Los grados de dos años se estrenan en el sistema universitario europeo

Foto: Cèlia Atset
17/05/2017
Elisabet Escriche
Costarán lo mismo que los grados de tres años, pero los estudiantes tendrán más carga de trabajo y menos vacaciones

Mientras España todavía está inmersa en el desarrollo del decreto 3+2 (tres años de grado y dos de máster), el gobierno británico ha decidido sacudir el sistema universitario europeo implementando los grados de dos años. El ejecutivo quiere que los empiecen ofreciendo un «grupo selecto» de universidades antes de 2020.

Los grados tendrían los mismos créditos y precio final que los de tres años. Se pagarían hasta 14.000 libras por curso (más de 16.500 euros), mientras que actualmente el coste por el mismo periodo de una carrera de tres o cuatro años es de hasta 9.000 libras (10.300 euros). El ministro de Universidades británico, Jo Johnson, defiende que con este nuevo modelo, sin embargo, los estudiantes se ahorrarán un año de alojamiento y de gastos del día a día.

Según el director del eLearn Center de la Universitat Oberta de Catalunya, Lluís Pastor, la política de mantener los precios responde claramente a una «voluntad de negocio» de las universidades británicas. «Si los estudiantes no están de acuerdo, deberán optar por otros programas», puntualiza.

Las diferencias de estos grados de dos años respecto a los convencionales es que la carga de trabajo que tendrá que asumir el estudiante será más elevada y las vacaciones que hará, más cortas. En la actualidad la mayoría de universidades inglesas dejan de dar clases durante más de tres meses en verano y seis semanas entre Navidad y Semana Santa.

Romper los prejuicios del modelo universitario
Pastor, que también es profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación, deja claro que desde el punto de vista del estudiante la iniciativa es muy «interesante». «¿Por qué hay que empezar los cursos en septiembre y pararlos en junio? Hay muchos prejuicios académicos, como este, y las primeras universidades que los rompan serán las que saldrán ganando», pronostica. En este sentido, deja claro que el futuro de las universidades pasa por hacer del tiempo el elemento clave en el aprendizaje: «En esta nueva oferta no se está comprimiendo la duración del aprendizaje, sino que se están reduciendo los periodos de no aprendizaje».
 
El ministro de Universidades británico aseguró el febrero pasado que estos nuevos grados mantendrán la calidad de los de tres o cuatro años y que servirán para introducir nuevas formas de aprendizaje y más flexibles, sobre todo para gente que ya está trabajando y necesita reciclarse.

¿Es aplicable esta fórmula al sistema universitario español? «Podría plantearse. Solo hay que dejar el vestido del siglo XIX en el armario y mirar cómo quedan los del siglo XXI», explica Pastor. En este sentido, cree que debería hacerse una evaluación profunda del modelo universitario y empezar a hacer desaparecer los prejuicios académicos que lo rodean: calendarios escolares, duración de grados... «El estudiante tiene otras necesidades y no puede permitirse el lujo de tirar su tiempo de aprendizaje», matiza.