«Después de mi experiencia laboral en el Cirque du Soleil busco una manera de complementar de forma académica»

Foto: UOC
25/04/2017
Germán Sierra
Filippo Di Stefano, estudiante del Grado de Comunicación de la UOC y artista

 

Cuando Filippo Di Stefano apenas contaba con dieciocho años, el Cirque du Soleil desembarcó en una gira de su espectáculo en su Milán natal y su vida cambió para siempre. No procedía de una familia circense, pero aquel espectáculo le llamó la atención y en un folleto promocional dejó sus datos especificando que le interesaba que lo llamaran para trabajar si había alguna vacante. Se trataba de un trabajo temporal, pero la llamada llegó y Filippo entró en esa gran familia en la que estuvo trabajando hasta 2011. Paradójicamente, en el Cirque du Soleil solo se dedicó al ámbito de la gestión y fue al dejarlo cuando empezó su propia carrera de artista de acrobacias aéreas. Hoy viaja por el mundo con su espectáculo y está a punto de finalizar el grado de Comunicación de la UOC.

 

La vinculación al circo ha sido históricamente algo muy familiar, pero en tu caso fue casual. ¿Cómo empieza tu historia con el circo?

Desde que era pequeño he sentido pasión por los espectáculos, pero, curiosamente, yo empiezo en el circo trabajando en la parte administrativa y de gestión. En 2006 dejé mis datos por si salía alguna oportunidad porque me parecía una experiencia interesante. Empecé a trabajar como acomodador y hasta 2011 estuve solo en la parte organizativa: producción, venta de entradas, relaciones públicas, gestión de la carpa VIP, tareas de regidor de espectáculo… En 2011 acabé una última gira, me quedé a vivir en España y ahí empezó otra fase: el trabajo como artista. Inicié un curso por diversión probando las acrobacias aéreas, que es lo que siempre me había llamado la atención. Vi que se me daba bien y ahí sigo con mi propio espectáculo.

Naciste en Milán y has acabado viviendo en Madrid y estudiando en una universidad en línea catalana. ¿Cómo ha sido todo este periplo que te ha llevado hasta aquí?

Trabajé en el Cirque du Soleil entre 2006 y 2011, estábamos constantemente de gira por Europa y España era uno de los mercados principales. Hasta 2011 viajé mucho por el país, empecé a hacer amistades aquí y a adaptarme al modo de vida español, y aquí sigo. De todos modos, no es algo necesariamente definitivo. Me inscribí en la UOC porque me daba la posibilidad de moverme.

¿Cómo conseguiste entrar en el Circo del Sol?

Por medio de una empresa de trabajo temporal en Milán. No buscaba trabajo, pero estaba inscrito en su web, en uno de esos clubs que tienen para generar una base de datos. En aquel momento el circo te ofrecía la posibilidad de colaborar con ellos si estaba en tu ciudad. Yo apenas tenía dieciocho años y no había hecho la selectividad, pero recibí la oferta y me pareció una oportunidad de trabajo fascinante. Empecé como acomodador en la sala; poco después, mi supervisor, que era un chico canario, me ofreció trabajar como asistente suyo, acepté y ya entré a trabajar de lleno y a ocuparme durante años de diferentes aspectos del espectáculo.

¿Cómo es la vida en el circo? ¿Es nómada, como antiguamente, y la relación con los demás integrantes del espectáculo es la de una gran familia?

Es una ciudad. En aquel momento se llevaban los espectáculos de gira en carpa y cada seis u ocho semanas cambiábamos de ciudad, siempre en Europa y durmiendo en hoteles o apartamentos. Teníamos un espacio para trabajar en cada ciudad donde había de todo: oficinas, comedor, un colegio para los hijos de los artistas, vestuarios, carpas para entrenar… Eran grandes espacios, pero siempre organizados de tal modo que de una ciudad a otra todo fuera muy similar para que tuviéramos la sensación de estar como en casa. Formábamos el equipo unos cincuenta artistas y otras cien o ciento veinte personas entre técnicos, personal de producción y familiares de artistas.

Se establecerían muchos vínculos afectivos entre vosotros...

Dependiendo de la gira. En algunas giras, si había muchos familiares de artistas, se hacía menos vida en común. También hay que tener en cuenta que aunque casi todo el mundo hablaba inglés, también se podía dar la barrera idiomática con algunas personas. Los domingos se celebraban fiestas donde nos relajábamos antes del descanso, que solía ser lunes y martes. Es un trabajo y una vida especial porque vives con quienes son tus compañeros de trabajo. Es duro y la vida, en muchos aspectos, complicada. Ves muchos lugares, pero estás lejos de casa, de tu familia y tus amigos y en algunos lugares se plantean preguntas muy básicas: dónde compro determinado producto, dónde voy al médico, necesito un dentista..., aunque reconozco que la organización ayudaba mucho con esos detalles. Debo decir que ese ritmo lo soportaban mejor las familias tradicionales de circo. Las personas que venían más del mundo de la gimnasia, por poner un ejemplo, trabajaban un tiempo y luego preferían una vida normal.

El circo había entrado en una fase de decadencia y abandono por parte del espectador hasta que llegó el Cirque du Soleil. ¿Por qué crees que revolucionó de ese modo el espectáculo?

Yo diría que cambió el concepto de circo tradicional transformándolo en algo más espectacular y dotándolo de una historia. Usaron muchos números tradicionales, pero aplicando un gran envoltorio de luces, maquillajes, vestuarios y relato. Aquello lo convirtió en todo un éxito en los años noventa y dos mil. Recuerdo venir de gira por España y, en muchas ocasiones, tener todas las entradas vendidas antes de pisar el país. Hoy en día es algo diferente; el propio Cirque du Soleil saturó un poco el mercado con su oferta y están trabajando para diferenciarse de sí mismos, haciendo producciones muy diferentes. Es interesante. En el circo tradicional el arte circense era lo único que había; ahora hay teatro, música, danza, arte y entretenimiento.

Pese a haber emprendido tu propia carrera independiente como artista, has querido hacer el grado de Comunicación. ¿Cómo descubriste la UOC y de qué manera afrontas tu futuro laboral?

La descubrí navegando por internet. Buscaba algo, pero no sabía si quería quedarme a vivir en Madrid. Me interesaba empezar una carrera, tener un grado, miré opciones en internet y descubrí la UOC. El proceso de inscripción fue muy rápido y fácil. Debo decir que esa agilidad ha marcado la diferencia a la hora de escoger. Respecto a mi trabajo, es algo que sé que es ahora y no va a ser para siempre, y por eso decidí hace ya algún tiempo estudiar algo; seguir en el sector, pero adquirir formación completa para poder moverme y cambiar. He tenido la suerte de ver el área de gestión de un gran espectáculo, he podido gestionar equipos de personas y he visto cómo se traslada una ciudad tan grande con toda la logística que implica, y eso con apenas veinte años. Ahora me interesaba complementarlo con una formación más académica. Veo que los perfiles son cada vez más completos y pluridisciplinares, y es lo que te da valor añadido para poder moverte en el sector. Las condiciones actuales nos obligan a estar siempre formándonos y cambiar siempre de tareas, cuando no de trabajo.

 

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