ESTUDIANTES      03/2013
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ENTREVISTA
Clara Gonzalo Montesinos
Clara Gonzalo Montesinos
Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Alcalá de Henares y en Psicología por la Universitat Oberta de Catalunya
«Estudiar virtualmente abre las puertas de la universidad a mucha gente con discapacidad»

Clara Gonzalo es una aficionada a la pintura, a la escritura, a la natación, pero sobre todo es una amante del buceo. Esta joven madrileña, que con solo veintinueve años ya tiene dos licenciaturas, es todo un ejemplo de fuerza y coraje. Sufrió una parálisis cerebral por un error en el momento de su nacimiento, y por ello padece una discapacidad del 85%. Pero, en el caso de Clara, la silla de ruedas no ha sido sinónimo de renuncia. Ha continuado con sus estudios, ha disfrutado de una beca Erasmus en Normandía y trabaja. Ella demuestra que los límites son muy

relativos.

 

 

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Març 2013 / Marian Anton



¿Cuándo empezaste a estudiar en la UOC?

Debido a mi discapacidad, desde pequeña mis padres me llevaron a un centro de atención temprana. En él me enseñaron a pronunciar bien, hacía fisioterapia y además aprendí a desenvolverme con solo una mano; la otra no me suele hacer mucho caso. Mi familia siempre me ha tratado como a una más.


Desde mi punto de vista, los niños, y también los mayores, con discapacidad no deben estar metidos en una burbuja irreal. Es preciso que interactúen con la realidad y con personas con y sin discapacidad para estimular su afán de superación, su independencia y para desarrollar sus aptitudes. Esa es mi idea para una escuela infantil, que el mayor valor añadido que tenga sea la diversidad, el compañerismo, el aprendizaje bidireccional y la autosuperación.


Actualmente trabajas como consultora financiera, pero tu sueño es poner en marcha una guardería muy especial. Cuéntanos este proyecto de futuro.

Efectivamente, la psicología, especializada en educación, es una herramienta más para conseguir este proyecto. En junio de 2007 terminé Administración y Dirección de Empresas y en julio comencé a trabajar. Como tenía claro que en septiembre empezaba Psicología y tenía que ser a distancia, aposté por la UOC y su modelo formativo de evaluación continua. No conocía a ningún alumno, pero sí a un coordinador de la sede de Madrid; él me explicó cómo funcionaba y me convencí.


¿Qué es lo que más te ha sorprendido de esta universidad?

Sin duda, lo que más me ha sorprendido durante mi paso por la UOC son las personas con las que me he encontrado, tanto alumnos como consultores. Mis compañeros casi siempre han sido personas que, como yo, ya se dedicaban a otra cosa y, por lo tanto, sus aportaciones eran muy enriquecedoras. Mezclaban la psicología con otras disciplinas y eso ayuda a abrir la mente, a reflexionar y a aprender de forma más amena.


¿Hay algo que se puede mejorar?

La distancia es muy dura; no poder ver a los alumnos o profesores a veces causa malentendidos. Solo en una asignatura el consultor tenía reuniones por Skype con los grupos; eso otorgaba una cercanía que en las demás nunca he sentido. Implantar la posibilidad de que el alumno tenga tutorías por Skype sería una buena idea.


¿Qué más echas de menos del sistema presencial?

¡Muchas cosas! En la UOC solo he conocido a una de mis compañeras en persona, y eso que vive a más de quinientos kilómetros de mí (y ya es amiga), y en el sistema presencial no solo tenía mucha gente con la que estudiar, intercambiar apuntes y opiniones, sino que también compartías un espacio de ocio; no todo se limitaba al estudio. De la Universidad de Alcalá puedo decir que, además de lecciones de economía, me enseñó lecciones de vida.


Pero ¿crees que un sistema virtual como el de la UOC puede ayudar a que gente con algún tipo de discapacidad física no renuncie a la formación universitaria?

Es cierto, estudiar a distancia abre las puertas de la universidad a mucha gente con discapacidad. Normalmente, hasta el bachillerato los institutos de integración ofrecen servicios gratuitos de transporte y asistencia, cosa que al llegar a la universidad desaparece. Últimamente, algunas universidades presenciales han ofrecido ayudas asistenciales, pero con esto de la crisis todas las ayudas sociales están desapareciendo.

 

Llegados a este punto, me gustaría señalar que, en casi todas la universidades presenciales, la matrícula de una persona con discapacidad está subvencionada. Es cierto que en la UOC hay descuentos, pero una persona que no está trabajando no se podría permitir el coste que supone la UOC y esto podría cambiarse, avanzando hacia la gratuidad o a precios más subvencionados. Bastantes barreras existen para llegar a estudiar en la universidad como para que el coste sea una más. Al menos, si la persona no trabaja, se debería subvencionar una mayor parte del precio del crédito.


¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de la política de accesibilidad de la UOC?

El haber abierto puertas de accesibilidad y quitado barreras psicológicas durante mi primera carrera me ha hecho ver que la ayuda que se ofrece en la UOC, sobre todo a la hora de realizar las pruebas de validación y los exámenes, es realmente buena. Durante mucho tiempo realicé los exámenes orales (hasta en selectividad), y eso era un gran hándicap por los nervios. Ahora tener la posibilidad de realizar las pruebas en un ordenador, con más tiempo disponible o incluso virtualmente, es un gran avance.


¿Qué crees que todavía se podría mejorar en este sentido?

Desde mis necesidades no veo que se deba cubrir nada más, pero existen otras discapacidades sensoriales e incluso psicológicas que quizás puedan necesitar una adaptación curricular. Sé que esto aún no se hace en las universidades, pero no estaría de más ver la opción de que exista.


Tú llevas trabajando desde 2007, pero ¿crees que existe mucha discriminación a la hora de la inserción laboral de las personas discapacitadas?

Tener algún tipo de discapacidad implica tener «capacidades diferentes» (como dice mi instructor de buceo). Muchas veces se buscan perfiles demasiado rígidos y no se permite estudiar a la persona para saber cuál es su valor añadido. Hoy en día, la contratación de personas con discapacidad se acumula en las empresas que son específicas para que trabajen dichas personas, el resto de los casos muchas veces es para cubrir el cupo obligatorio. Por lo tanto, desde mi punto de vista, sí hay discriminación laboral, aunque poco a poco esto va cambiando.


¿Qué ha sido lo más duro en tu caso?

Cuando digo que trabajo desde casa mucha gente dice: ¡Qué suerte! Y yo les contesto: Sí, no sabes lo divertido que es que tus compañeras sean las paredes, a veces siento que me hablan y todo… A mí, no poder estar en la oficina y no tener la posibilidad de disfrutar de un entorno laboral adecuado en el que pueda tener compañeros a mano para resolver cualquier duda, o simplemente tomar un café o contar un chiste, me hace menos llevaderas las horas de trabajo.


Antes de Psicología, estudiaste Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Alcalá de Henares. Allí obtuviste una beca Erasmus y terminaste tu carrera en Normandía. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue tremendamente enriquecedora. Conocer a gente de otras nacionalidades y compartir todo el día con ella me hizo aprender a ser más tolerante, a comprender que dependiendo de la cultura una palabra puede cambiar de significado, que la familia no es solo la que tiene tu propia sangre, y disfruté y aprendí muchísimo tanto en inglés como en francés (al final del día no sabía en qué idioma estaba hablando). Por otro lado, fue un Erasmus muy especial, pues me acompañaron mi padre y mi madre, así que ahora ellos también dicen que se fueron de Erasmus. No es que apareciese por casa mucho, pero sin su ayuda esa experiencia no hubiera sido posible. Explorar Normandía fue espectacular; me enamoré de esa tierra y de la historia que la marca, de su arquitectura, de su gastronomía, de su idioma, incluso de sus peculiaridades; pero en todos esos meses siempre pensaba: «¿Cómo puede vivir esta gente sin ver el sol en una semana?».


Una de tus grandes pasiones es el buceo. ¿Cómo llegaste hasta ese deporte? Cuéntanos cómo fue tu bautizo.

En mi piscina de toda la vida, la piscina del Rayo, para la Navidad de 2007 instalaron un belén subacuático para que los niños pudieran bajar a verlo acompañados por un miembro de Bomberos sin Fronteras. Yo no entraba en ese rango de edad, pero mis monitores, que saben mi pasión por bucear, intercedieron para ayudarme a cumplir un sueño. Y allí estaba yo con un bombero buzo que se atrevió conmigo porque había hecho un curso para ser instructor de buceo de personas con discapacidad. Julio fue el culpable de esta aventura, y le estaré agradecida toda la vida por ello. Fueron diez minutos de estar en otro mundo. Eso era más que la libertad que había experimentado antes, porque ya no tenía que salir a la superficie a respirar, era magia, y me quedé impregnada de ella. Al salir, Julio, que estaba igual de emocionado que yo, me comentó que él pertenecía al Club de Buceo Narval y que si me apetecía continuar esta aventura fuese a hacerles una visita. Dicho y hecho, al martes siguiente allí estaba yo dispuesta a zambullirme. Todos me veían como una oportunidad de aprender, pero a la vez yo veía caras incrédulas. A pesar de que Julio contaba con que yo controlaba en el agua, Antonio, mi futuro maestro, no lo creyó hasta que meses más tarde tuve mi primer contacto serio con el buceo.

 

En junio de 2008 me saqué el Open Water Diver, y el año pasado, el curso de avanzado. En el club me llaman «el mero rubio» y saben que en el agua soy feliz. Mi próxima aventura es en el mar Rojo en junio. Aquí también he de dar las gracias a mi familia, que se sumergió conmigo en este mundo.


Además del buceo, la lista de tus hobbies es larga y muy variada. ¿Qué otras cosas te gusta hacer en tu tiempo libre?

Desde octubre he descubierto otra gran pasión: ser clown. Asisto a clases para profesionalizar mi lado «payasil», y es una terapia estupenda. Además me encanta escribir, pinto cuando tengo tiempo, descubrir rincones del mundo, el cine y los libros son otra manera de viajar sin moverse del sitio, disfrutar de mi familia y mis amigos, los niños pequeños son mi debilidad (su imaginación e inocencia me fascinan) y, ¡cómo no!, también me apunto al turismo rural y gastronómico.


Y para acabar, cuéntanos uno de esos chistes malos que dices que tanto te gustan?

Tengo una gran «chistepedia», pero os cuento uno cortito:
• Hola, guapa. ¿Cómo te llamas?
• Zara.
• ¡Uy, qué nombre más exótico!
• Zí.


¿SABÍAS QUE...

...en el mes de diciembre de 2012 el web de la UOC recibió 666.000 visitantes y 2.621.994 visitas y que hubo 6.033.909 páginas vistas? Los usuarios han navegado por el web, como media, durante 3 minutos y 7 segundos, han visitado 2,3 páginas por visita y el 20,41% de las visitas han sido nuevas.


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...un 5,53% del total de visitas al web se han realizado desde dispositivos móviles (145.068 visitas) y el 53% de ellas, desde la tableta iPad? Estas visitas no incluyen las de los usuarios que acceden al Campus Virtual desde las nuevas aplicaciones para iPhone, iPad y dispositivos Android.


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...en el nuevo canal de la UOC en iTunes U se han visto 10.147 contenidos y se han descargado 3.294 durante su primer mes de existencia? Hay 1.472 subscripciones (al canal entero o a las listas).