«Cambiarán los medios, pero el periodista tendrá delante lo mismo»
Antoni Esteve y Saül Gordillo
20/03/2015
Ángela Plaza

El mundo de la comunicación y el periodismo están en constante evolución. La UOC, como universidad pionera en los estudios en línea, celebra el decimoquinto aniversario de los Estudios de Ciencias de la Información y la Comunicación, en los que una de las piezas clave es el máster de Periodismo digital y dirección de proyectos de comunicación digital UOC-El Periódico-Lavinia. Para profundizar en los retos del periodismo y la comunicación, hemos hablado con Antoni Esteve, presidente de Lavinia, y Saül Gordillo, jefe de contenidos digitales de El Periódico de Cataluña. Esteve y Gordillo, como pesos pesados de la comunicación digital, nos han ofrecido su visión sobre la evolución de la tarea del periodista y sobre cómo la tecnología ha abierto nuevas oportunidades laborales.

Internet, como en todas las esferas de la sociedad, también ha supuesto una revolución para el periodismo, el cual ha evolucionado hacia el periodismo digital. ¿En qué momento estamos ahora?

Saül Gordillo: Si lo comparamos con cómo estábamos hace quince años, el periodismo ha evolucionado mucho, pero con perspectiva histórica, aún estamos en los inicios de lo que puede representar la revolución tecnológica y la red. Desde la óptica de un diario, ahora empezamos a ver cuál es el comportamiento de los lectores. Sabemos en tiempo real qué impacto tienen nuestras portadas, por ejemplo. Desde el punto de vista de El Periódico, estamos en un momento apasionante, porque tenemos que mantener nuestra credibilidad, nuestra línea editorial y defender nuestra marca y, al mismo tiempo, ser muy sensibles a cómo reacciona la gente para poder incorporar esas interacciones. Todo ello nos pone ante el espejo para repensarnos.

¿Cómo afecta este nuevo contexto a los contenidos audiovisuales, a su creación y su difusión?

Antoni Esteve: Estoy de acuerdo con quienes denominan el periodo actual el infolítico y que consideran que, en realidad, es ahora cuando empieza la era de la comunicación. Por primera vez un mensaje se puede transmitir a todo el planeta sin coste añadido o se puede producir vídeo de gran calidad con unas herramientas muy sencillas. Por primera vez los terrenos ya no están marcados ni por los estados ni por los territorios. El marco es universal. Todo esto no ha existido nunca antes en la historia de la comunicación. Cada vez más, será más difícil que hablemos de prensa, radio, televisión o internet, para pasar a hablar de redes sociales informativas. El terreno de la comunicación y del audiovisual tiene una perspectiva de un crecimiento espectacular en los próximos años; pero mientras se acaba de definir el papel de cada cual en este nuevo territorio, todavía veremos muchas situaciones comprometidas o modelos económicos o empresas que no serán capaces de adaptarse.

Y, como periodistas, ¿qué podemos hacer para adaptarnos a este nuevo entorno?

SG: Quizás el sector de la prensa tradicional es el que está sufriendo más, pero estamos haciendo grandes esfuerzos. En este sentido, el máster que hacemos con la UOC, que fue pionero –y pese a la fuerte competencia, continúa siendo un referente–, demuestra que gracias a la colaboración entre Lavinia, la UOC y El Periódico de Cataluña –que también es pionero en muchos aspectos– apuesta por transmitir a los estudiantes esta lógica de adaptación. Las fronteras entre los tipos de medios están cada vez más diluidas y, en esta mezcla caótica, lo que seguirá siendo importante son la credibilidad y el rigor. El máster va dirigido a estudiantes y a profesionales que quizás tendrán que emprender por su cuenta y, por lo tanto, tendrán que aplicar un poco la misma lógica que los medios.

AE: Creo que un modelo de formación como el de la UOC se adapta bastante a una situación como la actual, a este ensayo-error que estamos haciendo todos. La única manera de saber cómo irán los medios en los próximos años es probar, equivocarse y rectificar, porque poca gente puede decir cómo serán en 2020. Desde el punto de vista de formar a la gente que tiene que trabajar para estos medios, tienen que ser personas con una mentalidad muy abierta. Ya no sirven los contenidos que serán útiles para toda la vida. Los periodistas sí que continuarán explicando historias, pero más allá de esto todo es movedizo, en los ámbitos de tecnología o de modelo económico.

El máster de Periodismo, que nació hace 15 años como posgrado, ¿cómo ha ido evolucionando para adaptar-se a las nuevas necesidades de la comunicación?

AE: Hace quince años que hacemos esta formación y tenemos que pensar que YouTube tiene diez, que Twitter no existía y que los teléfonos inteligentes hace solo ocho años que aparecieron en el mercado. Hay tecnologías que han ido apareciendo y, por lo tanto, se habla de unos modelos que han ido convergiendo en unos momentos en que muchas de las cosas las intuíamos pero todavía no estaban. Ha habido que evolucionar. En estos momentos todos tenemos que ser humildes, porque no sabemos hacia dónde va todo este mundo de la comunicación. Más que conocimiento, lo que tenemos que crear es una actitud permanente de investigación, de intentar encontrar nuevos caminos, nuevas maneras de informar, de explicar y de emocionar.

¿Qué actitudes tiene que tener el nuevo periodista digital? ¿Cómo es esa mentalidad que se trabaja durante el máster?

SG: Se trata de hacer lo que se ha hecho toda la vida. En el periodismo local y comarcal, que es de donde originariamente procedo y Toni también, los periodistas hacíamos un poco de todo. Este ser «multiformato» ahora tiene toda la facilidad de la tecnología. Aún así, hay que inculcar esta polivalencia. En este sentido, emprender, saber cómo se monta una empresa, cómo se gestiona, cómo se organiza, además de la parte más técnica de cómo se hace la información, con un soporte u otro, para un medio o para otro y el lenguaje que requiere cada caso, es el concepto que hemos de transmitir a la gente que se quiera dedicar a esto. Sobre todo, que jueguen al ataque, que no les den pereza ni miedo ciertas cosas porque la tecnología y el momento permiten transgredir.

La cuestión entonces es adaptarse a unos tiempos muy cambiantes.

AE: A algunos de los alumnos del máster les quedan por delante al menos 45 años de vida profesional, es decir, hasta 2060. Los cambios todavía pueden ser mayores. La actitud tiene que ser abierta y preparada para el cambio, de gente con capacidad de explicar historias, de conocer el lenguaje y esto no quiere decir solo dominar el idioma escrito, sino también el lenguaje de la tecnología. La tecnología no es de los técnicos. En los próximos años necesitamos este tipo de periodista con más versatilidad. Cambiarán los medios, pero delante tendrá lo mismo, la manera de explicar las cosas y sin olvidar una conciencia social.

¿Es posible que con esta tecnología y, por lo tanto, más medios a nuestra disposición, haya más independencia a la hora de crear contenidos?

AE: En algunos casos puede haber independencia y también confusión. A veces, para poder resistir a las presiones, se necesita detrás un apoyo económico. Un grupo con una solvencia económica puede resistir con más facilidad las presiones; alguien que depende de lo que ingresa con la información que hace es fácilmente vulnerable y, por lo tanto, es fácil caer en desviaciones en los contenidos y confundir los contenidos con intencionalidad más publicitaria o mezcla de otras cosas. 

SG: La independencia es muy relativa. No existe, en un nivel estricto, porque todo el mundo depende de algo, aunque sea de su comunidad, de sus lectores y de sus suscriptores o mecenas del crowdfunding. Hay como un falso debate sobre la independencia que solo es un privilegio de los medios pequeños, que tienen audiencias reducidas, y, en cambio, los grandes medios están todos vendidos al poder. Lo que garantiza la tecnología es la pluralidad. Hay más competencia sin necesidad de tener un gran capital detrás ni unos medios excesivamente caros. Y ahora, esto lo que permite es una pluralidad, una diversificación y una especialización de contenidos.

Pese a que, con el ritmo vertiginoso con que los cambios avanzan es casi imposible de deducir, ¿cuál podría ser la evolución del periodismo?

AE: Evidentemente no hay una respuesta, sino muchas respuestas. Sí vemos que vamos hacia un mundo mucho más audiovisual y que llega otro mundo, que ya lo intuimos, que va sacando la patita poco a poco, que es el de la inmersividad. Vemos el 3D, la holografía, las gafas o programas, las redes sociales, un modelo de inmersión en el contenido... Vemos muchas piezas de un modelo en que en lugar de mirar las pantallas, estaremos dentro de la pantalla y, por lo tanto, esto quiere decir otra manera de entender la manera de contar las historias, otra manera de concebir los propios medios. Tendremos que empezar a preparar a la gente para ser capaz de proveer estos nuevos contenidos de actualidad, de entretenimiento o de formación.

Enlaces relacionados