«El desarrollo tecnológico no es un fin en sí mismo, sino un medio para configurar el futuro de la sociedad»

02/05/2019
Bart Grugeon
Trine Jensen, directora de Eventos y Proyectos de la Asociación Internacional de Universidades

 

Trine Jensen trabaja en la Asociación Internacional de Universidades (IAU), donde actualmente dirige el programa de tecnología en la educación superior. Desde su oficina en París, está en contacto con universidades de todo el mundo, lo que le permite comprender con claridad los diferentes objetivos y sensibilidades de la Asociación, especialmente en cuanto a la transformación digital. Jensen ha querido conocer de primera mano una serie de universidades con experiencia en la incorporación de tecnología en la educación superior y la UOC ha sido la primera que ha visitado, coincidiendo con la visita de una veintena de representantes de universidades y expertos en transformación digital y educación de los cinco continentes. Su visita a la Universidad se ha dedicado a la enseñanza en línea. Hemos hablado con Jensen sobre el futuro de la educación superior, el impacto de la tecnología y el papel de las universidades en el mundo actual.

 

¿Cuáles son los puntos de vista de la IAU sobre tecnología y sobre cómo la tecnología cambiará la educación superior?

Como organización global que representa universidades de todo el mundo, vemos que los efectos de las transformaciones digitales en la educación superior son muy diversos y que las problemáticas varían dependiendo de los contextos. La tecnología en la educación superior es una de las prioridades estratégicas recientes de la IAU. Como primer paso, decidimos elaborar una nueva declaración de política cuya finalidad es esbozar los valores y los principios en los que se deben sustentar las transformaciones digitales de la educación superior. Para ello, hemos creado un grupo de asesoramiento de expertos integrado por miembros de diferentes regiones, y además hemos organizado una consulta abierta para instituciones de educación superior. Para nosotros es importante que la declaración de principios refleje la diversidad de perspectivas y las necesidades de las universidades de todo el mundo. Basándonos en los resultados preliminares de la consulta abierta, hemos visto que la transformación digital es una prioridad para la mayoría de las instituciones de educación superior. Sin embargo, nos esperan diferentes obstáculos si queremos aprovechar todo el potencial de las nuevas tecnologías. Uno es la financiación y otro, la necesidad de un cambio cultural del personal al servicio de la universidad.

Por tanto, ¿no cree que el aprendizaje en línea sustituirá a las universidades en un futuro próximo?

Pienso que el aprendizaje en línea tiene un potencial enorme, pero no creo que sustituya a las universidades o a las instituciones de educación superior. Al contrario, me parece que necesitaremos más formación y aprendizaje a lo largo de nuestra vida. Quizás las instituciones de educación superior y las universidades deban desempeñar un papel diferente. Al haber tanta información disponible en línea, tal vez el papel de las universidades deba ser más bien el de enseñar a aprender, a discutir, a debatir y a ser críticos con la información que recibimos. Otro aspecto que estamos examinando es la necesidad de incluir la alfabetización digital como parte de los resultados de aprendizaje de los estudiantes, como una competencia transdisciplinaria, no necesariamente relacionada con materias relacionadas con la tecnología. Se necesita algún tipo de conocimiento general sobre la navegación y el uso de información en internet. Este tipo de conocimiento ya debería formar parte de la educación primaria y secundaria, antes del nivel universitario, para garantizar que en la sociedad de la información nadie se quede rezagado.

¿Por qué la IAU decidió visitar la UOC en Barcelona para acoger este encuentro sobre transformación digital?

No es por casualidad que hayamos elegido la UOC para nuestra primera visita como parte del programa de la IAU sobre transformación digital. La UOC fue la primera universidad totalmente en línea del mundo. Pronto celebrará su 25 aniversario, y acabamos de celebrar los treinta años de la World Wide Web. La UOC, pues, tiene una amplia experiencia en formación en línea. Para la IAU, es crucial que las universidades miembros de todo el mundo se reúnan para fomentar el aprendizaje entre iguales y el diálogo. La mayoría de los eventos de la IAU tienen lugar en las diferentes universidades, por lo que para nosotros es muy estimulante visitar la UOC y aprender de ella.

¿Cuáles son las principales lecciones aprendidas que la UOC puede aportar a otras universidades?

Corresponde a nuestros miembros ver cómo pueden utilizar la información y la experiencia de la UOC en sus contextos respectivos. Aprender de la extensa experiencia de la UOC no significa necesariamente que hagan exactamente lo que hace la UOC, pero pueden inspirarse en su modelo y ver cómo se pueden utilizar algunas de las metodologías o iniciativas de la UOC en universidades más «tradicionales» con estudiantes en un campus. Los participantes obtendrán información sobre cómo se organiza el aprendizaje en línea y cómo se estructura y se gestiona un aula en línea. Podrán conocer la experiencia de la UOC en cuanto al proceso de acreditación, la facilitación de prácticas en línea y la creación de laboratorios virtuales. Estos solo son algunos ejemplos de los diferentes temas sobre los que hablarán los participantes durante la reunión en la UOC.

¿Le parece que nuestro proceso de aprendizaje cambiará debido al uso de la tecnología y la inteligencia artificial?

Estoy de acuerdo con los expertos que dicen que debemos desmitificar la inteligencia artificial, porque no tiene por qué ser lo que vemos en las películas, donde los robots toman nuestro relevo y representan una amenaza para la humanidad. El debate se debería centrar sobre todo en cómo decidimos utilizar la tecnología para configurar nuestras sociedades. Creo que debemos explorar el potencial de las tecnologías y al mismo tiempo ser conscientes de los riesgos. Por ejemplo, algunas universidades utilizan algoritmos para detectar cuándo los estudiantes no obtienen buenos resultados. Esta herramienta se puede utilizar tanto en beneficio del estudiante, que en este caso necesitaría apoyo personalizado, como para excluir a los estudiantes que no alcanzan los niveles exigidos. Espero que busquemos el primer escenario y que podamos utilizar la tecnología para dar apoyo al proceso de aprendizaje. Solo el tiempo nos dirá qué dirección tomamos finalmente, pero me parece que es importante examinar detenidamente las consideraciones éticas de los desarrollos tecnológicos.

¿La IAU promueve un conocimiento abierto, la idea de compartir abiertamente los resultados de las investigaciones efectuadas con financiación pública, un tipo de Wikipedia?

La IAU apoya la idea de compartir conocimientos y fomentar la ciencia abierta, pero somos una organización inclusiva, cubrimos todo tipo de universidades, privadas y públicas, que quizás tienen diferentes enfoques sobre este tema. Opino que el conocimiento abierto es algo que se difundirá, pero también requeriría un cambio en el funcionamiento de las instituciones. Espero que este cambio forme parte de nuestros principios en la nueva declaración de la IAU. El año pasado, nuestra reunión anual se tituló «Higher Education: Partnership for Societal Impact» (La educación superior: partenariados para el impacto en la sociedad), y durante la reunión defendimos la educación superior de calidad como un bien común global.

¿Cree que, dentro de veinte años, la educación superior será muy diferente debido a la tecnología?

Creo que las cosas van a cambiar, pero no de golpe. Cuando pienso en las conferencias anuales de la IAU de los años cincuenta y sesenta, me doy cuenta de que se planteaban los mismos problemas que debatiremos hoy. Le doy algunos ejemplos: «El papel de las universidades en la rápida evolución de la sociedad», «El derecho a la educación y el acceso a la educación superior» y «El papel de la universidad ante los cambios materiales y morales causados por el progreso científico y tecnológico». No hay duda de que la tecnología ha desarrollado y modificado las sociedades en los últimos setenta años, pero el hecho de enfrentarse a los desarrollos tecnológicos es un proceso continuo.

El ritmo de estos cambios, sin embargo, ha aumentado drásticamente en los últimos años. Es por eso por lo que es mucho más importante tener tiempo para digerir y considerar la dimensión ética de las transformaciones digitales. Qué duda cabe de que contienen el potencial para mejorar la enseñanza, el aprendizaje y la investigación, pero es importante asegurarnos de que las innovaciones digitales sirven a los intereses de todos y disminuyen la brecha digital en lugar de agrandarla. Esperamos que la nueva declaración de principios de la AIU hará tomar conciencia de los temas que están en juego y ayudará a configurar la formulación de políticas. El desarrollo tecnológico no es un fin en sí mismo, sino un medio para configurar el futuro de la educación superior y de la sociedad.