«Ser deportista de alto nivel te da herramientas que son transferibles al mundo laboral y académico»

 Zoya Naumov

Foto: Sportmedia

17/11/2022
Eva Carnero
Zoya Naumov, atleta

 

Zoya Naumov (Bellaterra, Sant Cugat, 1995) es una de las atletas de alto nivel que han sido estudiantes de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Especialista en 800 metros de atletismo, ha sido campeona de España y actualmente se prepara para conseguir una plaza en la cita olímpica de París en 2024. Licenciada en Psicología por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y máster universitario de Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas por la UOC, Naumov explica en esta entrevista cómo combina la profesión de deportista con la de psicóloga y cómo ha tenido que ir superando obstáculos para llegar hasta donde está ahora, especialmente en el ámbito de la salud.

¿Cómo empezaste en el mundo del deporte? ¿Cuál fue el punto de inflexión que te hizo decidir a dedicarte profesionalmente al atletismo?

Empecé a entrenar con nueve años, y con diecisiete empecé a hacerlo como deportista de alto rendimiento. Con diecisiete años participé en el primer campeonato internacional (el europeo júnior), y poco después gané el Campeonato de España Sub 23. Después de pasar un año en Estados Unidos con una beca, decidí dedicarme profesionalmente al atletismo, compaginándolo con los estudios de Psicología. En 2018 fui campeona de España —ya en el ámbito absoluto— y conseguí un contrato de patrocinio con New Balance el año siguiente.

Los problemas de salud han sido un desafío constante en tu carrera.

Hacía bastante tiempo que tenía problemas intestinales; mi sistema inmunitario no funcionaba suficientemente bien, y a todo esto se le añadieron lesiones físicas y una cirugía. Justo antes de los Juegos Olímpicos de Tokio (2020) decidí parar para ver si mi cuerpo se recuperaba con un descanso. Después de acudir a muchos profesionales, empecé a trabajar con un osteópata y un especialista en medicina oriental. Me prescribieron una dieta muy restrictiva (sin lactosa, gluten, fructosa ni sorbitol durante dieciséis meses) y también me detectaron que los metales de amalgama para tratar las caries podían estar impactándome desde el punto de vista inflamatorio. Poco a poco, fui volviendo a hacer deporte y a la competición.

La verdad es que psicológicamente ha sido todo un reto transitar por esta etapa, sumándole momentos personales complicados. En enero de este año tuve un episodio de ansiedad bastante significativo, y me costó compaginar el deporte con los estudios. Quiero hablar de ello porque, por fin, la salud mental está empezando a visibilizarse, y sobre todo el efecto que tiene sobre nuestro bienestar global. Salí adelante gracias a la ayuda de profesionales especializadas (dos psicólogas) y a la red de apoyo que me rodeaba (amistades, familia y entrenador).

"Tuve un episodio de ansiedad bastante significativo, y me costó compaginar el deporte con los estudios"

¿Crees que los estudios son importantes para los deportistas?

Los deportistas de alto nivel vivimos dos vidas. Cuando se nos acaba la vida de deportista profesional (en mi prueba es alrededor de los 30-35 años), vivimos un proceso de duelo. Tener estudios te ayuda a salir adelante. Es crucial tener formación, porque es otro pilar donde apoyarte cuando finaliza tu "primera vida". Actualmente, la filosofía de los entrenadores es priorizar la formación continua. De hecho, mi trabajo de final de grado de Psicología se enfocó en cómo afecta al bienestar de los atletas el hecho de seguir una carrera dual (deporte y estudios).

"Es crucial tener formación, porque es otro pilar donde apoyarte cuando finaliza tu 'primera vida'"

¿Cómo compaginas tu profesión de psicóloga con la de deportista?

Tengo que hacer malabares. A veces hago dos entrenamientos al día, pero son muchas más horas que esto: tenemos que descansar, hacer fisioterapia, controlar la alimentación… Ser deportista es un trabajo de 24 horas al día. Además, continuamente participamos en competiciones. Todo ello pide un gran número de horas. No es fácil combinarlo.

Después de hacer el máster de la UOC, me especialicé en orientación educativa y he trabajado en diferentes ámbitos: educación sexual, trastornos de la conducta alimentaria, acoso escolar, prevención de consumo de drogas… También he orientado a otros deportistas. Como máximo, puedo trabajar a media jornada, porque el deporte absorbe mucho tiempo. Durante la carrera deportiva es difícil encontrar proyectos profesionales que puedan adaptarse a tu situación.

¿Qué experiencia has tenido en la UOC? ¿Recomendarías esta forma de estudiar a los atletas de alto nivel?

Los deportistas de alto nivel tenemos horarios apretados, viajamos mucho… Poder estudiar en línea nos da mucha flexibilidad, porque nos permite evitar desplazamientos y poder descansar más. Con la pandemia hemos visto más que nunca las ventajas de estudiar en línea.

Hasta hace pocos años, las mujeres deportistas prácticamente no tenían visibilidad en los medios ni en la sociedad. A pesar de que esto está cambiando, ¿crees que todavía queda camino por recorrer?

Sin duda. En Estados Unidos vi que allí el deportista está más reconocido, se valora mucho su trabajo. En nuestro país, el fútbol lo difumina todo. Los deportistas de élite somos un grupo reducido, y no siempre se nos dan facilidades. Ha habido casos en los que instituciones escolares o universitarias no vinculadas al deporte se han opuesto a hacer cambio de fechas para hacer exámenes. Por suerte, parece que, poco a poco, esto va cambiando. Ser deportista de alto nivel te da herramientas como la capacidad de superación, la adaptabilidad, la disciplina o la pasión, que después son transferibles al mundo laboral y académico. Hay que dar más visibilidad al valor que podemos aportar a la sociedad. Afortunadamente, se está viviendo un boom del ejercicio físico y el deporte, y sus beneficios están cada día más presentes en la sociedad.

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Hace poco he empezado una nueva etapa en Madrid, en el Centro de Alto Rendimiento, y estoy muy contenta con el cambio. Tengo unas facilidades que no había podido conseguir anteriormente por cuestiones burocráticas. A corto plazo, quiero coger continuidad en mi carrera deportiva y poder seguir bien de salud. Querría mejorar mi cuarta posición en los campeonatos de España y revalidar mi título. Y, a partir de ahí, trabajar para llegar a los Juegos Olímpicos de París, que son dentro de dos años. Al mismo tiempo, quiero seguir compaginando la carrera deportiva con la de psicóloga, puesto que me gusta mucho mi trabajo.

Tu madre es catalana y tu padre, ruso. ¿Cómo ves lo que está pasando en Rusia y la guerra con Ucrania?

No soy la persona más indicada para opinar de un conflicto de estas magnitudes, porque me falta información, como a la mayoría de la población. Eso sí, puedo decir que una guerra nunca es bienvenida; estoy muy en contra de lo que está sucediendo. También es cierto que hay una gran desinformación sobre todo ello. La gente de ambos bandos está sufriendo (la población ucraniana, sobre todo, y la rusa, de rebote). A mi parecer, no es una guerra entre dos territorios, sino que hay conflictos geopolíticos y económicos internacionales en juego. ¿El resultado? La gente de la calle sufriendo las consecuencias, como compañeros deportistas exiliados o incluso participando en la guerra (en Ucrania y Rusia, los deportistas de alto nivel forman parte del ejército). Desde una visión sistémica, el mal que está haciéndose entre estos pueblos perdurará entre generaciones, y esto es lo más terrible: el odio. Todo esto es triste, y espero de todo corazón que se acabe lo más pronto posible.

"En Ucrania y Rusia, los deportistas de alto nivel forman parte del ejército"