alimentación y unos malos hábitos alimentarios». Por su parte, Anna Bach, profesora del máster de Nutrición y salud de la UOC, asegura que adecuar la alimentación cotidiana y activar el cuerpo pueden ser un «gran remedio» tanto para mejorar el estado de salud como para mantenerlo bien en esta etapa.

El envejecimiento comporta unas consecuencias que afectan a la dieta y la manera como la gente mayor se alimenta. Laura Esquius, bióloga, nutricionista y profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, señala que los problemas dentales pueden provocar que no se consuman algunos alimentos. «Al mismo tiempo la gente mayor acostumbra a compensar la disminución del sentido del gusto con más azúcar y sal en la dieta», explica. En cuanto a las alteraciones que sufre la gente mayor en la sensación de sed, pueden producir deshidratación en verano y las alteraciones en la vista y el olfato, cambio de la percepción de los alimentos. Todo ello conduce a algunos déficits: «Debido a la dificultad en la masticación y a las alteraciones del sistema digestivo, puede haber carencias de calcio, vitamina D, vitamina B12, hierro y ácido fólico», asegura Esquius.


Menos azúcares y más verduras

Los expertos listan una serie de alimentos que la gente mayor debería borrar de su lista de la compra y, por el contrario, otro grupo de productos de los que habría que aumentar el consumo por los beneficios que les pueden reportar. Anna Bach señala que los que tienen que eliminar son el consumo frecuente de bebidas gaseosas, azúcares, alimentos procesados y platos con exceso de sal, además de moderar el consumo de alcohol y café. «El abuso del alcohol colabora en la pérdida de calcio y da lugar a la pérdida de masa ósea», afirma Bach. Por su parte, Esquius añade: «Hay que evitar el consumo de alimentos procesados, alimentos ricos en sal y bebidas azucaradas». Otra recomendación es evitar bollería y alimentos que hagan aumentar de peso. Según la Encuesta de salud de Cataluña de 2015, un 70,8 % de la población entre sesenta y cinco y setenta y cuatro años tiene exceso de peso.

Al otro lado de la balanza, entre los alimentos que hay que ingerir más a menudo durante la vejez, están las verduras, las frutas, los cereales integrales, las legumbres, el pescado, los lácteos y los frutos secos. Bach apunta que las frutas, hortalizas y verduras «ayudan a prevenir problemas de salud como por ejemplo el cáncer, la diabetes, la hipertensión, el colesterol, la osteoporosis o el estreñimiento». «Las verduras, las frutas y las hortalizas —añade Vidal— nos ayudan a conseguir una correcta hidratación, puesto que son muy ricas en agua, y a controlar el sobrepeso y la obesidad gracias a su bajo contenido calórico». La profesora Anna Bach recomienda el aceite de oliva y la ingesta de lácteos «por su contenido en calcio y zinc». «Los ácidos grasos omega 3 (DHA) de las nueces, las almendras, el aceite de oliva y el pescado azul tienen acciones beneficiosas sobre el sistema nervioso central y ayudan a prevenir las alteraciones de la función cognitiva y a mejorar esta función», añade Bach.


Mucha agua y cocina al vapor

En cuanto a los hábitos alimentarios, Esquius aconseja consumir agua de forma regular, usar condimentos que no sean la sal, utilizar «técnicas culinarias que conserven el gusto y las propiedades nutritivas de los alimentos, como al horno o al vapor» y masticar bien los alimentos. Bach aconseja repartir bien las comidas, con al menos tres horas de diferencia entre ellas, y dimensionar bien las raciones. La profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud asegura que mucha gente mayor sigue el patrón de la dieta mediterránea y cuida de manera apropiada su alimentación: «España tiene una de las esperanzas de vida más altas del mundo y, en realidad, muchas encuestas coinciden en que la dieta de la gente mayor en España es más equilibrada que la del resto de la población».