¿Cómo pueden introducirse los videojuegos en casa?

El uso correcto de este recurso de ocio puede fortalecer los vínculos familiares. Alquilar videojuegos, mirar el código PEGI y pactar el tiempo son algunas de las recomendaciones para un uso responsable

Con la llegada del verano y las vacaciones escolares, a los niños les quedan más de dos meses y medio por delante que pueden llegar a ser difíciles de gestionar por parte de las familias. Es en este momento cuando los recursos de ocio empiezan a ganar terreno en los hogares.

Muy a menudo, las familias se preguntan cómo deben actuar respecto a los videojuegos para que sus hijos hagan de ellos un uso creativo y responsable. El profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC Daniel Aranda asegura que los juegos digitales son un recurso «muy interesante» para dinamizar el ocio de los niños y que es bueno «no criminalizar su uso».

El profesor de los Estudios de Educación y Psicología Guillermo Bautista coincide con él, pero subraya que lo fundamental es que «el tiempo de juego digital no les quite tiempo de dedicarse a otras actividades cotidianas importantes, como hacer deporte, quedar con los amigos, jugar a otros juegos o disponer de tiempo para la familia».

De hecho, los videojuegos aportan numerosos beneficios a los menores. «Ayudan a desarrollar diferentes habilidades, a descubrir nuevos lenguajes, a impulsar el pensamiento estratégico, promueven la memoria y aumentan la capacidad de concentración», asegura Aranda.

Los expertos coinciden en que es primordial que los adultos efectúen una supervisión del juego con «una actitud educativa y no prohibitiva». «Los videojuegos deben ser una herramienta para compartir risas, hablar de estrategias, discutir opciones, superar juntos dificultades y, en definitiva, fortalecer vínculos familiares», coinciden los profesores. 


Cómo podemos hacer un uso responsable de los videojuegos

  • Analizar las propuestas. Es importante que antes de comprar los juegos, los adultos y los hijos revisen conjuntamente las diferentes propuestas de juego que se desean comprar, contrastando los intereses y los valores según las circunstancias específicas de cada caso.
  • Asegurarse de que el videojuego es apto para el niño. Para ello, los adultos deben consultar el código PEGI (Pan European Game Information), que recoge la clasificación por edades de acuerdo con los criterios internacionales europeos. Esta información, que aparece en la carátula del videojuego, es una orientación clave que diferencia los videojuegos que tienen contenidos violentos, escenas de sexo o que no respetan los derechos de las personas, entre otros.
  • Ajustar los contenidos a las características de los hijos e hijas. Todos los niños son distintos y, por lo tanto, no existen reglas universales. Los adultos deben revisar cuidadosamente los contenidos y las propuestas del producto, ya que no siempre coinciden la edad cronológica y la edad madurativa del niño o niña.
  • Alquilar los juegos antes de comprarlos. Antes de efectuar la compra, puede ser interesante entrar en contacto con el videojuego mediante el alquiler. Jugar previamente puede ser una buena opción de contraste antes de realizar la adquisición.
  • Jugar siempre con los menores. Como cualquier otro recurso cultural, el uso del videojuego necesita el acompañamiento de un adulto. Es importante que el progenitor ayude al menor a hacer las primeras interpretaciones del juego.
  • Pactar los tiempos de juego. Del mismo modo que la familia pacta con sus niños el desempeño de sus responsabilidades (hacer los deberes, hacer tareas del hogar...), también hay que pactar el tiempo de uso de los videojuegos.
  • No mezclar los espacios de descanso con los de ocio. La presencia de tabletas o consolas en las habitaciones de los niños favorece un consumo libre e indiscriminado que puede ser difícil de controlar.

 

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Daniel Aranda Juárez

Experto/a en: Internet, usos sociales de la tecnología; jóvenes y videojuegos, consumo cultural y ocio digital.

Ámbito de conocimiento: Comunicación audiovisual.

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Guillermo Bautista Pérez

Profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación
Director del máster universitario de Formación de profesorado de ESO, bachillerato, FP y enseñanza de idiomas

Experto/a en: Currículo escolar, didáctica escolar, integración y uso didáctico de las TIC en la escuela, educación para el uso de las nuevas tecnologías, tecnologías de la información y la comunicación y familia.

Ámbito de conocimiento: Pedagogía aplicada.

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