«La COVID-19 demuestra la importancia de la tecnología en el acompañamiento del paciente, una tarea inherente a la enfermería»

 Foto: Marc Fortes

Foto: Marc Fortes

12/05/2020
Imma Alberch
Marc Fortes, enfermero y responsable del portal Infermera virtual

 

Con motivo del Día Internacional de la Enfermería, que se celebra el 12 de mayo, entrevistamos a Marc Fortes, enfermero y coordinador del proyecto Infermera virtual del Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Barcelona (COIB), una innovadora propuesta de educación para la salud que comparte el compromiso del eHealth Center de la UOC con la salud digital y el empoderamiento de la ciudadanía.

Marc Fortes es enfermero de atención domiciliaria. Está especializado en tecnología y educación para la salud, y desarrolla su labor profesional como responsable de Infermera virtual, un portal de educación para la salud que proporciona recursos e información sobre salud a la ciudadanía. Fortes, que colaboró en el MOOC sobre Alfabetización para la Salud coordinado por los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC,  trabaja también en la Fundación TIC Salud, del Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña, y actualmente es uno de los enfermeros voluntarios que trabajan para paliar la pandemia de la COVID-19.

 

¿Cómo ha evolucionado la profesión de la enfermería en este último siglo?

Aunque la base de nuestra profesión sigue siendo la misma, ha habido cambios para adaptarse a las nuevas tecnologías y sobre todo a los nuevos funcionamientos sociales. La enfermera siempre ha intentado emplear las mejores herramientas disponibles para ofrecer los mejores cuidados a las personas, y, cuando evolucionan las herramientas, nosotros también lo hacemos como profesionales.

Uno de los aspectos más destacados de nuestro trabajo es el acompañamiento de las personas, que hacemos desde los inicios de la enfermería con Florence Nightingale. Es muy importante, porque, a veces, no puedes ofrecerles soluciones de salud pero puedes acompañarlas, y esto las hace estar más tranquilas. La tecnología desempeñará un papel importante en el terreno del acompañamiento y los enfermeros tendremos mucho que decir, ya que somos expertos en dicho acompañamiento. Hoy, con la COVID-19, el acompañamiento también consiste en facilitar a los pacientes hacer videollamadas con los familiares.

Desafortunadamente, sigue siendo una profesión a menudo menospreciada por las administraciones, a pesar de ser de los profesionales de la salud mejor valorados por los pacientes. Posiblemente, el ser una profesión mayoritariamente femenina ha influido negativamente en el reconocimiento de nuestra labor, pero la sociedad va evolucionando hacia un espacio más igualitario, y creo que a la larga se revertirá esta situación.

En este contexto de cambio, desde el Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Barcelona habéis creado el portal Infermera virtual. ¿Por qué?

En el Congreso Mundial de la Promoción de la Salud de 2005 se llega a la conclusión de que hay que intentar aprovechar la evolución tecnológica para que la educación para la salud llegue de forma más equitativa a toda la población. Es cierto que las TIC aún no llegan a todo el mundo por igual, pero sí que se han extendido brutalmente y en ese momento ello hizo pensar que un proyecto como Infermera virtual permitiría un acceso más universal al conocimiento. 

El COIB puso en marcha el proyecto en 2009. Se recogieron diversas iniciativas de enfermeros que ya habían ido poniendo en marcha pequeños proyectos virtuales en Cataluña que ayudaban a evitar desplazamientos innecesarios de pacientes. Infermera virtual aglutinó estas ideas y empezó a hacer contenido de salud validado, que pudiera llegar a la población y que el colectivo de enfermería pudiera utilizar. Aparte del objetivo inicial de hacer llegar la información a todos, también queríamos ofrecer confianza en la red creando un contenido correcto, proporcionar información basada en la evidencia científica, así como otros contenidos que, a pesar de no existir una evidencia clara, sabemos que funcionan.

¿Cuáles son esos contenidos que funcionan?

En el contexto del cuidado a menudo hay aspectos emocionales que nosotros cubrimos y que son difíciles de medir, pero los fundamentamos y se adjuntan en el portal web. Por ejemplo, en el contexto actual de la COVID-19, un paciente que ha pasado por una UCI intubado, cuando despierta, no puede ver a su familia. Fisiológicamente y biológicamente, seguramente se recuperará igual de bien tanto si ve a los familiares como si no los ve, pero el hecho de hacer una videollamada con la familia puede aliviarle el malestar, y es probable que no exista evidencia científica al respecto. 

¿En qué consiste y cómo funciona Infermera virtual?

Es un fondo documental virtual, que casi diría que es el repositorio de conocimiento enfermero más importante con el que contamos en España. Es abierto y gratuito, siguiendo este objetivo inicial de garantizar un acceso universal. Trabajamos a partir de las fichas «qué hay que saber», que incluyen una explicación global de una situación, por ejemplo, del embarazo o del duelo. Como son muy extensas, a partir de ellas intentamos confeccionar materiales más concretos en forma de guías, videoconsejos e infografías. Esto nos permite difundirlo en las redes sociales y los enfermeros pueden entregar el material a los pacientes. El objetivo es que la información llegue a todos los públicos.

¿Qué acogida ha tenido por parte de los profesionales y de la población? 

Nos centramos en la provincia de Barcelona, porque formamos parte del COIB. Trabajamos con centros de atención primaria (CAP) y hospitales, e impartimos formación continua para explicar las herramientas y los nuevos contenidos. Cuando nos desplazamos a los centros, los profesionales nos están muy agradecidos, les parece una herramienta interesante y que utilizan. Muchas veces vienen profesionales de la salud de otras disciplinas como la medicina, el trabajo social o la fisioterapia, que también agradecen este repositorio, porque a menudo les sirve para dar respuesta a temas que no conocen. Además, nos consta que en América Latina hemos tenido muy buena acogida, nos utilizan universidades y hospitales, aprovechan mucho nuestro contenido y nos lo hacen saber. Actualmente tenemos unas 110.000 visitas mensuales en la web y 29.000 seguidores entre las redes sociales que usamos (Twitter, Instagram, YouTube y Facebook).

No ofrecemos un contenido técnico, ya que nos dirigimos a la ciudadanía, pero puede hacer servicio a la enfermera o enfermero. Cuando tienes que explicar a un paciente cómo tiene que hacerlo para administrarse la heparina, es más fácil si acompañas la explicación de una infografía que lo indique. Somos expertos en educación para la salud y hacemos un trabajo muy exhaustivo a la hora de generar estos contenidos, porque el objetivo es que se acabe entendiendo y que no haya confusión: esto es un valor añadido interesante de nuestro proyecto. 

¿Habéis notado un cambio de hábitos de la población en el uso del portal durante esta crisis de la COVID-19?

Hemos notado un repunte importante de visitas en el web, diría que tal vez un incremento de un 30 %. Supongo que la gente también tiene más tiempo para buscar, y sobre todo es consciente de que parte de la solución está en sus manos. Nuestro mantra de «dotar de autonomía a las personas para que tengan capacidad de decidir sobre su salud» parece que surte efecto y la gente ve que tiene que informarse y que debe estar atenta. Eso sí, hemos mantenido el número habitual de consultas por medio de nuestro web o de las redes sociales; algo que nos ha sorprendido, porque pensábamos que recibiríamos más consultas, pero también es cierto que han surgido aplicaciones y otros canales de información oficiales: todos se han volcado en dar información sobre la COVID-19.

¿Qué aporta el portal Infermera virtual al contexto de la COVID-19?

Nosotros nos hemos centrado mucho en los niños. Elaboramos una guía para explicarles qué era el SARS-CoV-2 y funcionó bien; la tenemos colgada en el web y nos consta que ha dado bastantes vueltas por el mundo. Por otro lado, nos centramos en un juego para niños mayores de seis años, Misión Gulnac, que es un juego de imprimir y jugar que puede descargarse desde el web y está pensado como un contenido de educación para la salud en formato lúdico. Es colaborativo; todos los jugadores tienen un objetivo común y no rivalizan entre ellos. Aparte de esto, hemos abierto también un consultorio gratuito, dirigido a personas mayores y cuidadores. Finalmente, contamos con un espacio de preguntas frecuentes y un repositorio sobre la COVID-19 que vamos actualizando.

¿Crees que los currículos de los grados universitarios de enfermería están adaptados a los entornos virtuales donde se trabaja hoy en día?

Rotundamente no. Pienso que hace falta una transformación muy grande a nivel del grado. Sí que es cierto que hay algunas universidades, quizás más las privadas, que apuestan más por este tipo de itinerario más tecnológico, pero en general no es así. Los profesores no han visto el potencial de las TIC, y cuando los profesionales de la enfermería terminan los estudios y comienzan a ejercer la profesión, tienen que aprender a aplicar todas estas herramientas. Al igual que enseñan cómo funciona un respirador o un monitor, estaría bien que también se centraran en las TIC y todo lo que pueden aportar a nuestra profesión.

¿Qué retos de futuro tiene la profesión de enfermería?

Creo que nuestro futuro pasa indudablemente por un reconocimiento social que se materialice en hechos. Aparte de eso, tenemos el reto de sacar adelante proyectos que aún no desarrolla nadie, como el acompañamiento telemático; creo que nosotros deberíamos liderarlo y regularlo desde nuestra visión global de la persona, que integra todas las dimensiones de la persona y de lo que nosotros llamamos «actividades de la vida diaria».

Partimos de una visión holística de la persona, que tiene cuatro dimensiones: la biológica, la psicológica, la social y la espiritual. Para mantener el equilibrio entre estas cuatro dimensiones y una buena calidad de vida, es necesario que las personas lleven a cabo las ocho actividades de la vida diaria: respirar, comer y beber, moverse, descansar y dormir, eliminar, trabajar y divertirse, evitar peligros y, finalmente, comunicarse de forma saludable. Las tecnologías de acompañamiento telemático y del ámbito asistencial que aparezcan en un futuro próximo deberían incorporar esta visión global que tenemos el colectivo de enfermería. Es un reto importante.

¿Crees que, a raíz de la crisis de la COVID-19, la sociedad tomará más conciencia de la tarea de los enfermeros y enfermeras en los centros de salud?

Creo que algunas personas sí lo harán porque lo habrán vivido de cerca, pero esto también nos pasaba con anterioridad. Cuando alguien padece problemas de salud y ve que la enfermera o enfermero es la persona que lo ayuda a caminar por este camino de la enfermedad a la salud, automáticamente toma conciencia de nuestra tarea. Seguramente con la COVID-19 ocurra algo parecido; todas las personas que con toda la buena intención del mundo salen a aplaudir a las ocho, algo que agradezco profundamente, si no han tenido contacto directo con nosotros muy probablemente terminarán olvidando la tarea que hemos estado haciendo, y todo volverá a la normalidad. Ojalá me equivoque.

Este 2020 es el Año Internacional del Personal de Enfermería y de Partería y la verdad es que hemos cogido una manera dura de celebrarlo, trabajando imparablemente y perdiendo algunas de las compañeras que han muerto en esta pandemia. Como enfermero, creo que hay que reivindicar más reconocimiento, no solo de las administraciones, sino también de los medios de comunicación; nuestro trabajo tiene interés y estaría bien que los medios lo explicaran, lo que daría más visibilidad a nuestra profesión. Sin embargo, si esto no ocurre, seguiremos cuidando de las personas las 24 horas del día los 365 días del año, como hemos hecho siempre.