«En la cobertura mediática del tenis sigue habiendo muchos micromachismos»

 Foto: UOC

Foto: UOC

12/08/2019
Germán Sierra
Aliona Bolsova, tenista de élite y estudiante del Grado de Historia, Geografía y Arte de la UOC

 

Aliona Bolsova lleva el deporte en los genes. Tanto sus padres como sus abuelos han competido en las olimpiadas, primero bajo la bandera soviética y, más tarde, representando a Moldavia. Todos fueron atletas, pero ella decidió que, además de competir, quería ganarse la vida con el deporte y eligió el tenis. Este año y después de un gran papel en Roland Garros, ha entrado en la lista de las cien mejores tenistas del mundo. Bolsova, catalana de adopción, tiene otra gran pasión: la historia y la cultura en general. Cursa en la UOC el grado de Historia, Geografía y Arte, y confiesa que a veces lo hace tan intensamente y con tanta pasión que se olvida de la raqueta.

 

¿Cómo te introdujiste en el mundo del tenis?

Yo vengo de una familia con mucha tradición de práctica deportiva pero en el ámbito del atletismo. A los cinco o seis años mis padres decidieron que tenía aptitudes para el deporte, aunque lo mejor era que apostara por algún deporte que me pudiera dar más autonomía económica que el atletismo, y yo, que seguía el tenis por televisión, pensé: ¿por qué no probarlo?

Estás casi predispuesta genéticamente a rendir bien deportivamente.

Sí, tanto mis abuelos como mis padres han practicado el atletismo y han competido en olimpiadas, primero representando a la Unión Soviética y más tarde a Moldavia. He nacido con eso y llevo el deporte en la sangre. No creo que tenga una deuda con las olimpiadas porque sé que llegar ahí es muy difícil, pero me encantaría. Es la competición a la que más ilusión me haría asistir.

Este año has alcanzado tu mejor posición en la clasificación mundial femenina de tenis de la Asociación Femenina de Tenis (WTA). ¿Cómo lo vives?

Sí, después de participar en Roland Garros entré en el top 100 y llegué a la 90, y ahora creo que estoy en la 94. La verdad es que no puedo estar más contenta porque ese era mi objetivo prioritario: llegar a estar entre las 100 primeras tenistas del mundo significa que ya eres tenista profesional de pleno derecho y empiezas a ganar un sueldo por ese trabajo.

¿Cómo es tu día a día?, ¿cuántas horas entrenas?, ¿cuántas horas dedicas al descanso?, y ¿cómo te organizas para estudiar?

Depende de la temporada. En pretemporada, que son los meses de entreno, estos consisten en cargas altas de cinco o seis horas al día. Aprovecho para estudiar las últimas horas del día, sobre todo por la tarde noche, cuando ya he llegado a casa. En temporada de competición, los entrenos se acortan bastante: como mucho entrenamos tres o cuatro horas, porque hay muchos partidos o viajes, y entonces es cuando aprovecho para estudiar algunas horas más. Con relación al descanso, muchas veces descanso o sábado y domingo o solo el domingo.

¿Cómo concilias tu vida deportiva con tu vida académica?, ¿te sucede que compites cuando deberías estudiar y viceversa?

Todo el tiempo tengo esa sensación. Soy muy aplicada en los estudios y a veces lo sufro. En los últimos torneos iba avanzando en rondas y tenía pronto los exámenes finales, y a medida que avanzaba pensaba que me quedaría menos tiempo para estudiar. El problema es encadenar partidos y tener trabajos pendientes; apenas tienes tiempo de descansar. Dejas la raqueta y te pones a preparar entregas. Es una contrarreloj, pero me gusta y quiero de verdad aprobar, lo tengo siempre en mente. 

¿Crees que la disciplina que exige el deporte de élite te sirve para los estudios?

Por supuesto, porque hay que organizarse muy bien el tiempo, te da una determinación para hacer las cosas que tanto vale para el deporte como para los estudios. El deporte de alta competición requiere mucho sacrificio. Hay que comer bien cada día, descansar, dormir las horas adecuadas...; hay días en que quieres estudiar más, pero tienes que dormir. La gente solo ve que los deportistas de élite ganan mucho dinero, pero detrás de ese éxito, al margen del talento, hay muchísimo trabajo. 

«Detrás de la vida del deportista de élite hay mucha renuncia y sacrificios»

¿Qué inquietudes tienes?

Tengo tantas que dejé el tenis una temporada porque tenía muchas inquietudes. Lo aparqué y me fui a estudiar a Estados Unidos. Estudié diseño de moda, aunque luego cambié a historia. En la UOC estudio el grado de Geografía, Historia y Arte y disfruto por igual las tres disciplinas. También me encanta la filosofía. Estoy en un momento en que quiero aprender mucho, leer todo lo que cae en mis manos. 

Muchos deportistas se encierran en el hotel, pero a ti te gusta salir a descubrir las ciudades…

Sí, no hace falta verlo todo, pero me gusta salir para apreciar la cultura, la diversidad, la arquitectura, empaparme un poco de la cultura del lugar. De hecho, dependiendo de dónde me encuentre, muchas veces tengo la oportunidad de ver en vivo museos o edificios sobre los que estoy estudiando.

¿Por qué escogiste la UOC?

Yo vivo entre la Costa Brava y Barcelona, y las sedes me son muy cómodas. Además, es un modelo al que ya estaba acostumbrada porque hice algo parecido en Estados Unidos, de forma que me informé un poco y no me costó decidirme. Puedo compaginar perfectamente la carrera deportiva con los estudios. El grado, además, me gustó mucho porque complementa muchas disciplinas distintas.

¿Crees que las mujeres deportistas de élite están suficientemente visibilizadas?

Es un tema muy en boga. Es obvio que el hombre en el ámbito televisivo y de prensa lo monopoliza casi todo, aunque también es verdad que lleva más años. En tenis, en cuanto a premios en metálico, hombres y mujeres están bastante igualados, pero en cobertura de prensa o en televisión sigue habiendo muchos micromachismos. En el fútbol sí que hay un abismo entre el mundo masculino y el femenino.

Ha escrito cierta prensa deportiva de ti que eres un perfil curioso porque luces tatuajes y no usas faldillas sino pantalones cortos. ¿No es un análisis que parece sacado de otro siglo?

Me han preguntado muchísimo sobre mi estética desde Roland Garros. El tenis tradicionalmente ha sido un deporte muy pijo y mi estética ha llamado la atención, sobre todo los tatuajes. Yo uso pantalones cortos por comodidad, pero hay tal estereotipo estético de la tenista y de cómo va vestida que también ha despertado interés.

¿Dónde te ves en diez años?, ¿y en veinte?

De aquí a 10 años tendré 31 y me encantaría seguir compitiendo porque eso significaría que tengo salud y que las cosas me van bien. Con 41 dudo que compita y descarto trabajar en el ámbito del tenis. Una ilusión que tengo es escribir; me encantaría escribir un libro o trabajar en un museo. Cuando acabe la carrera seguro que tengo mucho más claro hacia dónde seguir mis pasos.