Conferencia de inauguración del curso 2001-2002 (Madrid, 6 de octubre de 2001)
Hacia la sociedad de la información[*]
Manuel Campo Vidal

Director general y consejero delegado de LUA Multimedia



Resumen: Actualmente nuestra sociedad está viviendo una etapa de transición que lo está transformando todo de un modo extraordinariamente acelerado. Estamos siendo los protagonistas del paso de la sociedad industrial a la sociedad de la información y del conocimiento. Los acontecimientos del 11 de septiembre han puesto de manifiesto esta nueva situación: han hecho tambalear la economía mundial y también la convivencia mundial, pero por encima de todo han hecho evidente que en la nueva sociedad en que vivimos ya no son válidos ciertos modelos ni ciertos conceptos tradicionales, pues el mundo se rige actualmente según un nuevo orden. Ante esta nueva situación, podemos hacer dos reflexiones, una a nivel global y otra a nivel estatal. En primer lugar, debemos tener presente que la desigualdad en el mundo está aumentando de forma espectacular, lo cual genera grandes tensiones y conflictos. Es vital ser conscientes de ello e intentar combatirlo. A escala estatal, es imprescindible emplear el máximo de esfuerzos a todos los niveles para consolidar la posición de España en la sociedad moderna, en la sociedad de la tecnología y la innovación. De lo contrario, el crecimiento constante del déficit tecnológico relegará a España a una posición de debilidad frente a los países pioneros de la nueva sociedad de la información.


1. Introducción

Buenos días. Ante todo quiero agradecer a la Universitat Oberta de Catalunya, a la UOC, que me haya invitado y me haya dado esta posibilidad de seguir en contacto con ellos. Ya hace tiempo que me llamó enormemente la atención el proyecto del profesor Ferraté, porque me parecía que era extraordinariamente innovador; y en este caso sí que tenemos una prueba clara, ya que ustedes forman parte de ese resultado en el que se suma una gran capacidad de visión y de innovación y unos resultados concretos, que tendrían que decir los responsables si son superiores a lo que realmente esperaban -probablemente sí y, con toda certeza, muy superiores a lo que muchos creyeron en un principio que podría llegar a suceder. Y probablemente estemos sólo en un peldaño más de esta progresión y dentro de dos o tres años esto tenga una dimensión extraordinariamente superior, o al menos así lo indican las curvas de crecimiento.

Hoy les quisiera transmitir una reflexión sobre algunas de las preocupaciones del proyecto en que estamos trabajando actualmente.

2. De la sociedad industrial a la sociedad de la información

Como señalaba el profesor Ferraté, estoy haciendo un programa de televisión sobre la obra intelectual del profesor Manuel Castells, tratando de ver cómo se concreta en cada comunidad autónoma -también en general, en España, en Europa y en el mundo, porque hay que combinar constantemente lo global y lo local-, cómo se concreta, decía, este paso de la sociedad industrial a la sociedad de la información, que es la gran transición que la historia, el tiempo, nos ha deparado como regalo -aunque también con zozobras, con inquietudes e incertidumbres de toda naturaleza, ¿cómo no?

A veces comento que no devolvería ni un año de mi vida por quitarme un o dos años, y poderlos tener en perspectiva. Es decir, celebro haber nacido el año que nací porque no me perdí la transición política española. Me parece que para un ciudadano y para un demócrata, y además en mi caso particular para un periodista, poder ver paso a paso los cimientos, ver cómo se concretaba y después cómo se iba consolidando la obra de ingeniería tan espectacular que representa pasar pacíficamente -más allá de los brotes terroristas que desgraciadamente no hemos terminado de sofocar todavía- de una dictadura a una democracia es un espectáculo de tal naturaleza que yo no devolvería ningún año. Porque si hubiera nacido cinco años más tarde me lo hubiera perdido o no lo hubiera podido seguir con la precisión y con la riqueza que me pareció que personalmente pude extraer de aquello.

Pues estas generaciones que estamos aquí -aunque muchos de ustedes sean más jóvenes- tenemos la inmensa suerte de haber vivido aquella transición y esta transición, que es una transición completamente distinta -supongo a todo el mundo informado-, que es una transición de sociedad, que es el paso de la sociedad industrial a la sociedad de la información, o más precisamente a la sociedad del conocimiento, y que está transformando todo absolutamente. Está transformando la geografía económica mundial, está transformando los ciclos de producción, está transformando la organización industrial de las empresas, está transformando las carreras, la preparación en las universidades, las escuelas técnicas... Hay carreras que quedan obsoletas en un tiempo realmente impensable hace sólo veinte o veinticinco años. Y todo ello -como dice Manuel Castells- se produce de una forma extraordinariamente acelerada.

A lo largo de la historia, el desarrollo de la agricultura tardó siglos en concretarse, en expandirse y en darse a conocer en todo el mundo. O la propia Revolución Industrial en nuestro país. Hay una historia que estamos siguiendo ahora muy interesante del profesor Jordi Nadal -la estoy utilizando para el programa de Andalucía- en la que destaca que la máquina de vapor llegó bastantes años antes a Andalucía que a Cataluña y, sin embargo, la Revolución Industrial se hizo en Cataluña y no se hizo en Andalucía. Hay una serie de factores importantes a estudiar muy interesantes, pero en todo caso tardó décadas y décadas a expandirse la posibilidad de que España entrara en la Revolución Industrial, y en muchos aspectos y en muchas zonas del país tuvimos que esperar hasta bien entrado el siglo XX para poder decir que se había roto con la concepción de suturas agrarias que había en los siglos XVIII y XIX.

Todo eso se hizo de una manera a veces dramática, como en el caso de Galicia, con una hemorragia humana realmente espectacular. Cuando empezó el siglo XIX Galicia tenía la misma población que Cataluña tiene actualmente (seis millones de habitantes), y ahora tiene sólo dos y medio. Todas estas personas se han extendido por el resto de España o por América. Es decir, todo se ha hecho con una convulsión tremenda de la sociedad.

Cualquier cambio de esa naturaleza duraba décadas o duraba siglos, mientras que la revolución, la transición que estamos viviendo en este momento, se produce de una manera tan acelerada que probablemente quien se entere tarde de ello en puestos de responsabilidad -bien sean políticos, empresariales, etcétera- va a lamentarlo porque probablemente no va a poder, a la velocidad que va, recuperar el ritmo al que se está moviendo todo su entorno.

3. El 11 de septiembre: un punto de inflexión
Todo eso ya lo sabíamos antes del 11 de septiembre, pero de pronto el 11 de septiembre se produjo lo que todos conocemos -cualquier ficción anterior y por más imaginativa y dramática que hubiera sido quedaba corta con lo que fue realmente la realidad. Y ahora tendremos que plantearnos todas estas cosas después de lo que ha sucedido y las consecuencias que pueda traer -que las traerá y las veremos.
3.1. Consecuencias en la economía

En torno a esto quisiera decir dos cosas, una previa al 11 de septiembre. He mirado bien los artículos de prensa de antes del 11 de septiembre, y en aquel momento ya nadie dudaba de que estábamos en un proceso de enfriamiento de la economía. Incluso hay un artículo en El País del día 6 de septiembre de Joaquín Estefanía en el que habla de "enfriamiento global". A mí se me había escapado el tema, porque es verdad que desde la segunda crisis del petróleo de los años setenta no se había producido que los tres grandes -Estados Unidos, Europa y Japón- se enfriaran simultáneamente. Podía ser que se enfriara uno: la crisis financiera japonesa, que en Europa pasaba algo, en Estados Unidos los últimos años eran de extraordinario crecimiento por la nueva economía, con crecimientos del 5%, etcétera. Pero que se estuvieran enfriando los tres grandes de forma simultánea -y, en consecuencia, la influencia que esto tenía en el resto del mundo- no se producía desde finales de los años setenta, con la segunda crisis del petróleo. Por lo tanto ya estábamos en esta situación de enfriamiento global.

El periódico del día anterior, el lunes 10 de septiembre, todavía dice -en Expansión, por ejemplo: "Estados Unidos y Japón prevén la recuperación de la economía mundial a partir del año 2002". Se había producido la reunión en China del foro de cooperación Asia-Pacífico y allí habían salido conclusiones de esta naturaleza. O el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Paul O'Neal, decía: "El año que viene creceremos al 3,2%. Debemos ser optimistas respecto a este proceso cíclico de la nueva economía; esto está ligado a la caída de los mercados de alta tecnología, pero no se preocupen que esto se recupera". Eso era el día 10 de septiembre. El día 11, naturalmente, escuchamos interpretaciones en algunos medios de comunicación, algunas realmente sonrojantes, que hablaron precipitadamente de la tercera guerra mundial.

Podríamos decir que ya tenemos unos datos importantes de cómo pueden suceder las cosas, si no hay elementos nuevos, en los próximos meses dentro de este proceso que traíamos de enfriamiento global y esas perspectivas que se divisaban de recuperación de la economía internacional.

Los primeros datos fueron positivos en el sentido del control después de la tragedia. El petróleo, que en las primeras horas subió a 32 dólares el barril, se logró contener en 28 dólares, y por lo tanto pareció que no iríamos a una crisis energética. Arabia Saudí se comprometió a cubrir la escasez y Estados Unidos anunció que podía tirar de su reserva estratégica para poder contener los precios. Ahí se ha controlado la situación y por lo tanto eso es positivo.

La segunda cuestión es que los bancos centrales de los países del G-7 inyectaron en un primer momento 120 mil millones de dólares al sistema. Eso dio liquidez y las bolsas mal que bien fueron aguantando, y desde luego todos los países integrantes del G-7 garantizaron la estabilidad y la liquidez para que no se dispararan los tipos de interés. Ya vemos como están las cosas ahora: más bien los tipos bajan y van a seguir bajando. Y todo eso va a tener consecuencias en el mercado inmobiliario porque las hipotecas van a venirse abajo, puesto que, por lo menos en esos sectores, van a reactivarse determinadas cosas de la construcción.

Es evidente que hay sectores económicos que han quedado muy tocados y sobre los que hay una incertidumbre muy importante. Y esos sectores económicos son de tal magnitud que la economía de este país y la economía en general internacional va a tener que soportar la incidencia de la crisis en esos sectores -todo el mundo lo sabe, no me voy a entretener en eso-: las compañías aéreas, las compañías aseguradoras, etcétera. Porque si eso fuera una guerra, las compañías aseguradoras no responderían. En una situación como ésta las compañías aseguradoras tienen una situación muy grave -ya saben ustedes en qué situación se encuentran sus acciones en bolsa, por ejemplo. Y no hablemos de las compañías aéreas.

Al acabar la entrevista que le hice el miércoles pasado a Manuel Pimentel en Sevilla, el ex ministro de Trabajo me dijo: "Me voy a Valencia". Estábamos en Sevilla, y yo le dije: "¿Cómo vas, en avión o en coche?". Y me respondió: "Voy en avión porque hay que volar ahora en solidaridad con los empleados de las compañías aéreas". Y me pareció que era una figura muy bien definida, porque realmente no sé si habrá que volar por solidaridad, pero sólo volamos los que tenemos que volar por necesidad. El resto se lo piensa enormemente, particularmente en algunos destinos, y desde luego muchas cosas se están aplazando. En Sevilla y en Canarias hay, como en otros sitios, una especial percepción de que si falta -en el caso de Sevilla- el turista americano y el turista japonés, la situación puede ser bastante más complicada. En el caso de Canarias están dudando porque normalmente la mayor parte de su turismo son alemanes e ingleses. Pero ya no les cuento como están en el otro lado del Mediterráneo -en Grecia, en los destinos del Mediterráneo oriental. Los hoteles están en las mismas circunstancias, ¿qué duda cabe? Y, aunque les parezca curioso, los que empiezan a hacer rescisión de contratos son, por ejemplo, las empresas de máquinas fotográficas. En Japón, habrá menos turistas, y en consecuencia vamos a vender menos máquinas y menos videocámaras. Todo eso no son intuiciones. Todos esos recortes ya se han producido, ya se han anunciado en los últimos días.

Hay empresas que curiosamente parece que salen beneficiadas, por ejemplo las de las videoconferencias, a las que nunca nadie ha hecho caso. Las videoconferencias son un invento, permítanme que lo diga así, que hace años que está. Yo he participado por necesidad una vez, por no ir a Lisboa, y dos por curiosidad. He participado solamente tres veces, porque normalmente, como hace todo el mundo, voy a la reunión y vuelvo a venir. Ahora parece que lo de las videoconferencias está subiendo y que las acciones de estas empresas también. Parece curioso pero las compañías privadas de aviación también están subiendo, porque la gente piensa "bueno por lo menos controlaremos los pasajeros que entren". Porque este es el otro drama que se está produciendo: el tema de cómo afecta a la convivencia estas cosas, pues son curiosas, curiosas y tristes. A los dos o tres días del 11 de septiembre, ¿leyeron ustedes la noticia de que tres señoras, tres pasajeras musulmanas, habían sido obligadas a descender de un avión de Lufthansa en Munich porque sino el pasaje se amotinaba? Afortunadamente estas cosas están bastante controladas, pero no hay solamente el riesgo de que se puedan volver a producir los daños que ya conocemos, sino un daño importante a la convivencia mundial.

Diría, de todos modos, por resumir esa impresión, que quizá el dato que ha estremecido más a los mercados -y desde luego a mí el que más me ha impresionado en los últimos días- ha sido que Swiss Air suspendiera sus pagos. Porque si estuviéramos hablando de las líneas aéreas chechenas, uno se podría imaginar que en un momento determinado no tengan dinero para queroseno. Pero que la compañía aérea suiza -en la que todo el mundo procuraba volar, porque decían "Son más seguros, mejor mantenimiento, mejor comida y mejor atención"- no tenga dinero para pagar el queroseno en sus aeropuertos y de pronto deje a cinco mil pasajeros en tierra... A las 12:45 se corta el servicio y como consecuencia cae Sabena en suspensión de pagos -que era una línea belga participada en un 49% también por Swiss Air. Ha sido probablemente un dato que, en toda esta cuestión aérea, ha sorprendido más que la retirada de pedidos a Airbus o a Boeing, porque las compañías prevén que van a tener que necesitar menos aparatos en los próximos años. Creo que ha sido el golpe más importante.
3.2. Transformación del concepto de sociedad

En todo caso, con estos primeros datos, la impresión es que si veníamos de un enfriamiento global y si veníamos de unas dudas importantes sobre cómo se iba a asentar la nueva economía, después del 11 de septiembre, la revisión de todo esto será más profunda, más acelerada y después de todo más arriesgada. Y aquí -como saben ustedes- hay muchas cosas en revisión: está en revisión el concepto de seguridad, está en revisión el concepto de los ejércitos que tenemos, porque todas estas exhibiciones navales que estamos viendo en los últimos días, de que varios portaviones van hacia allí o van hacia allá -probablemente porque no saben hacia donde ir todavía-, parecen un desfile de fiesta mayor. Disculpen la frivolidad, pero yo creo que es un desfile de majorettes porque ese tipo de ejército no sirve para la nueva situación, para el nuevo enemigo que en estos momentos existe.

No hace falta decir que lo que sucedió el 11 de septiembre, más allá de cualquier otra consideración, fue un manifiesto fracaso de los servicios de información, de los servicios secretos en el mundo. Los servicios secretos en el momento en que cayó el segundo mundo, en el que cayó el bloque socialista, se quedaron sin enemigo: hubo un cambio de orientación. Buena parte de los servicios secretos en el mundo se dedicaron al espionaje industrial; esto es algo enormemente probado, detrás de las patentes de los anticancerígenos, por ejemplo. Y buena parte de los ex servicios secretos de aquellos países en los que se cayó el aparato para el que estaban pensados, particularmente de los antiguos países del Este, han ido a alimentar parte de las mafias que están actuando en el resto de Europa y particularmente en España. Eso es una información que daba la policía de forma privada el otro día. Buena parte de toda esta explosión de inseguridad ciudadana que se ha producido en España, y particularmente en Madrid en los últimos dos meses, forma parte de todas estas actividades. Se cree que buena parte de estos agentes, de estos servicios secretos -no solamente en España, también en Italia y en otros países-, han ido a engrosar otro tipo de actividades porque, además, la tecnología que conocen les lleva a ese tipo de actividad, al servicio del Estado o al servicio de cualquier otra entidad que quiera lucrarse, en este caso de forma ilícita.

Esta es un poco la situación que hay. Por lo tanto, vamos a ir a un ejército nuevo, vamos a ir a unos servicios de información diferentes, vamos a ir -como hemos visto- a unas alianzas internacionales espectaculares. Nadie podía imaginar que Estados Unidos aceptaría a Yasir Arafat en una coalición -sí lo podíamos imaginar probablemente las personas más informadas. Nadie podía imaginar que Irán diría: "Bueno, hagan ustedes lo que crean conveniente mientras no sobrevuelen mi espacio aéreo". Era absolutamente impensable que Pakistán diera el visto bueno, etcétera. Están pasando muchas cosas en el escenario internacional como ustedes pueden apreciar.

4. Reflexiones sobre la nueva situación
Yo quisiera, a partir de ahora, transmitirles dos ideas, una con relación al resto del mundo y otra con relación a nuestro país, que me preocupa especialmente.
4.1. Desigualdad creciente en el mundo

La primera con relación al resto del mundo es decirles algo que ustedes ya saben pero que creo que no podemos perder de vista: la desigualdad en el mundo ha aumentado de forma tan espectacular en los últimos once años que en la reunión celebrada en Bruselas en mayo del 2001, cuando se celebró la tercera cumbre mundial de los países más pobres, el número de países que por sus estándares económicos tenían derecho al triste título de "país más pobre de la Tierra" era de cuarenta y nueve, mientras que once años atrás era de veinticinco. Es verdad que las cifras de algunos de estos países son de segregación de dos países, porque ha habido un proceso de escisión en algún país, y por lo tanto no sería exactamente veinticinco a cuarenta y nueve -probablemente sería veinticinco a cuarenta-, pero en todo caso esa situación parece enormemente dramática.

De todos los acuerdos que se tomaron entonces nadie los ha cumplido, excepto cinco países que han ayudado con el 0,2% de su producto interior bruto a los países más pobres. No con el 0,7 que se reclama, no: con el 0,2, y solamente cinco países. En honor a ellos, citémoslos: Suecia, Luxemburgo, Holanda, Dinamarca y Noruega. Son los únicos que han cumplido con aquél compromiso. Y es evidente que la desigualdad va en aumento. Va en aumento, y cuando estamos hablando de países más pobres estamos diciendo países donde, como indicador fundamental, la renta media anual es inferior a 170.000 pesetas, no dólares. Y por supuesto tienen una economía vulnerable y unos bajos indicadores en educación, en sanidad, etcétera.

Yo creo sinceramente que no podemos perder esto de vista. No es que quiera relacionar esto con el objetivo del ataque terrorista. Probablemente el ataque terrorista, si termina demostrándose que han sido los que se sospecha, ni siquiera debe estar en relación con esta cuestión o por lo menos no tiene una relación directa. Además, si el máximo responsable es el que se sospecha, pues estamos hablando de un millonario, un multimillonario, sería una contradicción enorme. Pero no cabe duda de que esto está en la base de generar una tensión en el mundo que todas nuestras sociedades vamos a vivir de forma importante.

El otro día el delegado del Gobierno en Ceuta nos decía que en este momento se calcula -por los estudios que ellos manejan- que hay veinte millones de personas en África dispuestas a pasar a Europa, veinte millones de personas que han tomado esa decisión, y que no pasan porque no pueden, porque no se da el momento, porque no tienen el dinero suficiente para pagar a quienes les tienen que llevar, o por cualquier otra razón. Pero hay naturalmente muchísimas personas en África con necesidad que ni se han planteado de ir a Europa, ni ir a ninguna parte, ni saben si Europa es en esta dirección o en la otra. Eso es así de dramático. Pero hay veinte millones de personas dispuestas a pasar y, después, ese depósito humano con expectativa de salida será inmediatamente repuesto. Lo mismo sucede en los países del Este y en Latinoamérica, tanto hacia Europa como hacia el norte.

Por lo tanto ése es uno de los elementos con los que nos vamos a tener que acostumbrar a vivir y donde será absolutamente vital hacer un gran esfuerzo para que no surjan los brotes racistas, para que no cambie nuestra concepción de la convivencia, nuestra concepción de la política, etcétera. Esto es bastante dramático pero es así. Es evidente que esta realidad de desigualdad mundial va a ser utilizada como coartada para quien, en nombre de estas personas, con buena intención o sin ella, quiera seguir moviendo otro tipo de hilos de la naturaleza de la agitación, cuya expresión más cruda es el terrorismo, como hemos visto en los hechos del 11 de septiembre o como tenemos que ver periódicamente nosotros en nuestro país, aunque la raíz sea otra. Pero no vamos a entrar en este tema.

Yo creo que ésta es una de las cuestiones que tenemos que tener muy presente. Cualquier ciudadano observa que en las declaraciones políticas, en los planteamientos que hacen responsables económicos o líderes empresariales, normalmente se habla como si se estuviera en una campana de cristal de prosperidad y, por tanto, como si todo este otro mundo no existiera. Este otro mundo existe, y el que quiera encontrar pobreza, puede salir e ir a unas cuantas calles de Madrid y la va a encontrar, no hace falta ir a ninguno de estos cuarenta y nueve países. Y todo eso genera una tensión y creo que es la clave de muchas de las cosas que estamos viviendo.
4.2. España y la sociedad de la información

La segunda cuestión y última que les quería proponer en mi reflexión es una cuestión más centrada en España, y concretamente sobre su situación y su incorporación a la sociedad de la información. Déjenme decirles previamente una cosa para que no tengan la impresión de que soy excesivamente negativo cuando planteo las cosas, o excesivamente crítico. Yo creo que muchos españoles nos hemos dado cuenta de lo bien que estaba este país -supongo que a ustedes les ha sucedido o lo han escuchado alguna vez- cuando ha ido uno a fuera, cuando estás en otro país hablando con otros y te dicen: "¿Cómo te quejas de tu país? Pero fíjate como está". Bien es verdad que eso no era cierto hace treinta años y sí lo es ahora, porque hace treinta años no había los medios de comunicación, ni las carreteras que hay actualmente. Para ir a cualquier comunidad del norte de España eran 6, 7, 8 o 12 horas, o un día y medio. Ahora la situación es otra. Si por carretera este país ha experimentado una eclosión modernizadora, por índices universitarios, por ejemplo, superamos a los británicos. Cualquier indicador que mide este país ha dado un salto realmente espectacular. Probablemente los más incrédulos ante esa nueva realidad seamos nosotros, y nos haya costado de verlo, cada uno a su nivel.

A veces comento que yo, periodista desde hace más de veinte años, me tuve que dar cuenta de lo importante que era la Agencia EFE viajando por América Latina -y no digo que no sea importante, aunque me quejo de las manipulaciones que pueda hacer en determinadas informaciones políticas. Un día que estaba en Santiago de Chile e iba a la casa que había tenido Neruda, por la carretera supe del golpe de Estado, o del intento de golpe de Estado, en Venezuela, del comandante Chaves -por cierto, el actual presidente- a través de un despacho de la Agencia EFE que estaba dando la radio. Y era la Agencia EFE la que daba estas noticias.

Cada uno en su nivel, probablemente habrá ido descubriendo la capacidad que había en este país en tecnología o en investigación, o en otros ámbitos; cada uno ha ido descubriendo que este país tiene realmente una posición en el mundo mucho más sólida y mucho más importante que la que nosotros le estábamos concediendo.

Mi impresión personal -y esta es la reflexión, y por eso les digo que estamos mejor de lo que todos nos creíamos- es que ahora estamos en el otro extremo. Y además esto sí que es muy español, porque este país es muy pendular; aquí pasamos de un extremo a otro, porque forma parte de nuestro carácter, y de nuestra idiosincrasia, y de nuestro estilo, y de nuestra cultura de comprender las cosas. Creo que estamos en el otro extremo. Sin perder de vista los problemas generales que hay en el mundo y sin negar que hay algunos problemas, estamos en un baño de felicidad, de autosatisfacción que me parece que puede ser enormemente peligroso. Lo estamos a nivel general y lo estamos, muchas veces, comunidad por comunidad. Cuando hacíamos este programa en Cataluña -en que también tuve la suerte de que el profesor Ferraté fuera invitado-, en el primer capítulo vino Joan Majó, ex ministro de Industria, y decía que en el caso de Cataluña el peligro más grande que él veía era la autosatisfacción, y advertía: "Estamos tan bien que si nos ponemos a celebrarlo probablemente vamos a perder posiciones".

Creo que algo así le está sucediendo a España. No voy a hacer una crítica aquí del "España va bien", pero sí tengo que decir que España va bien, pero en algunas cosas importantes no va bien, y en algunas cosas va peligrosamente mal. Y es importante decirlo, porque si no lo decimos estaremos todos aplaudiendo al que toque, al que diga "España va bien", y más adelante tendremos que decir, con sorpresa: "Caramba, pues no es verdad que fuera tan bien".

Lo digo de forma muy concreta: el Gobierno está planteando -y sus terminales mediáticas agitando en los últimos meses como parte de la campaña de la autosatisfacción generalizada- que somos la novena potencia del mundo. Y como nos sabe a poco, queremos entrar en el G-7, o por lo menos en el G-8. A mi me parece muy bien, yo lo voy a celebrar si eso es posible, ya que en cuanto a más organismos de decisión podamos estar mejor, porque me parece que es enormemente positivo. Dicen que "los indicadores nos dan para estar en el G-7". A mí me parece perfecto, pero entonces vamos a mirar los indicadores con muchísimo cuidado.

Si introducimos dos datos nuevos que no se consideran en los indicadores que sustentan la campaña a favor de la entrada en el G-7, el paro juvenil y la inversión de España en innovación y tecnología, entonces ya somos el 16 (a ver, pues, si con suerte estamos en el G-16, que no existe, por supuesto). Somos el 16 porque resulta que miembros de la Unión Europea que inviertan menos que nosotros en investigación y en tecnología sólo están Portugal y Grecia, pero estamos por detrás de algunos países que están llamando a la puerta de la Comunidad. Entonces, cuidado con esta cuestión porque nos podemos encontrar con una situación realmente muy complicada en esa especie de nube de felicidad bien orquestada mediáticamente en la que se nos tiene sumergidos.

Para afirmar todo eso me remito a los datos obtenidos en el anuario de ANIEL, que es la Asociación Nacional de las Industrias Electrónicas, y en el anuario de la Fundación Retevisión, que advierte sobre todos estos peligros. O sea que no es ninguna organización sospechosa de ningún rojerío, de ninguna oposición espectacular. Fíjense: Suecia y el Reino Unido dedican a tecnologías de la información el 9,6% de su gasto, y España dedica el 3,9%, y ocupa la última posición europea. Basta con medir el número de ordenadores personales por habitante, el acceso a Internet por parte de las empresas y de la Administración, y la insuficiencia de la educación de Internet en la educación y en las pymes... Ahora estamos hablando en el paraíso extremo, estamos hablando con unos estudiantes de posgrado o con unos estudiantes de carreras que tienen su educación a través de Internet. Pero yo creo precisamente que hay que decirlo aquí porque si no nos podemos encontrar con la imagen que les contaba a unos amigos antes de entrar: en el gran seminario que AMIEL precisamente organiza en la Universidad Menéndez y Pelayo a principios de septiembre, donde está la industria electrónica, la industria de las telecomunicaciones y la industria mediática, representadas a su máximo nivel, la ministra de Ciencia y Tecnología, con todos allí reunidos, dijo que ahora se había creado un aulabús para enseñar el uso de Internet por los pueblos.

Esto está muy bien, pero aquí estamos hablando de cosas bastante más serias y bastante más profundas. Si los empresarios españoles optan siempre por importar en vez de asumir determinadas innovaciones -porque hay un grupo de científicos normalmente bastante desconectados de las empresas, ya sé que más conectados que hace 15 años, lo cual está muy bien, pero bastante desconectados de las empresas-, entonces nos vamos a encontrar en una situación muy grave.

Esa escasa inversión de España en investigación ha disparado el déficit tecnológico en un 21%. Porque depender de la tecnología ajena es muy caro. Es muy sencillo y está muy bien decir: "Esto es una empresa de Frankfurt que me da la patente, yo la pago y adelante". Perfecto, pero en todo caso eso para el conjunto del país es una sangría de dinero muy importante y sobre todo creo que es el desaprovechamiento de unos recursos intelectuales y de unos recursos profesionales de los investigadores en nuestro país que son realmente importantes.

El otro día -y hablo con un poquito de pudor porque el profesor Ferraté sabe enormemente más que yo de estas cuestiones- en el Instituto de Investigaciones Químicas que tiene el CSIC en Sevilla, estuvimos viendo y hablando en concreto de estas cuestiones. Nos contaron las investigaciones que están haciendo en el Consejo Superior de Investigación Científica en Andalucía, y se están haciendo cosas realmente espectaculares. Y digo en Andalucía porque estuve en Andalucía el otro día. De hecho, Andalucía es la segunda comunidad en número de investigadores del CSIC de España, por delante de Cataluña -no del conjunto si sumamos a los privados, pero sí si sumamos a los públicos.

Vimos qué se está haciendo y qué problemas tienen. ¿Qué se está haciendo? Cosas realmente espectaculares: un grupo de investigadores en Granada ha diseñado una bacteria que se alimenta de pólvora -excuso decir el interés que tiene esto para la desactivación de explosivos. Además ha sido hecho por encargo de una empresa, en este caso, en la que ha funcionado realmente la relación entre la empresa y la universidad, que funciona en muchos casos. Sé que en la Universidad Politécnica de Cataluña y en la Universidad Politécnica de Madrid y en otras hay una relación creciente con un número de empresas: "Investígame usted esto. Tráiganos usted esto". Todo esto está bien, pero todo esto es insuficiente si queremos mantener el nivel -permítanme la broma- de la "España va bien" que decíamos antes, porque en eso no vamos bien. Y si no vamos bien en eso en un momento en el que se está consolidando la entrada en una sociedad de la información, del conocimiento, donde todos esos elementos son vitales, pues estaremos en una posición de debilidad en el núcleo, en el corazón de lo que va a mover y ya está moviendo esta sociedad.

Hay cuestiones que es importante resolver, en el propio funcionamiento de la Administración y en el propio funcionamiento de la Universidad. Hay un catedrático de la Universidad de Granada que se llama Manuel Soler que acaba de publicar un estudio en el cual señala que la universidad española es líder en endogamia, es decir que cada departamento absorbe a los de su periferia, digamos que se casan entre ellos mismos, y nadie que no entre en estos grupos, nadie que no entre en la tribu no puede terminar en este sitio. Sólo Portugal, que tampoco es ningún mérito ni nos tiene que aliviar, nos gana en endogamia en la universidad. Pero él lo que demuestra en ese estudio es que a mayor endogamia menos producción científica. Por lo tanto estamos en un camino en el que si no rompemos estas estructuras para que la universidad sea menos endogámica, tenga mayor producción científica y, en el paso siguiente, hable con la empresa de manera más eficaz, estaremos abocados a este crecimiento constante del déficit tecnológico.

Básicamente quería enviarles este mensaje porque si lo que les acabo de explicar les cuadra con lo que están ustedes haciendo, vale la pena que estén atentos, porque son elementos bastante fundamentales que van a determinar cuál es nuestra posición real en el mundo en los próximos años. La posición real en el mundo no la va a determinar el marketing, ni un eslogan acertado, ni unas declaraciones afortunadas, ni un líder muy carismático; la van a determinar los datos objetivos. Y los datos objetivos nuestros son desde luego extraordinariamente mejores que hace unos cuantos años, pero tienen unos indicios realmente muy preocupantes para lo que puede pasar dentro de los próximos años. A ver si nos encontramos aquí contando batallitas de lo del G-7 y luego resulta que estamos en una situación bastante difícil y bastante complicada.

5. Conclusión
Quisiera decirles simplemente que sería muy importante tener presente lo que estamos viviendo estos días y lo que vamos a vivir, porque esto va a tener su continuación y va a tener su acción y respuesta. Hoy ya los ucranianos han dicho que probablemente el avión volado antes de ayer repleto de israelíes fue un misil y no un accidente en unas maniobras... Les recuerdo que la OTAN ya voló un avión de pasajeros en Sicilia hace unos años; nunca se quiso reconocer y finalmente ha sido probado. Casi celebraremos que sea un misil ucraniano -casi lo celebraremos; es dramático decirlo pero ésta es un poco la situación. Pero esto, este debate, este temor a lo qué pueda suceder, no debe hacernos perder de vista los otros problemas de fondo que tenemos planteados. A escala planetaria hay una creciente desigualdad en el mundo que genera un arco voltaico de emigraciones, tensiones, conflictos, focos de expresión bélica y violencia generalizada. Eso es absolutamente vital tenerlo presente y combatirlo o de lo contrario sus consecuencias, que seguramente las estamos pagando ya, se seguirán pagando. Aunque sólo sea por egoísmo deberíamos atender a esta cuestión.

Y el otro elemento importante: si en España queremos consolidar nuestra posición de sociedad moderna, o nos tomamos muy en serio estas cuestiones o nos vamos a encontrar con una situación bastante complicada dentro de unos años y enormemente dependiente, y desde luego muy alejada de la situación que creemos tener en estos momentos.

Gracias.


Enlaces relacionados:

Proyecto audiovisual "El nuevo siglo":
http://www.elnuevosiglo.tv/
Programa "Cataluny@.XXI" (Televisió de Catalunya):
http://www.tvcatalunya.com/cataluny@.XXI/
Programa "El siglo de las luces" (CanalSur TV):
http://www.canalsur.es/PROGRAMAS/television/programas_tv/
siglo_luces/index_siglo_luces.html
ANIEL, Asociación Nacional de Industrias Electrónicas y de Telecomunicaciones:
http://www.aniel.es/
Fundación Retevisión:
http://www.fundacionretevision.es/


Cortes de voz:


"Algunos cambios económicos tras el 11 de Septiembre":
http://wwr.fm/radiouoc/esp/audio/cortecampovidal1.ram

"El aumento actual de la delincuencia responde al ingreso en las mafias de ex-agentes secretos":
http://wwr.fm/radiouoc/esp/audio/cortecampovidal2.ram

"Ignorar la pobreza es una causa de la tensiónes social":
http://wwr.fm/radiouoc/esp/audio/cortecampovidal3.ram
[Fecha de publicación: enero de 2002]


SUMARIO
1.Introducción
2.De la sociedad industrial a la sociedad de la información
3.El 11 de septiembre: un punto de inflexión
3.1.Consecuencias en la economía
3.2.Transformación del concepto de sociedad
4.Reflexiones sobre la nueva situación
4.1.Desigualdad creciente en el mundo
4.2.España y la sociedad de la información
5.Conclusión


Nota*:

Esta conferencia de inauguración del curso 2001-2002 de la UOC fue impartida en la Universidad Complutense de Madrid el 6 de octubre de 2001.