Académicos instan a gobiernos y universidades de América Latina a acreditar la educación superior en línea

 
08/04/2019
Helena Loaiza
Solo el 1 % de los programas de educación virtual y a distancia de Colombia se encuentran acreditados en alta calidad

La educación superior en línea en América Latina pasa por un momento determinante, y es tiempo de que los gobiernos e instituciones públicas y privadas empiecen a trabajar en documentar las cifras y generar políticas que promuevan la educación en línea, y trabajen en la calidad de la modalidad. Esta fue una de las grandes conclusiones, en el marco de la Cátedra Europa, del XII Simposio Las Sociedades ante el Reto Digital, coorganizado por la UOC y la Universidad del Norte de Barranquilla, en Colombia, los días 21 y 22 de marzo.

 

«Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos» son los objetivos que dictamina el objetivo de desarrollo sostenible (ODS) 4 de la Agenda 2030; además, es la primera vez que Naciones Unidas fija la educación superior como uno de los aspectos que hay que cumplir, lo que impulsa a los gobiernos a trabajar bajo esta premisa.

Para lograr alcanzar la meta, los gobiernos centrales de algunos países latinoamericanos han impulsado la educación superior en línea, buscando dar más acceso, más cobertura y más oportunidades a todos sus ciudadanos; pero ¿qué tan bien se está haciendo esta implantación?

Albert Sangrà, director académico de la Cátedra UNESCO de Educación y Tecnología para el Cambio Social de la UOC, enfatizó la necesidad de documentar las cifras: «En Latinoamérica, la educación en línea pasa por un momento crucial ante el estado y la sociedad. Sin embargo, el poco registro de los datos, o la no divulgación de estos, ha hecho más difíciles los procesos de investigación».

Otro de los aspectos determinantes en la implantación de la modalidad en línea en la región es la calidad. «Desde el punto de vista de la institución, lo importante es la acreditación —ya que siempre y cuando cumpla con los estándares, se cree que ofrece calidad—, pero no del todo. Hay otros factores que deben tenerse en cuenta», asegura Sangrà, y añade que «a falta de investigación, recurren a métricas que fácilmente pueden llevar a errores, como pensar que el tiempo conectado o el número de clics dan cuenta de la calidad de la educación recibida».

Maria Taulats, directora del Área de Planificación y Calidad de la UOC, participó en el panel internacional sobre calidad y reputación. A la pregunta de cuáles son los retos del aprendizaje en línea en la educación superior, resaltó que en la UOC es muy importante la autoevaluación periódica para monitorear hasta qué punto el modelo diseñado da respuesta a la misión por la cual fue creada la universidad. Así mismo, la UOC trabaja en conjunto con agencias de calidad, especialmente con la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña (AQU). Es así como han acompañado todo un proceso para fijar una reglamentación de la educación superior en línea. «La AQU creó un grupo de trabajo con la participación de expertos, entre los cuales se incluye al profesor Sangrà, para crear unas guías específicas para la formación de la educación en línea; son las primeras guías que hay a escala internacional del tema».

Las políticas públicas, y los procesos de implantación que se dan en Latinoamérica respecto a la educación superior en línea, tienen altos y bajos, y las universidades de la región hacen un llamado a que los entes evaluadores pasen a evaluar por capacidades de aprendizaje y contextos.

«En la modalidad virtual y a distancia, en Colombia hay 404 programas autorizados, pero solo el 1 % se encuentra acreditado en alta calidad», señalaba Fernando Cantor, portavoz de la Cátedra Europa del Consejo Nacional de Acreditación de Colombia (CNA). Cifras como estas han llevado a esa entidad a reevaluar los criterios de evaluación de la educación en línea en ese país.

Lluís Pastor, director del eLearn Center de la UOC, indica que la desconfianza de los organismos reguladores sobre si la formación en línea es lo suficientemente buena es muchas veces lo que no deja avanzar al sistema. «Hay que trabajar con las entidades certificadoras para que puedan entender la diferencia de la formación en línea», aseguró. Los expertos que participaron en esta jornada invitaron a las universidades públicas y privadas, así como a los gobiernos de América Latina, a recopilar pruebas y crear reglamentaciones enfocadas a evaluar la educación superior en línea, así como a instaurar un observatorio de educación superior en línea en la región.