Cinco técnicas para aprobar los exámenes de septiembre

Foto: Rob Bye / Unsplash (CC)
17/08/2017
Elisabet Escriche

Estar motivados, encontrar una estrategia de estudio y visualizar el día de la prueba son algunas de las claves para pasar de curso sin suspensos

En solo tres semanas los estudiantes de ESO y primero de bachillerato que no aprobaron todas las asignaturas en junio y los que tienen pendiente pasar la selectividad deberán volver a examinarse. De promedio, un 35 % de los alumnos de ESO y bachillerato se presentará a alguna recuperación de septiembre. La profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Mireia Cabero señala cinco técnicas que ayudarán a estos jóvenes a hacer un último esfuerzo para superar los temidos exámenes de septiembre.

Trabajar la automotivación. Según Cabero, es fácil desarrollarla si los estudiantes son capaces de encontrar sentido a lo que estudian. «Estos sentidos pueden ser varios: profesionalizadores (tengo que aprobar matemáticas porque quiero ser ingeniero o ingeniera), útiles para su día a día (aprender inglés me servirá para realizar estancias en el extranjero y hacerme entender en Londres o Nueva York) o, sencillamente, para aprobar (si le dedico horas, superaré este tema y pasaré de curso sin arrastrar asignaturas)», ejemplifica la experta.

Planificar. Es importante que durante las tres semanas que quedan antes de hacer los exámenes elaboren un plan de trabajo en el que dejen claro cuántas horas dedicarán al estudio, y es necesario que las cumplan. «Si la planificación del día respeta actividades que les gusta hacer, como ir a la piscina o salir con los amigos, es más fácil que se pongan a estudiar», detalla Cabero.

Presencia a la hora de estudiar. Si han planificado que cada día estudiarán tres horas, durante ese tiempo los estudiantes deben poner toda su atención en lo que están haciendo. «Solo así aprovecharán al máximo toda su capacidad de aprendizaje».

Encontrar la estrategia de estudio que más se adecue a sus capacidades. Para lograrlo, primero hay que tener claro cuáles son los objetivos de aprendizaje que evaluarán los profesores. «Hay que aprender lo esencial y dejar de lado la paja», señala Cabero. Una vez hecha esta división, entra en juego el autoconocimiento para saber cuál es la mejor forma de aprenderlo. «Si el alumno tiene memoria visual, es más fácil que opte por los esquemas; si es más discursivo, puede decantarse por los resúmenes», explica.

Visualizar el momento de hacer el examen. Esta técnica consiste en que los estudiantes visualicen con los ojos cerrados la manera en que quiere hacer la prueba. «Normalmente suele ser de una manera tranquila, con seguridad y capaz de resolver lo que se le está preguntando». Mientras lo visualizan –explica Cabero– el cerebro activa una serie de redes neuronales que se aproximan mucho a las que también se activarán el día del examen. «Cuanta más visualización, más posibilidades de que el día de la prueba los estudiantes actúen tal como lo han visualizado».


Tres de cada diez alumnos repiten la ESO

Casi un 16 % de los alumnos españoles ha repetido alguna vez en primaria. Según datos de la OCDE, el porcentaje sube a un 34 % cuando el alumno termina la ESO. Es una cifra que queda lejos de la media de los otros países que forman parte de este organismo, donde el porcentaje de repetidores entre los estudiantes de quince años es del 13 %.

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Mireia Cabero

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profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y experta en educación emocional.