«La inteligencia artificial promete ofrecer experiencias de aprendizaje adaptadas a las necesidades de los estudiantes»

 Foto: UOC/Elsa Velasco

Foto: UOC/Elsa Velasco

05/08/2019
Elsa Velasco
Scott Fleming, vicepresidente ejecutivo de Strada Education Network

 

La educación superior está cambiando muy deprisa, al igual que la tecnología. El profesorado y las universidades se están adaptando para ayudar a los estudiantes a hacer frente a las necesidades y a los retos emergentes en el mercado laboral. La clave de esta transformación serán las herramientas y las tecnologías digitales que aún se están desarrollando y que nos obligan a plantearnos preguntas sobre cómo deberían aplicarse. En mayo tuvo lugar en el Palau Macaya de Barcelona el simposio Next Generation By Design 2019, organizado por DXtera Institute, German Alliance for Education (Bündnis für Bildung), EduCloud Alliance, Strada Education Network y la UOC. El evento reunió a líderes y profesionales del sector educativo de todo el mundo para debatir los principales retos tecnológicos a los que se enfrenta la educación superior.

Scott Fleming es vicepresidente ejecutivo de Strada Education Network, organización estadounidense sin ánimo de lucro que se dedica a reforzar los puentes entre la educación superior y el mundo laboral mediante la filantropía y la investigación estratégicas. Como uno de los ponentes principales del simposio, Fleming compartió su posición sobre la forma en que la tecnología puede ayudar a las universidades a mejorar la formación de los estudiantes y promover el éxito en su carrera profesional.

 

¿Cuál es el principal reto al que se enfrenta la educación superior en este momento?

La conexión entre la educación y el ámbito laboral. Casi todo el mundo cursa estudios superiores para tener un trabajo mejor o un sueldo más alto, y la educación es un camino para lograrlo. Lo que se quiere es relevancia. Pero, según el sector empresarial, la educación no proporciona las habilidades que buscan la mayoría de los empresarios.

¿Por qué ocurre esto?

Históricamente, la educación superior no se ha orientado a la formación de habilidades, sino que más bien, al centrarse en los estudios de humanidades, ha funcionado como un sistema de señales para los empleadores. Me refiero a que un grado universitario ha sido una señal que indicaba a los empresarios la conveniencia de contratar a una persona determinada. No está mal: las humanidades son una buena preparación para muchos puestos de trabajo, incluyendo los que exigen una cualificación técnica. Pero cada vez más, los empresarios buscan habilidades específicas; por eso, ahora la educación superior tiene la oportunidad de incorporar más formación en habilidades en los planes de estudio.

¿Qué pueden aportar la tecnología y las herramientas digitales para mejorar la educación?

Dan mayor flexibilidad de aprendizaje a los estudiantes y les permiten acceder a los materiales docentes desde donde viven o trabajan, proporcionan muchos más datos e información a estudiantes y profesores y les ofrecen mayores oportunidades para interactuar con otros estudiantes, aunque físicamente estén separados.

¿Cómo cambia la tecnología el trabajo de los educadores?

Da mucha más visibilidad a lo que hacen los estudiantes. Puedes ver qué actividades llevan a cabo con los contenidos, cómo se relacionan con los demás estudiantes, si su actividad concuerda con el resultado de las tareas que se les asignan. Los profesores tienen mucha más información a su alcance, lo que les permite saber cómo enseñar mejor y cómo interactuar con los estudiantes.

¿Cómo funcionan estas nuevas herramientas digitales?

Con la llegada de la informática en la nube, la mayoría de las herramientas digitales residen en entornos distribuidos o descentralizados. El contenido y los sistemas de aprendizaje están disponibles en todo momento en internet. Si puedes acceder al correo electrónico o a las redes sociales, también tienes un acceso sin precedentes a los materiales del curso.

¿Qué opina de la inteligencia artificial? ¿Cómo puede mejorar el aprendizaje?

La inteligencia artificial sigue siendo relativamente nueva en la educación, pero abre muchas posibilidades. Una de ellas es identificar qué materiales pueden ser más efectivos para cada estudiante. No todos los estudiantes aprenden de la misma manera y la inteligencia artificial puede ayudarnos en este sentido. Además, tiene el potencial de reducir significativamente la cantidad de trabajo administrativo de los profesores para que puedan centrarse más en la docencia. Hay muchas posibilidades, y estamos a punto de ver qué puede hacer la inteligencia artificial para transformar la educación superior.

¿Puede darnos un ejemplo concreto de estas posibilidades?

Actualmente, varias universidades participan en una iniciativa que utiliza un asistente virtual capaz de responder preguntas de manera muy efectiva. Una de las cosas que puede hacer la inteligencia artificial es anticipar cuáles serán las preguntas más frecuentes y darles respuesta. Por lo tanto, si soy estudiante y tengo una pregunta mientras viajo o cuando no estoy en contacto con mi tutor, o necesito una respuesta rápida, puedo hacerle la pregunta al asistente virtual, que está disponible 24 horas al día, 7 días a la semana. En casi todos los casos, puede responder del 70 al 75 % de las preguntas más frecuentes que plantean los estudiantes. En este sentido, tiene un impacto muy positivo en la participación estudiantil. La inteligencia artificial también puede ayudar a identificar situaciones más complejas, en las que los estudiantes quizás no quieren confiar en un asesor humano, pero sí que están dispuestos a hacer preguntas a un asistente virtual... el asistente no juzga a nadie por las preguntas que hace. 

¿Cuáles son los principales retos de la aplicación de estas tecnologías?

Un reto significativo es encontrar la aplicación de inteligencia artificial adecuada. Cuando la encuentras, debes desarrollarla o tienes que enseñarle qué ha de hacer en determinadas circunstancias, lo que exige tiempo y recursos. Y, al haber tantas posibilidades, puede ser difícil centrarse en las que tendrán más impacto. Este es uno de los motivos por los que la ciencia de datos ha llegado a ser tan decisiva. El otro reto es que surgen nuevas cuestiones éticas en torno a la inteligencia artificial. A escala global, el desarrollo de software e ingeniería es un trabajo menos diversificado que otras ocupaciones, lo que puede reflejarse en la inteligencia artificial si no tratamos de garantizar que todos los puntos de vista estén representados.

¿De qué manera la inteligencia artificial y las herramientas digitales transformarán la educación en los próximos diez años?

Gran parte de la educación será la misma. Aunque habrá estudiantes que seguirán aprendiendo de profesores especializados en su campo. Lo que cambiará es que mucha de esta interacción se gestionará por medio de la inteligencia artificial, y los profesores no tendrán que pasar tanto tiempo enseñando los principios básicos de una materia, lo que les permitirá dedicar tiempo a dirigir estudios menos estructurados. Además, el ritmo de aprendizaje será mucho más personalizado: la inteligencia artificial puede proporcionar una experiencia de aprendizaje diferente según las necesidades o las preferencias de cada estudiante.

¿Cómo piensa que esto mejorará la conexión entre la educación y el ámbito laboral?

Facilitará la modificación de los planes de estudio e incorporará elementos que tendrán más sentido para los empresarios. Si hay diferentes estudiantes que hacen el mismo curso y tienen los mismos deberes, puedes cambiar las actividades para que cada uno tenga la oportunidad de aprender algo que sea más relevante para su carrera profesional, sin tener que confeccionar una actividad diferente para cada uno. La tecnología puede ayudar a realizar una diferenciación adecuada de cada estudiante y, a una escala más amplia, en una universidad de gran tamaño como la UOC, con 55.000 estudiantes o más que quieren graduarse, la posibilidad de hacer todo esto de forma flexible será una ventaja importante.