"¿Hacia un nuevo ámbito internacional?": síntesis del debate
Ana Sofía Cardenal

Profesora de los Estudios de Derecho y Ciencias Políticas de la UOC
acardenal@uoc.edu

Albert Batlle

Profesor de los Estudios de Derecho y Ciencias Políticas de la UOC
abatlle@uoc.edu


Resumen: Este artículo quiere ofrecer al lector una breve síntesis del contenido de los dos debates simultáneos —uno en catalán y otro en castellano— que se desarrollaron virtualmente entre los días 20 de septiembre y 2 de octubre de 2001 desde el portal de la UOC. Dichos debates, que fueron moderados por Martí Anglada, comentarista de política internacional en TV3 y Catalunya Ràdio, con la colaboración de los Servicios Informativos de Televisió de Catalunya, tenían como objetivo esencial la discusión de distintos aspectos relativos a los atentados terroristas del pasado 11 de septiembre en los EE.UU.

Las participaciones se estructuraban a través de un conjunto de cuestiones planteadas por el mismo moderador que iban evolucionando diferentemente en función del interés relativo de los participantes. Ésta no era, sin embargo, una estructura cerrada (como de hecho no puede ser ningún debate serio), de forma que las respuestas a las cuestiones formuladas a menudo derivaban hacia temáticas más o menos comunes que aparecen periódicamente: así pues, mientras que por un lado el debate giraba en torno a seis grandes temas de reflexión, por otro lado, generaba un segundo tipo de intervención que tenia la intención de responder a preguntas más concretas sobre los hechos del 11 de septiembre.
El primer gran tema de reflexión se pregunta dónde recae la responsabilidad de los atentados. En este sentido parece útil hacer una distinción entre las responsabilidades inmediatas, o a corto plazo, y las responsabilidades a largo plazo, o de largo alcance. En el primer caso, es coincide en atribuir la responsabilidad de los atentados a unos fanáticos religiosos que actuaron de manera injustificable y que hay que juzgar de manera individual y nunca en función de su pertenencia a una determinada religión o etnia. El hecho de que ningún grupo o persona se haya atribuido los atentados genera muchas dudas sobre su intencionalidad: ¿Se pretendía provocar la respuesta de los EE.UU.? ¿Se buscaba el enfrentamiento entre Occidente y los países árabes? ¿Había alguna clase de motivación económica?

La segunda perspectiva sobre la responsabilidad toma una dimensión más general y obliga a un análisis más profundo sobre las causas últimas que podrían explicar (no justificar) el acto terrorista; en este sentido, resulta necesario el estudio del contexto político, social y económico en donde nacen y viven las personas que se convierten en terroristas a costa de su propia vida. Sólo así se podrá determinar si las potencias occidentales han tenido históricamente algún papel en el establecimiento de unas condiciones vitales tan extremas en los países árabes que puedan conducir a las personas hacia un integrismo religioso de carácter violento. Evidentemente, la superación progresiva de dichas condiciones favorecería, a largo plazo, la desaparición de actos terroristas como los del 11 de septiembre.

Cabe decir que este debate ha derivado hacia un posicionamiento más personal sobre el sentimiento anti o pro norteamericano existente en nuestro país y sobre el papel que tienen los medios de comunicación como formadores de la opinión pública. ¿Periódicos, radios, televisiones, etc. son realmente independientes y, por lo tanto, suponen una garantía para la existencia de la libertad de expresión o, por lo contrario, ¿con sus mensajes responden a una estrategia económica y política diseñada por las grandes corporaciones mundiales? ¿Cuál es el grado de confianza que merecen?

El segundo gran tema de discusión ha sido el de las consecuencias económicas de los atentados: la percepción generalizada es que estas consecuencias son negativas para los países occidentales (y más tomando en consideración los procesos de globalización económica), pero afortunadamente hay herramientas macroeconómicas y capital humano suficiente para hacer que esta recesión no sea tan grave como pueda parecer en un principio.

El tercer bloque de reflexión se ha articulado en torno a la posibilidad de que el nuevo contexto internacional favorezca la resolución definitiva del conflicto árabo-israelino: la percepción generalizada es que no es posible. Esencialmente la tregua en el conflicto después de un año de intifada se entiende como un paréntesis coyuntural: para construir la deseada coalición militar contra el terrorismo internacional, a los EE.UU. les interesa contar con los países árabes y presionan Israel y los palestinos para que, de manera bilateral, moderen su conflicto. Existen dos elementos que favorecen esta situación: por un lado, actualmente la lucha palestina podría ser identificada con facilidad con el terrorismo islámico por parte de Israel y, por otro lado, las acciones violentas de Israel podrían provocar una mayor espiral de violencia en la zona que en ningún caso favorecería la creación de la coalición internacional. De todas formas, parece claro que la voluntad política que hoy puede provocar un enfriamiento del conflicto árabo-israelino viene directamente provocada por los atentados terroristas y la necesidad norteamericana de una respuesta militar. Así pues, la gran pregunta es: ¿por qué no se ha impulsado esta voluntad política en otras circunstancias? ¿No será que sólo cuenta la necesidad política inmediata?

Como cuarto tema de reflexión se plantea si el hombre ha evolucionado en sus valores de forma paralela al crecimiento espectacular del conocimiento científico y técnico. Las posiciones en torno a esta gran pregunta se dividen entre los que afirman que el problema del hombre es que no ha evolucionado tanto respecto a sus orígenes biológicos próximos a los animales (concretamente, a sus orígenes como reptil), y los que, por el contrario, creen que el principal problema tanto del hombre como de los animales es precisamente el progreso técnico y científico.

Una quinta tanda de intervenciones se genera como respuesta a una provocación que presenta los acontecimientos de forma dicotómica, como un conflicto entre civilización y barbarie, entre razón y fe, entre buenos y malos. Esta forma de presentar los hechos del 11 de septiembre es criticada por ser demasiado maniquea y simplista, puesto que equipara Occidente con civilización (los buenos) y Oriente con barbarie (los malos). Se critica principalmente la falta de distancia y de sentido crítico que esta posición mantiene respecto a las muchas deficiencias de nuestra civilización. Des de esta posición se llega a decir que la población de Occidente estaría tan alienada como la de Oriente: en el caso de Occidente la alienación no sería resultado de la subordinación al concepto de Dios (como en Oriente), sino de la subordinación al Capital.

Cerrando el bloque de las grandes reflexiones o grandes temas se plantea el papel de los líderes políticos y de su responsabilidad en situaciones de este tipo. Aquí se distinguen claramente dos posiciones: hay quien atribuye mucha responsabilidad a los líderes y los acusan de incompetentes, y hay quien distribuye dicha responsabilidad más ampliamente entre todos los ciudadanos. Estas dos posiciones se fundamentan en divergencias respecto a dos variables: 1) el margen —más amplio o más estrecho— de decisión de los líderes, y 2) su relación con unos votantes desinformados e ignorantes. En el primer caso, se atribuye mucha responsabilidad a los líderes porque se da por sentado que tienen un amplio margen de decisión y, en cambio, "no tienen el valor" de tomar las decisiones buenas por miedo a perder votos, ya que estas decisiones suelen ser impopulares debido a la ignorancia de los votantes. En el segundo caso, por el contrario, se quita responsabilidad a los líderes porque, por un lado, se parte de que tienen un margen de decisión limitado por los poderes económicos y, por el otro, la responsabilidad por la ignorancia del votante no es suya sino de todos los ciudadanos. Desde esta posición, la responsabilidad de las malas decisiones no es completamente atribuible a los políticos, ya que éstos se comportan de manera racional para conseguir sus objetivos (ser reelegidos). Más bien esta responsabilidad recae sobre los ciudadanos que descuidan su responsabilidad como ciudadanos de informarse para mejorar la calidad de las decisiones públicas. En definitiva, se plantea un dilema colectivo de difícil solución teniendo en cuenta que es racional para los políticos continuar maximizando sus posibilidades de reelección mediante decisiones malas (o subóptimas) y para los ciudadanos mantenerse en la ignorancia.

Finalmente, como ya se ha comentado, los debates generaron una serie de intervenciones que buscaban responder a cuestiones mucho más concretas, como por ejemplo las intenciones de los terroristas, qué construir en lugar de las Torres Gemelas, cómo mostrar nuestra solidaridad con el pueblo norteamericano, dónde está Bin Laden, cómo hubiese respondido un presidente del Partido Demócrata... Contestando a estas preguntas, los participantes jugaron con distintas hipótesis que permitían argumentar la existencia de posiciones a veces coincidentes y a veces claramente confrontadas.


Enlaces relacionados:

"¿Hacia un nuevo ámbito internacional?" (Debate en castellano)
http://turquia.uoc.es/externes/cgi-bin/webforum/esp/config_usa.pl
"Cap a un nou àmbit internacional?" (Debate en catalán)
http://turquia.uoc.es/externes/cgi-bin/webforum/cat/config_usa.pl
JOHN CARLIN. "El americano herido". El País, 12/09/01
http://www.elpais.es/articulo.html?anchor=elpepiint&xref=20010912elpepiint_34&type=Tes&d_date=20010912
MANUEL CASTELLS. "La guerra red". El País, 19/09/01
http://www.elpais.es/articulo.html?d_date=20010918&xref=20010918elpepiopi_8&type=Tes&anchor=elpepiopi
DAVID HELD. "Violencia y justicia en una era mundial". El País, 19/09/01
http://www.elpais.es/articulo.html?anchor=elpepiopi&xref=20010919elpepiopi_8&type=Tes&d_date=20010919
MARY KALDOR. "Comprender el mensaje del 11 de septiembre". El País, 27/09/01
http://www.elpais.es/articulo.html?anchor=elpepiopi&xref=20010927elpepiopi_8&type=Tes&d_date=20010927
ROSSANA ROSSANDA. "Notas de una antiamericana". El País, 28/09/01
http://www.elpais.es/articulo.html?anchor=elpepiopi&xref=20010928elpepiopi_9&type=Tes&d_date=20010928
[Fecha de publicación: octubre 2001]