«Somos una ventana de ciencia en horario de máxima audiencia»
Foto: UOC
05/12/2016
Raquel Font

Mònica López reconoce que nunca se habría imaginado que ganaría un Ondas como mejor presentadora de televisión. Se considera una persona tímida y poco folclórica, pero ya lleva veinte años siendo mujer del tiempo y aún se ve muchos años más. Es licenciada en Física e hizo sus primeros pasos en los Telenotícies de TVC, pero donde aprendió realmente a hacer tele fue en el programa Els matins de TV3, junto a Josep Cuní, porque dice que le tocaba hacer un poco de todo. Actualmente es jefa de los servicios meteorológicos de TVE. Es curiosa, le gustan los retos y está dispuesta a ir a la otra punta del mundo si le sale una buena oportunidad que le interese. El curso pasado terminó el máster de Análisis Político en la UOC y ahora ya está haciendo otro, el de Comunicación Corporativa, Protocolo y Eventos.

¿Cómo se recibe un reconocimiento como el Ondas a la mejor presentadora?

El producto que hacemos se merece reconocimiento porque es un tipo de programa que es la esencia de la información. Trabajamos mucho para que la gente lo entienda.Y se está haciendo muy bien, no solo en TVE, sino también en las televisiones autonómicas y en las locales. La información meteorológica en los últimos quince o veinte años ha cambiado muchísimo y ha mejorado mucho.

¿En qué sentido?

Nos esforzamos mucho para que llegue la información. Es atrevido sacar ciertos tipos de mapas por la tele sobre cosas que cuestan mucho de explicar. Es, pues, un programa arriesgado, diario y que funciona muy bien; en general, no solo el nuestro. Son espacios de televisión pequeños que se merecen reconocimiento y normalmente no lo tienen.

¿Crees que sirven para algo, estos reconocimientos?

La verdad es que no lo sé, pero sí es la primera vez que nos ponen en primera división.

¿Hasta ahora os sentíais de segunda?

No, no, pero no nos acostumbran a dar este tipo de premios.

¿Quizás es que se está abriendo la mirada?

Si miramos la clasificación de programas informativos, el tiempo de TVE es el más visto de todas las televisiones. Y dentro mismo de TVE también es el programa más visto, casi cada día. En global, somos un programa que tiene mucha audiencia, que es muy fiel y que cree mucho en nosotros.

Qué orgullo, ser el más visto, ¿verdad? Así, no tenéis que sufrir por las audiencias.

Es una responsabilidad. La presión de las audiencias la debe tener cualquiera.Se tienen que hacer productos de televisión que sean buenos y competitivos. Como televisión pública tenemos que hacer los programas que creemos que el ciudadano debe ver, independientemente de ir a buscar lo que más se ve ahora. Ahora bien, tenemos que hacer cosas que la gente vea. Sería absurdo hacer un producto que fuera el que creemos que debe hacerse, pero que no interesara a nadie. Evidentemente, se tienen que mirar las audiencias. ¿Qué sentido tiene que yo haga algo que no mira nadie? Nosotros miramos siempre cómo va la curva de audiencia.

¿Y qué dice la curva de audiencia?

Nuestra curva de audiencia siempre sube, es decir, la gente que llega siempre se queda y no se va. Miran el programa hasta al final. Pienso que lo estamos haciendo bien. Tenemos un producto que es interesante, que es ameno. Somos una ventana de ciencia en horario de máxima audiencia y, aprovechando esta ventana, intentamos formar un poco a la gente. Y lo hacemos con un formato visualmente atractivo y en cuanto a contenidos, con un lenguaje entendedor.

Ahora miramos la tele donde y cuando queremos. ¿Cómo os afectan las nuevas formas de mirar la tele?

Cuando se implantó la TDT la audiencia se dispersó muchísimo, y se ha notado. Los contenidos en línea no tienen nada que ver con hace diez años. Lo que ahora se lleva es la multiplataforma, y en este espacio es evidente que tenemos que estar. Estamos presentes en la tele, en internet, a pesar de que no lo nutrimos de contenidos extra, y estamos intentando estaren las redes sociales, pero es un proceso que requiere tiempo y capacidad de adaptación. El panorama cambia e intentamos entrar.

¿Cómo te convertiste en mujer del tiempo?

Por casualidad. Había hecho una entrevista con Tomàs Molina por unas becas y cuando a TV3 les encargaron hacer un canal temático me llamaron. Nunca había estado ante la cámara ni nunca he sido especialmente folclórica, yo siempre he sido tímida, pero ahora ya llevo veinte años en la tele.

¿Cómo surgió la oportunidad de ir a TVE en 2008?

Había parte del equipo de dirección que era catalán, me conocían y me llamaron. Lo habían cambiado todo de arriba abajo y les faltaba el tiempo. Cuando te ofrecen dirigir el tiempo de TVE no hay opción a decir que no. Yo estaba muy contenta en TV3 y no me había planteado nunca irme. De hecho, me veía haciéndome mayor allí. Pude pedir todo lo que necesitaba y me dejaron hacer lo que yo quería.

Hace años que vives en Madrid. ¿Cómo llevas la situación que se está viviendo entre Cataluña y España?

En la distancia se ve diferente. Yo no he tenido nunca problemas, la gente tiene curiosidad y te pregunta, pero es muy difícil hacer entender el sentimiento nacionalista a la gente que no lo ha vivido. Lo vivo con calma y a la espera de ver qué sucede.

Quim Masferrer, que también fue premiado con un Ondas, cuando recogió el galardón reivindicó poder votar en un referéndum diciendo que agradecía a todo el mundo que lo hubiera votado porque es votando como se deciden las cosas.

Fue muy bueno porque nadie se lo esperaba. No parecía que lo fuera a decir. Fue muy sorprendente. Creo que lo hizo muy bien.

Hace un par de años te acusaron de lucrarte usando medios públicos, y despuéste exculparon. ¿Cómo viviste este episodio?

Es un tema que me hizo mucho daño y prefiero dejarlo como cerrado. Fue muy bestia en el ámbito personal y no quiero ni pensar en ello ni hablar de ello.

¿Dónde te ves dentro de diez años?

No lo sé. Me gusta mucho hacer tele y la comunicación. Intento ir por proyectos inmediatos. A largo plazo no sé qué sucederá, pero no estoy cerrada absolutamente a nada. Mi situación familiar y personal no me liga a nada. Si sale algo interesante, nuevo, una oportunidad en la otra punta del mundo, iré.